Encuadernaciones artísticas de Michoacán

Hace tal vez medio año me encontré este documento en alguna librería de viejo de esta ciudad y pues me dió mucha alegría como siempre por el tema, en primer lugar y también por el lugar de estudio Michoacán que fué la tierra de mis padres, mi padre nacido en un rancho cercano a la ciudad de Tacámbaro y mi madre nacida en un pequeño pueblo llamado Senguio.

Y bien, pues como no conocía la existencia de esta obra me llamó de inmediato la atención el trabajo de su autor, del que les pongo una pequeña biografía que le robo a la Enciclopedia de la Literatura en México:

«Cursó estudios profesionales de Leyes, en la Facultad de Derecho, y de Ciencias Sociales, en la Escuela de Altos Estudios (hoy Facultad de Filosofía y Letras, FFyL) de la UNAM. Fue consejero técnico y director del suplemento “Revista Mexicana de Cultura”, del diario El Nacional (1962-1968). Sus artículos de temas históricos, etnológicos y bibliográficos fueron publicados en numerosas revistas especializadas, como Historia Mexicana, Letras de México, Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, Boletín Bibliográfico de la Secretaría de Hacienda, Estampa, Memorias de la Academia de Ciencias Históricas de Monterrey, Revista de la Academia Nacional de Ciencias, El Hijo Pródigo y El Nacional; en este último escribió semanalmente sus “Notas de bibliografía michoacana” durante cuatro años (1964-1968). Realizó trabajo editorial en la Imprenta Arana y en la Editorial Cvltvra Talleres Gráficos S.A. y desempeñó el cargo de bibliógrafo consultor en las bibliotecas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Por otro lado desarrolló una gran actividad política y ocupó importantes cargos en el gobierno del Estado de Michoacán, así como en otros estados. Fue discípulo del erudito Nicolás León y apasionado bibliófilo, coleccionó un gran número de impresos, manuscritos, periódicos y folletos de gran rareza, que más tarde contribuyeron a formar la Biblioteca Luis González de El Colegio de Michoacán (ColMich). Se diño a la tarea de recorrer un gran número de bibliotecas y archivos, al percatarse de que la mayoría de los textos se encontraban en el extranjero, fundamentalmente en los Estados Unidos como las bibliotecas Hispanic Society of America, de Nueva York; Newberry, de Chicago; John Carter Brown, de Rhode Island; Library of Congreso, de Washington; las universitarias de Pennsylvania, Tulane, Yale, Michigan y Harvard, entre muchas otras.»

«Joaquín Fernández de Córdoba, bibliófilo, etnólogo y lingüista, fue autor de acuciosas investigaciones sobre el origen, la naturaleza y el destino de los impresos michoacanos del siglo xix; corrigió los errores cometidos por otros estudiosos acerca de la historia de la imprenta en Morelia y escribió una historia de la tipografía en esa ciudad, correspondiente al periodo de 1820 a 1917, con las imprentas e impresores más destacados. Confeccionó una bibliografía de la lengua tarasca con fichas de todos los impresos producidos en el estado de Michoacán durante el siglo xix; el trabajo incluye notas biográficas y críticas, así como los lugares donde se encuentra el material. De su búsqueda de los impresos en el extranjero publica Tesoros bibliográficos de México en los Estados Unidos, donde muestra la historia y las vicisitudes del éxodo de estos impresos. Cabe destacar también la reedición fiel del original de la Gramática de la lengua tarasca, de Fray Manuel de San Crisóstomo Nájera y la reproducción facsimilar de tres impresos religiosos en lengua tarasca. La mayoría de sus investigaciones superan el terreno estrictamente bibliográfico, pues los detalles que aporta son fuentes documentales de utilidad para los estudiosos de la historia, filología y lingüística mexicanas.

Y bien pues este estudioso fue el autor de este pequeño estudio que ahora les dejo para su descarga, fue escrito en 1970, veintitrés años después de publicado Encuadernaciones Artísticas Mexicanas de Manuel Romero de Terreros quién debió haber influenciado o cuando menos sensibilizado a de Córdoba para su libro, extrae en sus primeras páginas un dato muy interesante sobre fray Diego Basalenque (1577-1651) de quién dice «sus aficiones bibliográficas se rebelaron en sus días de novicio, en que se dedicó a componer los libros del coro, formando una nómina de ellos, así como también en la librería conventual ayudaba a empastar libros en pergamino y con una rara habilidad poníales rotulones en los lomos de cada volumen» por lo que convierte a Basalanque en el personaje mas antiguo, con nombre y apellido, que se describe como artesano de la encuadernación y de la caligrafía en México.

