Il restauro dei documenti di archivio.

Ayer buscaba alguna información novedosa en italiano dentro del mundo de la encuadernación y me encontré con este interesante documento que mas que hablar especificamente sobre restauración de documentos es un glosario muy útil de conceptos que suelen confundirse a menudo o que no se usan correctamente.

Lo subo al servidor de este blog para que puedan descargarlo en cualquier momento, espero sea de su agrado:

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Il restauro dei documenti di archivio

Fragmento de cartera copta del siglo VIII

Recubrimiento de cuero de una encuadernación copta, Egipto.
Recubrimiento de cuero de una encuadernación copta, Egipto. (Frente)
Recubrimiento de cuero de una encuadernación copta, Egipto. (Reverso)
Recubrimiento de cuero de una encuadernación copta, Egipto. (Reconstrucción)

No tengo mas datos que proveer de estas interesantes imagenes salvo que las encontré en la base de datos de el Museo Británico bajo la leyenda «Book Cover» y acompañada de una ficha técnica que brinda algunos datos de este interesante fragmento y que a continuación incluyo:

Fragmento de encuadernación en cuero y lino; paneles de cuero dorado adheridos decorados con representaciones de líneas perforadas de Cristo Emmanuel y los cuatro evangelistas, cada uno etiquetado con texto copto.

Image id: 01613370078

Object type: book-cover

Technique: gilded, punched

Findspot: Egypt

Materials: linen, leather, gold

Period / culture: Coptic

Production date: 8thC (Cf. Morgan MS 569 and 670)

Department: Ancient Egypt & Sudan

Object reference: .67080
numbers: EA67080
File size: 62.76 MB – 5000 x 4387px 42.33cm x 37.14cm @300ppi

Una oreja bordada sobre una encuadernación románica

Hacía tiempo que no encontraba en mis busquedas una oreja bordada, recuerdo el taller que impartí hace unos cuatro años de encuadernación románica donde se hicieron ejemplos muy bellos de este estilo de encuadernación, asi que varios alumnos recordarán este elemento anatomico del libro que fue utilizado, casi exclusivamente, en encuadernaciones románicas y carolingias. Les dejo la página web donde las encontré y espero sean de su agrado.

Link:

Alchemie du livre

El uso de la microtomografía de rayos X para revelar características ocultas en los manuscritos.

MS G.67 Hechos de los Apóstoles. Vista exterior que muestra el recubrimiento de cuero y los bordes de las tapas.
MS G.67 Hechos de los Apóstoles. Centro del cuadernillo mostrando el hilo de costura. El texto está escrito en el dialecto Copto-Oxyrhynquita usando unciales griegas con algunos caracteres coptos.

Este post está dedicado a los que hemos deseado en mas de una ocasión ver alguna imagen de mejor calidad del Códice Glazier, en esta ocasión este post es justamente para invitarlos a leer esta nota que publicó la Morgan Library and Museum detallando los resultados de el uso de la microtomografía de rayos X para revelar algunos detalles en manuscritos antiguos.

Los dejo con el link y deseo que como yo se llenen de contento viendo estas dos imagenes que por supuesto copié para el acervo de este blog .

Link:

Inside Story: Using X-ray Microtomography to See Hidden Features of a Manuscript Codex

Entrevista a Hugo Peller. Marie Trottier

Hugo Peller al centro vestido de bata

Entrevista con Hugo Peller

El 19 de junio pasado, el señor Hugo Peller, encuadernador suizo de reputación internacional, fue invitado a Montreal para una conferencia en la Biblioteca Nacional y un taller de demostración de dos días sobre la técnica de dorado y marmoleado de cantos.

Su visita aquí concluyó una larga serie de demostraciones en los EE. UU. Nacido en Soleure en 1917, el Sr. Peller está casado, es padre de tres y abuelo de ocho. Con renovada pasión, energía y curiosidad, Hugo Peller ha ejercido su profesión durante un período de cincuenta años. En sus palabras «Es un arte noble que mantiene al practicante joven para siempre». Nos reunimos con él la víspera de su partida a Suiza.

MT: Sr. Peller, ¿cuáles fueron sus primeros contactos con la encuadernación? 

HP: Empecé a encuadernar libros en 1934 cuando tenía diecisiete años. Mi padre era encuadernador comercial. Por observación, sentí que lo podía hacer algo mejor. Leí mucho y pensé que el corazón de un libro, el interior, necesitaba una cubierta, algo que le diera nobleza desde lo que pudiéramos imaginar una historia del libro. Mi hermano también hizo encuadernación. Desafortunadamente, en este momento, no se podía estudiar el oficio en Suiza.

MT: ¿No había una escuela de encuadernación en Suiza? 

HP: Sí, ciertamente había una escuela, pero no era lo suficientemente buena para mí. No era lo que buscaba. Había visto encuadernaciones francesas, alemanas, italianas e inglesas. . . las encuadernaciones francesas me atrajeron más. La única forma de estudiar realmente el arte era ir a Francia.

MT: ¿Por qué la encuadernación francesa? 

HP: Solo hay que tocar una encuadernación francesa, cerrar los ojos y se hace la música. La técnica es perfecta y el efecto agradable. Considero que la encuadernación alemana es demasiado pesada; las tablas son demasiado gruesas y no permiten trabajos delicados. En cuanto a la encuadernación italiana, parece que desde la inundación de Florencia los italianos se han orientado más hacia la restauración que hacia la encuadernación. Como vimos en la última competición de Paul Bonnet en Ascona, las encuadernaciones italianas no estuvieron representadas. Además, es evidente la encuadernación comercial más sofisticada, en detrimento de la encuadernación manual.

MT: Entre 1934 y 1938 fuiste aprendiz de encuadernador con un año de estudios en Estrasburgo, ¿podrías contarnos sobre tus estudios? 

HP: Creo que fue en Estrasburgo donde aprendí el arte. Después de la guerra regresé a Francia para continuar mis estudios en París en la Escuela Estienne del profesor J. Jeanne. Fue aquí donde aprendí, en particular, el arte del dorado y la encuadernación comercial.

MT: ¿Cuál era el ambiente en Francia en este período? 