Joaquín Fernández de Córdoba conocía bastante bien el oficio de la encuadernación, mucho mejor que el bibliófilo promedio, ya que logra mirar los modos y las formas ligatorias con un detalle que su antecesor Romero de Terreros no logró alcanzar.

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Encuadernaciones artísticas de Michocán

50 años del libro mexicano. Antonio Acevedo Escobedo

Después del texto de José Julio Rodríguez sigue a continuación esta entretenida historia de la edición en México por el periodista, critico literario y académico Antonio Acevedo Escobedo, es curioso como la gran mayoría de la gente que colaboró en la escuela tuvo como primera formación la imprenta o los talleres de encuadernación lugares en donde se cultivaba el amor por las letras y en consecuencia por los bellos libros.

Nacido en Aguascalientes en 1909, Antonio Acevedo Escobedo se trasladó a la Ciudad de México donde inició su carrera literaria trabajando en el periódico La Antorcha, tuvo la oportunidad de conocer y trabajar con José Vasconcelos. Posteriormente colaboró con los periódicos El Nacional, Excélsior, y El Universal, así como con las revistas Arquitectura, Artes del Libro y Revista de Revistas.​ Fue director del Departamento de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes de 1959 a 1971. Fue nombrado miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua a la cual ingresó el 26 de septiembre de 1969. Como bibliófilo acumuló una colección de 15 000 ejemplares los cuales donó al Instituto de Cultura de Aguascalientes. Murió en la Ciudad de México el 4 de febrero de 1985.

De pluma fluida Antonio Acevedo fue un gran conocedor de la historia de la edición en México y por añadidura, un gran conocedor de la calidad material del libro, requisito indispensable para ejercer la bibliofilia, gracias al presente texto buscaré un par de titulos hermanos a «Encuadernaciones Artísticas Mexicanas» de Romero de Terreros como siempre con la intención de compartirlos en este blog.

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50 años del libro mexicano

Helenismo y materialidad de los libros griegos en la Italia del Renacimiento

Por Anna Gialdini:

En el Prefacio del Magnum ac perutile Dictionarium (1523), Janus Laskaris puso palabras en la boca de su alumno Guarino Favorino sobre la identidad étnica de Favorino. Favorino argumentó que mientras sus padres eran italianos, él mismo era griego. «¿Cómo, entonces?», «¿puedes ser griego?» se le pregunta. «Desde el fondo de mi alma», responde, «Mis estudios griegos sirven como prueba; […] Soy un griego dentro de un [cuerpo] italiano ‘.

En la Italia del Renacimiento, los estudios griegos se hicieron cada vez más populares con la disponibilidad creciente de textos y maestros después de la caída de Constantinopla. La anticuaria y el helenismo fomentaron colecciones de libros griegos, programas en instituciones locales de aprendizaje y patrocinio. Algunos estudiosos se contentaban con leer, discutir y hablar griego. Aldus Manutius fundó una famosa Nea Akademia, cuyo estatuto dictaminaba que los miembros se trataran solo en griego clásico y que aquellos que no lo hicieran serían multados. Otros humanistas optaron por ponerse el traje griego físicamente. Mientras Janus Laskaris imaginaba a Favorino con un atuendo italiano, Paduan Augusto Valdo, el colega de Favorino en Roma, vestía ropa griega después de una prolongada estadía en Grecia. Al rey de Francia, Carlos VIII, le gustaba que lo representaran con ropa bizantina, pero por una razón muy diferente: tuvo el sueño de convertirse en el «rey de los griegos», como una profecía popular de la época prometida, aterrorizando a la población de Italia. Durante los años turbulentos de las guerras italianas. Incluso compró el título del último descendiente del emperador bizantino Constantino XI, Andreas Palaiologus, quien murió en la pobreza en Roma en 1502. No es que ningún poder en Europa reconociera el derecho de los monarcas franceses al trono de Bizancio (de hecho, tanto el zar ruso como el rey de España pensaron que el título sería bueno para ellos): pero, de manera significativa, nos da algunos indicios de las diferentes razones por las que las élites europeas consideraron favorablemente los objetos «griegos». Las identidades tenían una serie de implicaciones culturales y políticas, y lo que uno llevaba, leía o poseía podía comunicarlas de manera rápida y eficaz.

Un objeto que tanto los eruditos como los hombres de poder poseían, y que idealmente se encuentra en el centro del cosmos de ideologías y cultura modernas, son los libros. Los italianos (y los venecianos en particular, ya que Venecia era el hogar de la comunidad griega más grande de la época) sabían perfectamente bien no solo cómo se veían los hombres griegos, sino también cómo distinguir un libro griego de un italiano. Venecia fue el centro más grande de libros griegos en Europa: la mayoría de los textos griegos se imprimieron, se copiaron, se vendieron allí y se trajeron de territorios que antes eran bizantinos. También fue uno de los principales lugares de producción de encuadernaciones de estilo griego, a veces todavía llamadas «alla greca» (aunque el término moderno, aunque quizás más aburrido, pero menos ambiguo para tales encuadernaciones es «estilo griego»).

Identificar cuán griego es una encuadernación de estilo griego hecho en Europa occidental puede ser complicado. En los últimos dos años, he examinado más de 350 encuadernaciones de estilo griego (de las 1000 que sobrevivieron), la mayoría de ellas realizadas en Venecia y sus alrededores. Alrededor de dos tercios de las encuadernaciones son auténticas, lo que significa que replican todas las características de los enlaces bizantinos:

  1. Lomos lisos dados por costuras sin soporte, en oposición a lomos con relieves dados por los soportes de costura mas comunes en Europa occidental desde la Edad Media en adelante.
  2. Cabezadas que se extienden a lo largo del borde de las tapas.
  3. Cuerpos de libros cortados del mismo tamaño que las tapas, a diferencia de las tapas con cejas.
  4. Cantos de las tapas acanaladas.
  5. Triples o dobles tiras de cuero entrelazadas en los cerramientos.

Las encuadernaciones en las que estas características se mezclan con italianas, francesas u otras características se denominan «estilo griego híbrido». Sin embargo, la autenticidad y el hibridismo son difíciles de conseguir. Incluso las encuadernaciones bizantinas pueden carecer de bordes acanalados en las tapas de vez en cuando, por razones que aún no se han entendido completamente; y al mismo tiempo que las encuadernaciones de estilo griego se pusieron de moda y luego disminuyeron en Italia, las tradiciones islámicas, armenias y de Europa occidental fueron bienvenidas en las prácticas de encuadernación postbizantinas.

En las encuadernaciones de estilo griego hechas en Italia, a veces los componentes individuales de una encuadernación fueron el resultado de una mezcla entre las tradiciones griega e italiana. Tal hibridez podría ser intencional o meramente circunstancial. La investigación de estructuras y materiales revela todo tipo de situaciones diferentes en términos de manufactura, de «saber hacer», contactos culturales y medios financieros. Es posible que el encuadernador nunca haya oído hablar de técnicas bizantinas y no las haya entendido por completo, por ejemplo. Es interesante observar que las encuadernaciones híbridas parecían producirse en la mayoría de las áreas hasta comienzos del siglo XVI. Después de la década de 1490, hubo un mayor grado de sofisticación, con encuadernaciones más genuinas o más engañosas en apariencia, al menos en Venecia. Esto coincidió con el inicio de la empresa de impresión de Aldus Manutius y el trabajo del único taller de encuadernación greco-italiano que vivía en Padua.

Este corpus es solo una fracción de lo que se produjo originalmente, pero nos dice que las encuadernaciones de estilo griego estaban lo suficientemente extendidas como para que las élites intelectuales de Europa occidental supieran cómo diferenciarlas de otros libros. El filólogo y médico milanés Cesare Rovida, por ejemplo, le escribió a Gian Vincenzo Pinelli, uno de los más famosos eruditos y coleccionistas de libros italianos, que estaba desesperado por recuperar un manuscrito de Aristóteles que una vez perteneció a Ottaviano Ferrari, su maestro y un conocido de Pinelli. ‘Es un tamaño de folio; en un texto bastante antiguo; […] la encuadernación no está en el estilo griego «. (‘Non é legato alla \ foggia / greca, ma con altro modo’) (Milán, Biblioteca Ambrosiana, MS S 107 sup., F. 8). Pinelli sabía claramente lo que era una encuadernación de estilo griego; él era dueño de seis. El mantuano Giangiacomo Arrigoni escribió una carta a Zacharias Kalliergis, solicitando que su copia de Hesiodus se uniera al estilo griego (ἑλληνιστί), un raro ejemplo de una solicitud específica del patrón en el negocio de encuadernación. Las encuadernaciones de estilo griego también hacen algunas apariciones en fuentes visuales e inventarios, otra señal de que hicieron al libro memorable o un objeto de prestigio. La biblioteca del cardenal Niccolò Ridolfi incluía una copia impresa de Lucian ‘encuadernada al estilo griego’ (‘ligato al greco’) y varios volúmenes que pertenecían a Fulvio Orsini también fueron identificados por sus encuadernaciones de estilo griego (‘ligato alla greca’, passim).