HP: En 1945 la vida era muy difícil, la gente carecía de todo. En cuanto a los encuadernadores, trabajaban de forma aislada en sus tiendas y era difícil, si no imposible, ponerse en contacto con un maestro encuadernador. En París, cuando uno lo busca se necesita mucha tenacidad ya que es difícil penetrar en sus círculos para conocer sus secretos. Por mucho que se admire la obra de los grandes maestros, no se sabe cómo trabajan. Te cuento una historia: en ese momento me fascinaban las encuadernaciones de un tal Plummel; Encontré su trabajo único, de hecho fantástico y me dije a mí mismo. . . Debo ver absolutamente cómo funciona este Plummel. . . Un día descubrí su dirección y fui allí. Llamé a su puerta con un paquete de café bajo el brazo. Debo decirles que, en este momento en París, era casi imposible conseguir café. Cada mes recibía de Suiza un paquete de arroz, queso y café. Así que llamé y esperé. . . Contestó la señora Plummel. Le expliqué que era estudiante de Estienne, que había visto muchas de las encuadernaciones de su marido, que su trabajo me parecía fantástico y quería conocerlo. Ella comenzó a decirme que él no estaba allí. Le ofrecí el paquete de café. . . la puerta se abrió más y ella presentó a su marido. A partir de este momento tuve acceso a su taller y vi todo, cómo trabajaba, sus herramientas, su técnica, sus pequeños trucos. Fue increíble ver cómo trabajaba el maestro. Visité a Plummel muchas veces y aprendí mucho. Creo que las clases magistrales son buenas pero no permiten dominar la técnica. La teoría debería ocupar el segundo lugar. Hoy en día hay demasiados libros sobre la teoría de la encuadernación; No es bueno empezar leyendo estos libros sin ver cómo se hacen las cosas en la práctica.

MT: ¿Es por eso que considera importantes las demostraciones? 

HP: En efecto, creo que es la mejor manera de aprender el oficio. Después, hay que leer mucho. Esta es la razón por la que viajo tanto, para dar demostraciones y transmitir mi ciencia y técnicas de trabajo a jóvenes encuadernadores que tienen muchas ganas de aprender.

MT: ¿Qué hiciste cuando terminaste tus estudios en Francia? 

HP: Estaba decidido a ganarme la vida como encuadernador. Yo era muy pobre. Regresé a Suiza y comencé a buscar clientes; Fui a sociedades de bibliófilos, a exposiciones … a grupos donde habría clientes serios que apreciaban un libro bien encuadernado y buscaban una carpeta. Tuve que demostrar mi valía.

MT: ¿Fue fácil encontrar trabajo? 

HP: Tengo que decir que todo lo que tengo hoy lo gané a través de mi oficio, pero era difícil ganarme la vida como encuadernador. Tuve la oportunidad de trabajar para un editor de libros para bibliófilos. Editó libros para los mejores autores, uno de los cuales fue Herman Hesse. Encuaderné a mano más de quinientos libros para Hesse. Determinamos los precios juntos, cuero completo: 200 francos suizos, medio cuero: 100 francos suizos, en papel: 50 francos suizos. Recibimos muchos pedidos. Fue un trabajo enorme para mí, pero me dio la oportunidad de perfeccionar mi técnica y aprendí a trabajar rápido y bien. A partir de aquí empecé a conseguir buenos clientes y a hacer encuadernaciones únicas.

MT: ¿Qué significa un buen cliente para ti? 

HP: Es un bibliófilo que busca un buen libro y luego un buen encuadernador. Tengo clientes con los que tengo total libertad para hacer la encuadernación. Esta libertad me permite ser muy creativo. Busco constantemente nuevas ideas en la composición del diseño, así como técnicas experimentales.

MT: ¿Es la encuadernación realmente importante en Suiza? 

HP: La encuadernación no se considera esencial en Suiza. Sin embargo, si quieres ejercer la profesión es posible encontrar clientes porque allí hay muchos amantes de los buenos libros. Puede ganarse la vida siempre que trabaje con estilo y una buena técnica, de lo contrario perderá a sus clientes. Los bibliófilos sólo pagarán bien si el trabajo está bien hecho.

MT: ¿Qué podemos hacer para que la encuadernación sea más apreciada? 

HP: Tenemos que exhibir. A menudo me decían que no valía la pena mi esfuerzo en hacer la encuadernación a mano, que es demasiado caro y nunca se vendería; pues te cuento la experiencia que tuve, tres veces. La primera vez fue una exposición en Alemania en la Galería Stanberg. Mostré veinte libros en cuero completo, mitad cuero, en pergamino y encuadernaciones en mitad cuero y papel y los vendí todos. Luego busqué libros e hice una segunda exposición en Estocolmo, Suecia. Mostré quince libros y los vendí todos. Hice una tercera exposición en Dinamarca donde nuevamente mostré quince libros y los vendí todos. Por eso te digo. . . Cuando haces quince libros, bien encuadernados, tienes clientes. Verá, es importante mostrar lo que puede hacer.

MT: ¿Qué, en su opinión, es un buen encuadernador? 

HP: Sobre todo es uno con muy buena técnica, que sabe coser, corta bien el cuero, que puede estilizar y producir un diseño no tan mal; sobre todo alguien que se complace en la profesión que, para mí, es la más grande del mundo.

MT: ¿Por qué dices eso? 

HP: Porque es una profesión que te mantiene joven, siempre actualizado, esperando nuevas ideas, nuevos descubrimientos y nuevos materiales. Los materiales vienen en muchas formas de papel, cartón, madera, pergamino, cuero, cajas, fundas, etc.

MT: ¿Cuánto tiempo lleva entonces convertirse en un buen encuadernador? 

HP: Para empezar, se necesitan años, al menos de cinco a seis años de estudio y trabajo duro.

MT: En 1955, se convirtió en miembro de los ‘Maestros encuadernadores‘, donde durante diez años fue segundo presidente. ¿Qué son los ‘Maestros encuadernadores‘?

HP: Es una sociedad alemana en la que, para ser admitido, presentas 4 libros a un jurado. Durante mi cargo como segundo presidente organizamos talleres en Europa … París, Estocolmo, Copenhague, Soleure. Fundamos simposios, iniciamos demostraciones para perfeccionar nuestros descubrimientos conjuntos. Teníamos carpetas de todos los países, no solo miembros de la sociedad. Fueron maravillosas ocasiones para compartir nuestros conocimientos adquiridos, para tomar conciencia de nuevas herramientas y técnicas que no eran ampliamente conocidas. La sociedad ahora se está concentrando en exposiciones, pero espero que los simposios vuelvan.

MT: ¿Organizó otros simposios después de eso? 

HP: En 1974 organicé y realicé un simposio internacional en Soleure. Los encuadernadores vinieron de todos los rincones del mundo, incluido Donald Etherington, quien, en mi opinión, es uno de los mejores de los Estados Unidos. Actualmente es Director de Conservación en Austin. * En Soleure formamos grupos, trabajaron juntos y dieron demostraciones. . . fue muy alentador. Un simposio puede realizarse en cualquier lugar, siempre que los encuadernadores acepten compartir sus descubrimientos, sus ideas, su trabajo.

MT: En tu currículum mencionas una exposición en Sao Paulo en 1972. ¿Hay buenos encuadernadores en América Latina? ¿Tienen una escuela allí? 

HP: Sí, hay buenos encuadernadores pero tienen problemas, buscan técnica. Esta es una artesanía que viene de la tradición, que no se tiene en América Latina, ni en América del Norte. Estos son países jóvenes que no tenían la realeza y la aristocracia que le dio la mayor parte del trabajo a los encuadernadores. Además, la clientela que puede apreciar y dominar una buena encuadernación es pequeña. Aquí todavía nos preguntamos qué es una buena encuadernación, pero en Europa no surge la pregunta, la encuadernación es una parte integral de la cultura europea. Por otro lado, hemos estado ayudando en la formación de asociaciones de encuadernadores para promover esta noble profesión: Dallas, Austin, Boston y aquí L ‘ARQ. **

MT: M. Peller, ¿tiene una encuadernación que le guste especialmente? 

HP: Hay una obra que me gusta mucho: es una serie de dieciocho libros ilustrados, titulada ‘La Ville’. *** Hice un diseño de líneas asimétricas a lo largo de los lomos y portadas de los dieciocho libros. Me gusta el diseño en el lomo porque, para mí, el lomo es la cara del libro.

MT: Háblame de diseño. 

HP: Al encuadernar un libro, el diseño es el mayor problema. A veces me toma diez minutos encontrar un diseño, pero a veces puede llevar un año. La técnica no es un problema, pero el diseño es diferente. Para empezar, no puedo diseñar si no estoy inspirado, satisfecho con mi idea y tengo que estar de buen humor. Para mí, el diseño comienza con un pensamiento, una vez que la idea se fija en mi cabeza, puedo empezar. Siempre he dibujado desde que era niño. Me gustan los colores, me gusta la forma. Una vez que mi idea está fijada, decido el material y las herramientas que necesitaré. 

MT: ¿Tiene alguna preferencia en el diseño? 

HP: Me gusta todo, todo me interesa. La técnica cambia con el tamaño del libro. Diseñaré cualquier cosa que aumente el valor del libro a encuadernar.

MT: ¿Siempre haces un diseño? 

HP: Sí, hice un diseño para cada uno de los quinientos libros para Hermann Hesse. Es importante que el encuadernador tenga la libertad de concebir y producir un diseño para los libros que se le presentan. 

MT: ¿Hay algún pintor que te haya inspirado a lo largo de tu carrera? 

HP: Me gustan todos los pintores pero en particular Hans Emi, con quien investigué mucho, especialmente sobre la técnica del dorado con diseño de bordes. En 1975 participé en la exposición Hans Emi en la Biblioteca Real de Estocolmo. A veces, el Sr. Emi hace el diseño y yo hago la encuadernación. 

MT: ¿Es importante para ti la titulación de un libro? 

HP: Cuando busca en una biblioteca y no puede ver el título, corre el riesgo de no ver el libro. Para mí, es muy importante poder identificar un libro cuando lo alcanzo en el estante. No puedo pensar en un solo libro que no haya titulado. Siempre encuentro la forma de hacer el título.

MT: ¿Entonces el título puede estar en cualquier lugar? 

HP: No, siempre debe estar en el lomo. Si el libro es muy delgado, puede estar en la caja. 

MT: ¿Qué opinas de livres-objets? 

HP: Me gusta mirarlos pero no puedo hacer ‘livres-objets’. Sé muy bien que es una idea nueva y me gustan las ideas nuevas pero, para mí, una encuadernación es una encuadernación y un objeto es un objeto. Quizás sea peligrosa esta tendencia moderna a olvidar que el libro es el punto de partida y la encuadernación es el no objeto.

MT: ¿Alguna vez te ha pasado que te niegas a encuadernar ciertos libros? 

HP: A veces he tenido que hacerlo. Ocurre con libros de valor inferior pertenecientes a los nuevos ricos, los incultos. Querían poner una encuadernación muy cara a un libro de mala calidad, es decir un libro de papel inferior. Lo único que quieren estas personas es poder demostrar que pueden tener libros encuadernados por un maestro, sin embargo, poder evaluar o apreciar el trabajo ellos mismos.

MT: Y si el tema o autor de un libro no le interesa, ¿puede encuadernarlo de todos modos? 

HP: Mientras la edición sea buena, con papel de calidad, buena tipografía, la encuadernaré. El estilo será sencillo pero bueno y la técnica perfecta. 

MT: Descríbanos un día en su taller. 

HP: Desayuno y luego doy un pequeño paseo por el bosque. Es importante estar con la naturaleza, me permite ordenar mis pensamientos y poner la cabeza en orden; también es una fuente de inspiración para el diseño. Luego voy a mi tienda y puedo quedarme allí hasta la una de la mañana si tengo un trabajo sin terminar. En cualquier caso, no puedo dormir sobre el trabajo sin terminar. Cuando hace buen tiempo, puedo llevar mi mochila y pasar un día en la montaña. Tengo una pequeña cabaña en las Juras y a veces paso un día allí con un amigo. Las montañas me apaciguan, tienen una influencia tranquilizadora. En 1959, fui al Himalaya. Fue una de las mejores cosas de mi vida porque las montañas son muy importantes para mí.

MT: ¿Podría contarnos otros momentos importantes de su vida? 

HP: El día que elegí entre encuadernar cien libros por hora a máquina y encuadernar completamente a mano. Nunca me arrepiento de mi elección. También está mi visita a Canadá.

MT: ¿Qué consejo puede dar un encuadernador con cincuenta años de experiencia en su haber a un encuadernador joven? 

HP: Comete muchos errores porque es la única forma de aprender el oficio, saber ir despacio. 

MT: ¿Ha pensado en escribir un libro sobre encuadernación? 

HP: La profesión se encuentra en un estado constante de investigación y descubrimiento. Todavía no puedo escribir un libro sobre encuadernación, en este momento, porque no puedo decir lo que descubriré mañana.

MT: M. Peller, gracias por esta entrevista y buen viaje a casa.

Referencias

*en el HRHRC: Harry Ransom Humanities Research Center of the University of Texas at Austin

**L’ARQ: L’Association Des Relieurs Du Quebec. Trad.: Asociación de Encuadernadores de Quebec.

***’La Ville’ trad.: ‘La ciudad’

Esta entrevista fue realizada por Marie Trottier para la revista de la Guild of Book Workers No. 26 disponible en su lengua original en su página web.