Estas personas eran académicos de alto perfil, y de entre el grupo de coleccionistas que poseían las más auténticas encuadernaciones de estilo griego que también contienen textos griegos. En su mayoría tenían estos enlaces hechos en Venecia. Johann Jakob Fugger también tuvo cientos de sus manuscritos, no solo copiados, sino también encuadernados allí. Al mismo tiempo que lideraba la firma Fugger en la década de 1550, también estaba acumulando una de las bibliotecas más grandes de su tiempo, incluyendo aproximadamente 300 manuscritos griegos y hebreos encuadernados en el estilo griego (la mayoría de ellos genuinos, con pocas excepciones) .

¿Podría Fugger leer los libros que recogió con tanta avidez y los había encuadernado de modo tan bello? Ciertamente no era un hombre sin educación; pero no parece que pudiera con el griego, mucho menos el hebreo. Los historiadores alemanes citan a menudo una carta de su bibliotecario, el filólogo Hyeronimus Wolf, para apoyar la competencia de Fugger en los idiomas clásicos, pero solo parece confirmar que Johann Jakob dominó el italiano, el francés y el español en un tiempo impresionantemente corto. Una hazaña admirable, por cierto: pero no hay pruebas de que usara mucho sus libros griegos.

Por otro lado, el hecho de que Fugger haya sido recordado como un erudito durante los últimos 450 años (que, de hecho, muchos afirmaron que su insaciable hambre de libros contribuyó a enviar a la empresa familiar a la bancarrota) habla claramente del poder de la cultura material. Y hace falta alguien que esté plenamente consciente de las mismas estrategias intelectuales para desafiarlas. Después de disfrutar de la hospitalidad de Fugger en 1551, Roger Ascham (quien continuaría enseñando a la joven Elizabeth Tudor su griego) describió su visita a la biblioteca de su anfitrión en términos entusiastas, pero acusó a Fugger de no tener un interés auténtico en los textos griegos o de compartirlos con el resto del mundo. No importa el atractivo de las encuadernaciones en su biblioteca, para Ascham Fugger no era más que un βιβλιοτάφος, un «enterrador de libros».

Anna Gialdini estudia encuadernaciones de estilo griego en el Veneto en los siglos XV y XVI en el Centro de Investigación Ligatus de la Universidad de las Artes de Londres.

Traducción del inglés: Rodrigo Ortega.

Societé de la Reliure Originale

Fundada en 1947 bajo el impulso del encuadernador diseñador Paul Bonet y del entonces administrador general de la Biblioteca Nacional de Francia Julien Cain la Societé de la Reliure Originale tuvo como propósito inicial promover y apoyar la encuadernación de arte francesa que, debido a la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial y a la consecuente movilización de muchos artesanos del libro y al abandono de sus talleres provocado por la drástica disminución de la producción editorial que fue limitada a la producción de sencillas encuadernaciones.

La Societé de la Reliure Originale se constituyó desde un principio como una asociación de avanzada que buscaba interesados en la encuadernación moderna, tomando en cuenta el trabajo que los mismos hacían por una encudernación original que estuviera fuera de los patrones establecidos por la encuadernación decimonónica y su visión retrospectiva de la encuadernación antigua. Para el mometo de su fundación contó con veintiún miembros distribuidos por los siguientes oficios: seis encuadernadores (Rose Adler, Robert Bonfils, Georges Cretté, Henri Creuzevault y Jacques Anthoine-Legrain), doce bibliófilos (J. André, L. Bonn, R. Delmas, , P. Hart, J. Lanssade, A. Malle, E. Mazurel, M. Nicolle, E. Simon, H.J. Donon-Maigret, A. Gillon, R. Goulier, P. Guerquin, E. Vauthèret, G. Wendling y A. Rodocanachi) y tres libreros (G. Blaizot, P. Béres y G. Helbron) Julien Cain fué nombrado presidente de honor,  asi como presidente a André Rodocanachi, vicepresidente a Paul Bonet, secretario a Jacques Guinard y tesorero a Henri Creuzevault.