Me di a la tarea de buscar una encuadernación del maestro Hugo Peller ya que no conocía su trabajo y el libro que mencioné en mi post anterior es un poco dificil de adquirir. Los dejo con una media encuadernación en cuero y papel decorado a mano que hizo a Hans Erni, espero haya sido de su agrado la traducción y este portafolio.

Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller (detalle)
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller

Hugo Peller. Maestro encuadernador

Hugo Peller en la Universidad de Texas en Austin. Junio de 1987

Hugo Peller nació en 1917 en Solothurn, Suiza, fue hijo de un maestro encuadernador. La mayor parte de su vida, excepto los años de guerra, la dedicó a aprender, practicar y enseñar encuadernación. Realizó su aprendizaje como encuadernador de 1934 a 1938, seguido de un año de estudios en Estrasburgo, Francia. Durante 1945 y 1946 estudió en la École Estienne de París.

Fue profesor en la Gewerbeschule (escuela de oficios) en Solothurn de 1946 a 1967 y miembro fundador y director de la escuela de encuadernación artística, Centro del Bel Libro, en Ascona, Suiza de 1978 a 1983. En 1955 fue elegido como miembro de los «Maestros en el arte de la encuadernación» (MDE) y se desempeñó como su vicepresidente de 1961 a 1966. Hugo Peller ganó muchos premios, sus libros han sido exhibidos internacionalmente y se encuentran en muchas colecciones privadas.

De derecha a izquierda: Hugo Peller, Don Etherington, Jane Boyd, and Decherd Turner, director del Harry Ransom Center de la Universidad de Texas.

Durante varios años, Hugo Peller y su familia pasaban dos semanas, en febrero, con amigos en Wehmais, Finlandia donde realizó simposios entre 1987 y 1989. Allí también desarrolló un contenedor para libros que él llama la «Caja Wehmais», un estuche en el que la tapa tiene un abertura en el medio que se pliega y desplaza el libro. En 1990, se publicó el libro Der Buchbinder Hugo Peller en Berna, Suiza. El maestro falleció en el año 2003.

Caja Wehmais hecha en el taller El Ombligo del Libro.

El guardián de los códices del Sinaí

El padre Justin con uno de los manuscritos conservados en la biblioteca del monasterio de Santa Catalina (Egipto).

A la sombra del monte egipcio, la biblioteca del remoto monasterio de Santa Catalina, una de las más antiguas del mundo, abre sus puertas para mostrar su ambicioso proyecto de preservación de documentos.

El padre Justin se muestra como un hombre retraído, introspectivo y sereno. Pero este monje espigado, de larga barba blanca y ropas polvorientas del monasterio de Santa Catalina, uno de los conventos cristianos en activo más antiguos del mundo, no puede evitar sonreír cuando habla de los tesoros que protege en su biblioteca.

Enclavado en un cañón a la sombra del monte Sinaí, en el sur de la península homónima de Egipto, el remoto monasterio, con una veintena de capillas, fue levantado en el año 565 por el emperador Justiniano para proteger un templo levantado dos siglos antes cerca de donde se cree que Moisés habría recibido los diez mandamientos. Desde entonces, jamás ha sido abandonado.

El monasterio de Santa Catalina (Egipto), a la sombra del monte Sinaí.

En el pasado, los preciados manuscritos del monasterio se guardaban en tres lugares: las copias de los evangelios y de los libros que se necesitaban para el culto a menudo dormían en un depósito de su pequeña pero opulenta iglesia; las obras que los monjes podían tomar prestadas para leer, en un recinto central; y los códices más antiguos, en una torre al norte del convento. “En 1734, un obispo con un gran interés por la biblioteca reservó una serie de salas en la parte central del monasterio y pidió que todos los manuscritos se recopilaran allí. Podemos situar el origen moderno de la biblioteca en aquel momento”, explica el padre Justin, que se da un aire a Albus Dumbledore, el anciano mago de Harry Potter.

El padre Justin es el único monje, de los 25 que viven en el convento, que se encarga de custodiar su biblioteca, hoy una de las más antiguas del mundo en servicio ininterrumpido. En su interior, descansan nada menos que 3.306 manuscritos en 11 idiomas, 12.000 libros antiguos — 8.000 en griego y 1.000 en latín—, y 10.000 volúmenes impresos.

“No creo que nunca haya vivido aquí una gran comunidad. ¿Cómo es que se ha reunido entonces una biblioteca con miles de manuscritos? Bien, en parte es porque [el monasterio] nunca ha sido destruido, así que se trata de una lenta acumulación a lo largo de los siglos. Pero también se debe a que el Sinaí ha sido el destino de peregrinos llegados de todo el mundo, que algunas veces se quedaban aquí y producían manuscritos”, explica el monje.

Manuscritos conservados en horizontal en la biblioteca del monasterio.
Cajas de acero inoxidable, cada una de las cuales vale cerca de 850 euros, protegen las obras más valiosas de la biblioteca.

En parte, este paulatino proceso de acumulación ha sido posible gracias al clima desértico de la zona, propicio para la conservación, pero sobre todo se debe al aislamiento del convento. “Incluso en 1890 se necesitaba una caravana desde Suez, la ciudad más cercana, con camellos, suministros, porteadores y guías, y diez días a través del desierto, para llegar al monasterio”, apunta el padre Justin. “Este aislamiento terminó en los años sesenta y setenta, cuando se construyó una carretera y mucha gente empezó a venir a diario, lo que plantea al monasterio retos que no existían antes”, añade el religioso. A pesar de la infraestructura que conecta hoy el lugar con el resto de Egipto, alcanzarlo aún requiere de un tortuoso viaje de al menos seis horas y algunos controles policialesdesde El Cairo. Solo un cansado autobús público diario lo conecta con un pueblo próximo.

Entre 2009 y 2017 se renovó la biblioteca, que hoy se encuentra en la planta superior del ala sur del convento. La obra introdujo dos cambios principales. En primer lugar los manuscritos se colocaron en el nivel inferior de la sala y los libros de imprenta en una galería elevada. En segundo lugar se ideó un plan para conservar en cajas protectoras especiales las obras más preciadas.

Las cajas metálicas contienen otra, de cartón, hecha a la medida del manuscrito.

“En aquel momento nos preguntamos qué valía la pena guardar en una caja y establecimos varias categorías: si el manuscrito tiene encuadernación bizantina, si supera una cierta edad, si tiene iluminaciones o si es significativo de cualquier otra forma lo guardaríamos en caja”, recuerda el padre Justin. “Para cuando aplicamos las categorías, de los 3.300 manuscritos decidimos guardar 2.000”, recuerda riendo. “Ninguna biblioteca tiene dos tercios de su colección en cajas. Pero esta se lo merece porque aquí son muy antiguos y relevantes”. EL PAÍS es el primer medio que informa sobre este proyecto de conservación.