Con la intención de borrar la imagen elitista que muchos encuadernadores tenían de esta asociación la Societé de la Reliure Originale fundó en 1948 el Prix de la Reliure Originale un concurso abierto que permitía a encuadernadores no miembros formar parte de las actividades de la asociación. Dicho premio se concedió en 1948 a Pierre-Lucien Martin, así como a Germaine de Coster y Hélène Dumas en 1951.

La asociación sigue trabajando en la actualidad apoyando el trabajo de encuadernadores no solamente franceses sino belgas y españoles. Han realizado desde su fundación exposiciones que rescatan la labor de encuadernadores de otras épocas colaborando entre otras instancias con a Biblioteca Histórica de la Ciudad de París, la colección de libros raros la Biblioteca Nacional de Francia, la Bibliotheca Wittockiana, la Biblioteca del Arsenal, la Biblioteca histórica de la ciudad de París y muchas colecciones privadas.

La descarga que dejo a continuación pertenece a un catálogo publicado en enero de 1953 por la asociación en la que revisa encuadernaciones de la época romántica entre las que se encuentran las de los hermanos Bozérian quienes probablemente hayan sido los responsables de la mejora de la prensa de cajos y los que perfeccionaron el método de encuadernación de lomo quebrado o encartonado, facilitando una mejor apertura del libro nunca vista hasta entonces. La otra mitad de este catálogo contiene encuadernaciones de algunos de los miembros en ese año, entre ellas de Adler, Legrain y Bonet  algunas muy poco conocidas que pertenecen a colecciones particulares. Espero sea de su agrado.

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La Reliure Originale

Camille Sourget

Encartonado pleno en papel al engrudo

Encuadernación del siglo XVII entera en cuero gofrado.

Un buen sitio donde poder admirar bellas encuadernaciones puede ser este de Camille Sourget, solo no mire los precios que por supuesto, están al mismo nivel de los títulos que resguarda.

Link

Camille Sourget

Joseph Thouvenin

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La parte de la historia de la encuadernación que va de Grolier y Maioli a la bibliofilia moderna siempre me ha costado mucho trabajo comprenderla, he de decir que la primera razón es que la decoración y el dorado de encuadernaciones no son de mi total interés en relación a la pasión que me despiertan los temas estructurales de la encuadernación.

Tanto menos me interesan las historias de nobles y principes de este período que hicieron estampar sus armas sobre bellas encuadernaciones, quedando excluido de esta consideración la labor de Matías Corvino por su patronazgo en relación a los talleres de encuadernación y los mismos Grolier y Maioli.

Sin embargo tratando de ser justo con esta época en donde la estructura del libro cambia de rígidos lomos con cueros pegados directamente a los cuadernillos a la encuadernación de lomo quebrado, encartonado le dicen ahora en España, me adentro a la vida de algunos talleres para intentar comprender que sucede debajo de esos cueros, uno de esos talleres es el de Joseph Thouvenin a quién Checa Cremades dedica un buen espacio y del cual pongo estas imagenes y el link a su página para que me acompañen en este recorrido.

Joseph Thouvenin en la Biblioteca y Archivos del Castillo de Chantilly

Modelo anatómico de una encuadernación en tapa suelta

Vista anterior del modelo anatómico

Vista posterior del modelo anatómico

Vista frontal donde se observan las ventanas que dejan ver la costura, el endose de tela, el enlomado y un endose de fuelle.

Vista general de la cartera con lomo y puntas de cuero y papel decorado al engrudo

Apertura del modelo anatómico donde se ve la función del endose de fuelle

Acercamiento a las ventanas del lomo

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Ventana sobre la tapa anterior en la que se aprecia la capa de papel decorado, la capa de compensación, el cartón y la guarda.

Lado opuesto de la ventana donde se aprecia el compensador interno y la guarda.

Vista general del modelo por la parte posterior

Este es el cuarto modelo anatómico y corresponde a lo que tradicionalmente se conoce como Encuadernación en Tapa Suelta. El término anterior es algo ambiguo como tal y por tradición es utilizado mayormente en España y menos en México hasta estas épocas. Tipicamente es una encuadernación encajada como los modelos segundo y tercero que aqui he puesto salvo la incorporación de un endose de fuelle que brinda al lomo mayor estabilidad dimensional en aras de una mejor apertura.