Para seleccionar esas 2.000 obras, la biblioteca se basó en una exhaustiva documentación de sus manuscritos realizada entre 2001 y 2006 por un equipo liderado por un reputado experto en conservación de libros, Nicholas Pickwoad. Luego, se pensó qué tipo de cajas sería el más adecuado. Tras descartar el cartón de archivo y la tela que usan la mayoría de las bibliotecas, así como la madera, ya que no son materiales adecuados para el clima local, se optó por fabricarlas de acero inoxidable. Todas las cajas, de estética similar a las de seguridad de los bancos, están hechas a medida para cada manuscrito, que queda protegido en su interior por un segundo envoltorio de cartón, y cuestan de media 850 euros cada una. Por último, un experto en conservación de patrimonio, Thanasis Velios, desarrolló un programa informático para determinar la configuración más eficiente al colocar las cajas.

Galería superior, donde se conservan los libros impresos.

“La mayoría de las bibliotecas están muy llenas y no podrían poner 2.000 manuscritos en horizontal”, explica el padre Justin, que también destaca que en su caso la mayo amenaza para la conservación de los libros no es la humedad, a diferencia de lo que suele ocurrir en las bibliotecas de las grandes ciudades europeas. “Algunas condiciones de aquí no se pueden reproducir”, reconoce, “pero quizás podamos servir de precedente para que otras bibliotecas implementen algo similar”.

Las primeras 200 cajas llegaron al monasterio el pasado 25 de junio y otras 200 deberían hacerlo a finales de este mes de noviembre. De momento, el proyecto, que se desarrollará durante varios años, se ha asegurado fondos para “varios cientos” de cajas. Lo financia la Fundación Santa Catalina, con sede en Londres y organizaciones asociadas en Nueva York y Ginebra.

Hacia 1997 el Padre Justin ya comenzó a tomar imágenes digitales de los manuscritos por su cuenta a fin de documentarlos, pero fue entre 2012 y 2017 cuando gracias a otro proyecto de conservación fue posible fotografiar 78 en alta resolución. En 2018 el convento recibió nuevos fondos de la fundación estadounidense Ahmanson y del fondo británico Arcadia para hacer lo propio con los manuscritos en árabe y siríaco, trabajo que debería completarse en 2021. El monje avanza que unos mil manuscritos podrán ser así accesibles a través de internet y calcula que es “realista” pensar que serían necesarios tan solo otros siete años más para extender el proceso al resto de la biblioteca.

“Mucha gente dice que la del Sinaí es la segunda biblioteca [más importante del mundo] tras los archivos del Vaticano. Eso es verdad para los manuscritos griegos, ya que solo el Vaticano tiene más”, afirma el padre Justin. “Pero para encuadernaciones antiguas intactas y manuscritos antiguos siríacos y árabes cristianos, puede que el de Sinaí sea el más importante”.

Uno de los códices de la biblioteca.

Los palimpsestos, una joya oculta

Entre las reliquias que conserva la biblioteca hay libros para el culto, homilías y textos de medicina antigua. Pero una de las joyas de la colección –y una de las favoritas del padre Justin– es el Codex Sinaiticus Syriacus. Esta obra contiene el texto casi completo de los antiguos evangelios siríacos y data de finales del siglo IV o principios del V, aunque permaneció escondido durante siglos cubierto por el texto de otra obra llamada Vidas de mujeres santas, escrito posiblemente en el año 697. Según el monje, este texto es el mejor testigo, y uno de los únicos tres en el mundo, de cómo era el texto de los evangelios en el siglo II.

El primer intento de recuperar el texto, también conocido como Palimpsesto sinaítico por tratarse de un manuscrito cuyo texto original se borró para sobreescribirlo, lo llevaron a cabo dos reputadas académicas inglesas, las gemelas Agnes y Margaret Smith, en los años noventa del siglo XIX. Pero hasta el Proyecto de Palimpsestos que desarrolló la biblioteca entre 2012 y 2017 el anterior códice no se pudo recuperar completo usando una imagen multiespectral. El mismo proyecto reveló que otros 160 manuscritos de la biblioteca son en realidad palimpsestos y recuperó 300 textos aún más antiguos que los que se tenían.

“Tenemos palimpsestos de la zona del Cáucaso, de Etiopía y uno con una escritura que solo se utilizaba en Inglaterra entre los años 600 y 850. Estos eran los tres extremos de la cristiandad”, cuenta el monje. “Eso muestra no solo la importancia del texto sino también que el Sinaí era por aquel entonces el destino de gente de allí. Los peregrinos tenían que superar tremendas dificultades para viajar vastas distancias y llegar al monasterio, y los manuscritos que permanecen aquí son un testimonio de aquella peregrinación”, explica.

Les débuts du codex. Alain Blanchard

P. Rylands GK. 457

Otro hermoso ejemplar que llegó para integrarse a la Biblioteca de las Artes del Libro es el volúmen 9 de la colección Bibliología «Les Debuts du Codex» Actas de la jornada de estudio organizada en París los dias 3 y 4 de julio de 1983 por el Instituto de Papirología de la Sorbona y el Instituto de Investigación y de Historia de Textos editados por Alain Blanchard.

Quisiera poder adquirir para la biblioteca todos y cada uno de los números que constituyen la colección sin embargo no todos hablan sobre materialidad del libro y lógicamente, en este mundo lleno de buenos libros y mejores invetigaciones, hay que ser selectivos con lo que se compra.

La tabla de contenidos de este ejemplar de Bibliologia es la que sigue:

Alain Blanchard, Liminaire

Jean Irigoin, Préface

LES ORIGINES DU CODEX

Joseph van Haelst, Les origines du codex

Colette Sirat, Le codex de bois

LES CAHIERS DE TABLETTES

Patrice Cauderlier, Quatre cahiers scolaires (Musée du Louvre): Présentation et problèmes annexes

Rosario Pintaudi, Tavolette lignee e cerate della Biblioteca Vaticana

LE CODEX DOCUMENTAIRE

Jean Gascou, Les codices documentaires égyptiens

LE CODEX LITTÉRAIRE

Louis Holtz, Les mots latins désignant le livre au temps d’Augustin

Colette Sirat, Le livre hébreu dans les premiers siècles de notre ère: le témoignage des textes

Dennis Muzerelle, Normes et recettes de mise en page dans le codex pré-carolingien

Michael Zelzer, Die Umschrift lateinischer Texte von Rollen auf Codices und ihre Bedeutung für die Textkritik

Guglielmo Cavallo, Codice e storia dei testi greci antichi. Qualche riflessione sulla fase primitiva del fenomeno

Alain Blanchard, Choix antiques et codex

INDEX

1. Auteurs antiques

2. Papyrus, ostraca, tablettes et inscriptions

3. Manuscrits

Todos los ensayos son desde el punto de vista arqueológico e historico de una profundidad notables, tanto como las imagenes que aun cuando no son numerosas si son la pauta para investigar los fragmentos de papiro citados y otras piezas como tablillas de cera y madera coptas y griegas.

Al igual que el libro que reseñé el dia de ayer dejo este a disposición de quién desee consultarlo en la Biblioteca de las Artes del Libro y les envío un cordial saludo.

Para aumentar la librido: Twelve Centuries of Bookbindings: 400-1600

Camisa de Twelve Centuries of Bookbinding

Este libro que hoy les quiero reseñar había sido también uno de los mas deseados por mi desde que comencé mi labor como encuadernador y como apasionado de los modos de hacer libros su titulo habla mucho por si solo «Telve Centuries of Bookbindings» es un análisis de la historia de la encuadernación desde sus orígenes hasta finales del siglo XVI a través de cien de los mas importantes ejemplos que resguarda la Pierpont Morgan Library que, dicho sea de paso y a tavés de los años, se ha consolidado como «la mejor colección de encuadernaciones en el hemisferio» según su prologista Charles Ryskamp bien, los que me conocen ya saben que pienso de estos comentarios y como es que se forman estas colecciones, tan occidentales y por tanto tan controversiales siempre en sus adquisiciones.

Muy a pesar de lo anterior ésta obra, cuyo ejercicio curatorial corrió a cargo de Paul Needham, se constituyó en su momento como un pilar para la difusión y el conocimiento de muchos estilos de encuadernación hasta entonces solo conocidos por ojos profesionales como los de Berthe van Regemorter quién analizó y escribió sobre muchos de los ejemplos que resguarda la biblioteca.

En la primera página de este libro y con justicia se encuentra el MS. M. 569 una encuadernación copta tardía que es uno de los fragmentos de encuadernación mejor conservados, datado entre los siglos VII y XIX siguen a este magnifico trabajo una abrumadora colección de encuadernaciones que por su lujo se han convertido en parte del imaginario colectivo de la encuadernación suntuosa (quizás la que menos me llamado la atención por negarme al relumbrón del oro) remata esta pequeña sección impresa a color una hermosa encuadernación alla greca hecha por Claude de Piques.

El resto del libro es muy significativo si el lector desea conocer todos los detalles de un libro en particular pues a una bella imagen, todas ellas impresas en un magnifico duotono, le sigue una excelente ficha técnica. De esta sección es notable la página 7, 8 y 9 que pertenece al Códice Glazier y que incluye una de las escasas fotografías que conozco de una de las piezas fundamentales de la ligatoria copta.

No me excedo en mas descripciones y dejo a partir de este momento este libro para quién desee consultarlo, debido a un percance que tuve en el taller este y todos los ejemplares de la Biblioteca de Artes del Libro no se encuentran disponibles fisicamente pero si me avisan podemos concertar una cita para su consulta.

La encuadernación armenia del manuscrito al libro impreso. Siglo XVI al XIX

En ocasiones anteriores había citado este texto en este blog y un par de veces había recurrido a su contenido en los talleres de encuadernación greco-bizantina solo que no tenía el original en mis manos mas que una fotocopia que me envió mi amigo Giorgos Boudalis, ahora lo encontré completo en el sitio web de Persee de donde he recomenadado otros ensayos de sumo interés.

Los invito a consultarlo ya que Dickran Kouymjian es uno de los pocos investigadores que se ocupan, junto con Sylvie L. Merian, del tema de la materialidad del libro armenio.

Armenian bookbinding from manuscript to printed book (Sixteenth to nineteenth century)

Segunda Feria «Ars Ligatoria»

Esta semana arrancó la segunda emisión de la feria «Ars Ligatoria. El Arte de Encuadernar» y es para mi un gusto poder comentar en este espacio un evento de esta naturaleza.

Ya la primera edición de la feria, organizada por el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM, nos había dejado el 2019 con un muy prometedor futuro en torno a la participación para el siguiente año, en esta ocasión y aprovechando la dificil coyuntura que a todos se nos ha presentado por la pandemia de Coronavirus, la feria cambió de formato para poder presentarse en forma virtual, modalidad que como sabrá de sobra el lector, ha sido privilegiada por encima de los modos presenciales de hacer y disfrutar las cosas.

Es en este sentido que el martes 3 de noviembre y gracias a la amable invitación de Adriana Gómez Llorente tuve la oportunidad de conducir la entrevista con el maestro Raúl Díaz Heredia en el que conversamos sobre el estado general de la encuadernación artesanal en México, una charla por demás agradable en la que apenas si tuvimos tiempo de dar algunos atisbos en torno a los modos y las formas de la encuadernación en México.

Me parece que esta feria es una oportunidad increíble como un espacio en el que se expongan no solo los servicios y productos de cada uno de los participantes antes bien, este espacio le deseo que se perfile como la oportunidad que se perdió en años pasados con la Feria de Artes y Oficios del Libro y en el que la reflexión y el análisis en torno a la historia, la enseñanza y la producción de la encuadernación artesanal en México puedan encontrar ahora si, y del modo mas ecuménico posbile en la UNAM y en el IIB un canal inmejorable.

Pueden seguir las actividades de la Segunda Feria Ars Ligatoria. El Arte de Encuadernar» en el siguiente link.

Si desean ver la retransmisión del conversatorio entre el maestro Raúl Díaz Heredia y un servidor pueden verlo en el siguiente link.

Impulsan en la UNAM el arte de la encuadernación para preservar el libro

• El IIB reúne a especialistas de diversas latitudes; analizarán su importancia y gran riqueza artística, social, histórica y cultural
• Se efectúa de manera virtual hasta el 23 de noviembre; se puede seguir a través de las redes sociales del Instituto

Con el objetivo de fomentar el diálogo, la cooperación y difusión del oficio de la encuadernación, se lleva a cabo la 2ª Feria “Ars Ligatoria. El arte de encuadernar”, la cual incluye conversatorios con especialistas en la materia y la exposición de la trayectoria de profesionales en el ramo, cuya experiencia enriquecerá el conocimiento en esta actividad.

Pablo Mora Pérez-Tejada, director del Instituto de Investigaciones Bibliográficas (IIB), explicó que esta actividad es punto de encuentro de quienes ejercen el oficio de la encuadernación para fortalecer su vinculación con la Biblioteca Nacional de México (BNM).

“Esta edición aprovecha el formato virtual para desdibujar las fronteras, lo que permitirá propiciar el diálogo con especialistas de diversos países; además, duplicó las participaciones respecto al año pasado puesto que el formato en línea potencia las posibilidades de mayor participación”, indicó.

En tanto, Felipe Martínez, coordinador de la BNM, destacó que la encuadernación es un antiguo oficio inherente al libro y a la materialidad de este objeto cultural histórico en el que trabajan las bibliotecas. A lo largo del tiempo el estudio de esas obras ha sido enfocado desde diversos aspectos y facetas, tales como el análisis del contenido, la tipografía y la impresión hasta llegar al formato digital.

“Este oficio es objeto de una gran riqueza artística, social, histórica y cultural. Por ello, es que aún con la contingencia sanitaria continuamos realizando esfuerzos para no perder este gran foro y es así como el comité organizador se dio a la gran tarea de planear la feria en una nueva modalidad, ya que ahora participarán cerca de 50 expositores de gran renombre”, señaló.

Es importante destacar, dijo, que la BNM continúa con el impulso a actividades en favor de la difusión del libro, particularmente de aquellas dedicadas a su estudio e investigación.

El arte de la encuadernación

De acuerdo con Mora Pérez-Tejada, la 2ª Feria “Ars Ligatoria. El arte de encuadernar” estará dividida en tres secciones: los conversatorios previstos para el 10, 17 y 23 de noviembre. Serán transmitidos en vivo a través de las redes sociales del IIB de la UNAM y participarán reconocidos encuadernadores, como Raúl Díaz Heredia de “Pliegos y Pliegues” (México), quien abordará el tema de la encuadernación en el país.

De igual manera, se contará con las argentinas Flor Goldztein, de “Taller Adoré”, quien se referirá a los criterios de conservación en la encuadernación, y Sol Rébora, de “Estudio Rébora”, con el tópico la visión de la encuadernación de América Latina, algunos retos y desafíos; y Susana Domínguez de “Codex: Estudio de Encuadernación de Arte” (España), quien reflexionará sobre el papel de la mujer en esta actividad.

Otro rubro estará dedicado a la difusión del oficio del libro, actividad en la que intervendrán aproximadamente 500 expositores invitados mediante videos, en los que darán a conocer su trabajo con el objeto de coadyuvar con el gremio en la reactivación de la comercialización de sus productos y servicios.

En la última sección, “Cuéntanos tu historia”, se destacará la trayectoria de profesionales de la encuadernación, a través de una semblanza de su trabajo en formato de video, que se trasmitirán antes y después de los conversatorios. Para ello, se extendió una invitación a 15 encuadernadores de naciones como Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, China, España y México.

Para mayor información sobre el evento, ingresar a: 2ª Feria Ars Ligatoria. El arte de encuadernar

The Islamic Manuscript Tradition

Una nueva adquisición para la Bibilioteca de las Artes del Libro es esta magnífica obra editada por la Universidad de Indiana The Islamic Manuscript Tradition, este libro es una recopilación hecha por Christiane Gruber que consta de siete ensayos que cuentan, desde la fundación y puesta en marcha de las colecciones de la Universidad a temas muy especializados y poco desarrollados dentro de la divulgación de las artes del libro islámicas, dichos ensayos son los siguientes:

  1. Introduction: Islamic Book Arts in Indiana University Collections / Christiane Gruber.
  2. Ruth E. Adomeit: An Ambassador for Miniature Books / Janet Rauscher.
  3. Between Amulet and Devotion: Islamic Miniature Books in the Lilly Library / Heather Coffey.
  4. A Pious Cure-All: The Ottoman Illustrated Prayer Manual in the Lilly Library / Christiane Gruber.
  5. Ibrahim Müteferrika and the Age of the Printed Manuscript / Yasemin Gencer.
  6. An Ottoman View of the World: The Kitab Cihannüma and Its Cartographic Contexts / Emily Zoss.
  7. The Lilly Shamshir Khani in a Franco-Sikh Context: A Non-Islamic «Islamic» Manuscript / Brittany Payeur.
  8. An Amuletic Manuscript: Baraka and Nyama in a Sub-Saharan African Prayer Manual / Kitty Johnson.

Concentré mi atención en el ensayo Between Amulet and Devotion: Islamic Miniature Books in the Lilly Library / Heather Coffey ya que este año comencé a impartir el taller «El Libro como amuleto: libro etíope y libro octagonal islámico» pero obviamente los demás ensayos son de una profundidad que dan ganas de algunas cuarentenas mas (es broma nada mas) y aunque los ensayos se pueden consultar en linea como siempre es un placer contemplar un buen libro impreso.

Les dejo el link original en el que pueden descargar todos los contenidos de esta obra en PDF y les envío un cordial saludo.

The Islamic Manuscript Tradition

Encuadernaciones artísticas de Michoacán

Hace tal vez medio año me encontré este documento en alguna librería de viejo de esta ciudad y pues me dió mucha alegría como siempre por el tema, en primer lugar y también por el lugar de estudio Michoacán que fué la tierra de mis padres, mi padre nacido en un rancho cercano a la ciudad de Tacámbaro y mi madre nacida en un pequeño pueblo llamado Senguio.

Y bien, pues como no conocía la existencia de esta obra me llamó de inmediato la atención el trabajo de su autor, del que les pongo una pequeña biografía que le robo a la Enciclopedia de la Literatura en México:

«Cursó estudios profesionales de Leyes, en la Facultad de Derecho, y de Ciencias Sociales, en la Escuela de Altos Estudios (hoy Facultad de Filosofía y Letras, FFyL) de la UNAM. Fue consejero técnico y director del suplemento “Revista Mexicana de Cultura”, del diario El Nacional (1962-1968). Sus artículos de temas históricos, etnológicos y bibliográficos fueron publicados en numerosas revistas especializadas, como Historia Mexicana, Letras de México, Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, Boletín Bibliográfico de la Secretaría de Hacienda, Estampa, Memorias de la Academia de Ciencias Históricas de Monterrey, Revista de la Academia Nacional de Ciencias, El Hijo Pródigo y El Nacional; en este último escribió semanalmente sus “Notas de bibliografía michoacana” durante cuatro años (1964-1968). Realizó trabajo editorial en la Imprenta Arana y en la Editorial Cvltvra Talleres Gráficos S.A. y desempeñó el cargo de bibliógrafo consultor en las bibliotecas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Por otro lado desarrolló una gran actividad política y ocupó importantes cargos en el gobierno del Estado de Michoacán, así como en otros estados. Fue discípulo del erudito Nicolás León y apasionado bibliófilo, coleccionó un gran número de impresos, manuscritos, periódicos y folletos de gran rareza, que más tarde contribuyeron a formar la Biblioteca Luis González de El Colegio de Michoacán (ColMich). Se diño a la tarea de recorrer un gran número de bibliotecas y archivos, al percatarse de que la mayoría de los textos se encontraban en el extranjero, fundamentalmente en los Estados Unidos como las bibliotecas Hispanic Society of America, de Nueva York; Newberry, de Chicago; John Carter Brown, de Rhode Island; Library of Congreso, de Washington; las universitarias de Pennsylvania, Tulane, Yale, Michigan y Harvard, entre muchas otras.»

«Joaquín Fernández de Córdoba, bibliófilo, etnólogo y lingüista, fue autor de acuciosas investigaciones sobre el origen, la naturaleza y el destino de los impresos michoacanos del siglo xix; corrigió los errores cometidos por otros estudiosos acerca de la historia de la imprenta en Morelia y escribió una historia de la tipografía en esa ciudad, correspondiente al periodo de 1820 a 1917, con las imprentas e impresores más destacados. Confeccionó una bibliografía de la lengua tarasca con fichas de todos los impresos producidos en el estado de Michoacán durante el siglo xix; el trabajo incluye notas biográficas y críticas, así como los lugares donde se encuentra el material. De su búsqueda de los impresos en el extranjero publica Tesoros bibliográficos de México en los Estados Unidos, donde muestra la historia y las vicisitudes del éxodo de estos impresos. Cabe destacar también la reedición fiel del original de la Gramática de la lengua tarasca, de Fray Manuel de San Crisóstomo Nájera y la reproducción facsimilar de tres impresos religiosos en lengua tarasca. La mayoría de sus investigaciones superan el terreno estrictamente bibliográfico, pues los detalles que aporta son fuentes documentales de utilidad para los estudiosos de la historia, filología y lingüística mexicanas.

Y bien pues este estudioso fue el autor de este pequeño estudio que ahora les dejo para su descarga, fue escrito en 1970, veintitrés años después de publicado Encuadernaciones Artísticas Mexicanas de Manuel Romero de Terreros quién debió haber influenciado o cuando menos sensibilizado a de Córdoba para su libro, extrae en sus primeras páginas un dato muy interesante sobre fray Diego Basalenque (1577-1651) de quién dice «sus aficiones bibliográficas se rebelaron en sus días de novicio, en que se dedicó a componer los libros del coro, formando una nómina de ellos, así como también en la librería conventual ayudaba a empastar libros en pergamino y con una rara habilidad poníales rotulones en los lomos de cada volumen» por lo que convierte a Basalanque en el personaje mas antiguo, con nombre y apellido, que se describe como artesano de la encuadernación y de la caligrafía en México.

Joaquín Fernández de Córdoba conocía bastante bien el oficio de la encuadernación, mucho mejor que el bibliófilo promedio, ya que logra mirar los modos y las formas ligatorias con un detalle que su antecesor Romero de Terreros no logró alcanzar.

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Encuadernaciones artísticas de Michocán

Francisco Díaz de León

Biografía publicada en la página de la Colección Blaisten

Francisco Díaz de León nació en la ciudad de Aguascalientes en 1897. Gran artista que fungió como pintor, un grabador excepcional, ilustrador, fotógrafo, maestro, diseñador editorial, un pionero del diseño gráfico, promotor de arte y coleccionista. En 1917 llegó a la Ciudad de México becado para entrar a la Academia de San Carlos donde tuvo como maestros a Saturnino Herrán y a Germán Gedovius entre otros. En esta etapa de su vida es cuando conoció al artista Jean Charlot, quien lo introdujo al grabado en madera técnica en la que se especializó e impulsó. Siendo ésta la faceta que más se conoce de su producción artística. Desde muy joven ilustró revistas como Pegaso y periódicos como el Diario de Yucatán y es importante recalcar que él fue el que realizó el primer grabado en linóleo en México en 1924.

Más tarde fue alumno de Alfredo Ramos Martínez en la Escuela de Pintura al Aire Libre de Coyoacán, allí les enseñaba a sus alumnos las bases de la técnica impresionista que estaban en boga en Europa.

Díaz de León tuvo una gran vocación de maestro y siempre intentó mejorar los sistemas educativos en 1925 fue nombrado director de la Escuela de Pintura al Aire Libre de Tlalpan, luego director de la Escuela de Trabajadores Núm. 1 de 1934 hasta 1937. En 1927 fue director del Taller de Grabado en la Academia Nacional de Bellas Artes y en 1928 fundó la Escuela Nacional de Artes del Libro hasta 1956. Esta fue la primera vez que se formó un escuela con la especialidad de grabador y especialista en diseño editorial.

A lo largo de toda su vida estuvo involucrado en diversas publicaciones ejerciendo en ellos como ilustrador, tipógrafo, o como diseñador editoral como la Revista Dyn, Xylón, Magisterio, Mexican Art and Life. También colaboró en varios libros tanto a nivel de diseño como ilustrador, algunos de ellos son El Gavilán, Viajes al siglo XIX, Campanitas de plata, entre muchos otros.

Durante su vida fue un artista muy reconocido, y su opinión sobre las artes siempre fue escuchada y tomada en cuenta fue Socio Honorario de la Sociedad Mexicana de grabadores, organizó las exposiciones de la Sala de Arte de la SEP de 1931 a 1933, fue miembro fundador del Seminario de Cultura Mexicana, miembro de la Academia de Artes en el área de grabado por mencionar solo algunas de las instituciones en las que estuvo involucrado.

Como pionero en el diseño gráfico sería importante mencionar que él diseñó el logo de la Academia de las Artes, en 1946 ganó el concurso para el diseño del escudo oficial de la ciudad de Aguascalientes y él fue el creador del logo del Fondo de Cultura Económica.

Recibió varios premios como en 1930 el Galardón de medalla de oro en la Exposición Iberoamericana de Sevilla, en 1934 obtiene el primer lugar de grabado con su obra Tlachiqueros en la octava exposición de Northwest Printmaker en el Museo de Arte de Seattle, Washington. Se le otorgo en 1969 el Premio Nacional de Artes, entre otros.

En 1975 muere en la Ciudad de México dejándonos como herencia su obra y su sabiduría la cual dejo plasmada en apuntes y libros.

Ver la obra de Francisco Díaz de León