El cuerpo del libro fue cosido con una costura seguida plana, lomo redondo y con cajo, las guardas son de papel Ingres de 120 gr. la cartera es con puntas o cantoneras en cuero y papel decorado al engrudo.

A. Recubrimiento pegado a un lomo cuadrado B. Lomo rendondo con el recubrimiento pegado al lomo C. Lomo redondo con endose de fuelle

Los antecedentes de esta encuadernación también los podemos buscar en la encuadernación semi-industrializada de inicios del siglo XX, momento en que las editoriales vestían aún sus libros con cierto lujo pero adoptaban progresivamente técnicas que aumentaran el ritmo de producción en los talleres.

Modelo anatómico de una encuadernación con lomo redondo

Vista lateral del modelo anatómico.

Acercamiento a los cortes del modelo.

Acercamiento a los cortes desde el lomo se puede ver la cintilla de enmedio desnuda los laterales recubiertos con endose y enlomado.

Vista frontal donde se pueden ver las cintillas y la guarda (ocre) pegada a la tapa.

Plano general del modelo anatómico

Detalle de la guarda con una ventana que deja ver la compensación o neutralizado de la vuelta de papel.

Acercamiento al lomo donde se puede ver la apertura de la cartera y los elementos que la conforman.

Al igual que en los dos modelos anteriores la intención de esta encuadernación es la de servir de modelo didáctico durante los talleres básicos, el plan sería reunir la mayor cantidad de estilos con estas características cosa que requiere de tiempo y planeación pero es una tarea muy satisfactoria cuando ha sido terminada.

La presente es una media encuadernación encajada con lomo redondo, la costura fue pasada sobre cintillas de Ramieband. En la cartera utilicé una tela Brillianta y un papel decorado al engrudo de Aurora del Rosal.

Los antecedentes de esta encuadernación también los tendríamos que buscar en la encuadernación semi-industrial del siglo XX, al ser una encuadernación encajada es decir, que el cuerpo del libro se encaja a una cartera terminada y no existe entre ellas mas anclaje que el adhesivo, sus elementos simples y su rápido acabado la hicieron ideal en los grandes talleres donde la producción libresca iba en aumento.

Espero sea de su agrado las imagenes y mañana subiré el modelo anatómico de una encuadernación en tapa suelta. Hasta entonces.

Modelo anatómico de una encuadernación con lomo cuadrado

Encuadernación con lomo cuadrado, entera en tela con cortes anatómicos.

Vista lateral

Pequeña hendidura en el cartón del lomo para poder apreciar la costura francesa, el endose y el enlomado.

Pequeña ventana en la guarda para apreciar la vuelta de tela.

Vista lateral donde se observan los elementos que conforman una tapa: guarda, endose, cartón y recubrimiento.

Vista posterior del modelo anatómico

Vista cenital donde se aprecian las cañuelas.

Vista posterior donde se ven las guardas y una pequeña ventana para ver la vuelta de tela.

El siguiente modelo de corte anatómico es una típica encuadernación entera en tela, la costura del cuerpo del libro es una costura francesa, como se le conoce en México, un link-stitch en habla inglesa. Tiene guardas de papel Ingres de 90 gramos y todos sus detalles están pensados, al igual que la encuadernación anterior, para poder explicar a los alumnos la función de cada uno de los elementos que conforman este estilo.

La historia de este estilo de encuadernación se puede seguir en el manual Encuadernación de Arthur W. Johnson donde recibe el nombre de Encuadernación a la inglesa con el lomo liso sin embargo, sería muy interesante profundizar en los antecedentes de este estilo puesto que la simplificación de sus elementos me hace pensar que nació de los grandes talleres de encuadernación semi-industrial que cobraron auge durante el siglo XX.

Modelo anatómico de una encuadernación rústica

Aunque no es la primera vez que llevo a cabo una encuadernación con cortes anatómicos, este es el primer modelo de una serie de cinco que comprenden el temario del Taller de Encuadernación Básica. Se trata de una costura rústica de cinco estaciones, lomo recto y una cartera de papel marmoleado.

El objetivo de estos modelos es servir como recurso didáctico durante los talleres, de modo que el alumno pueda ver la función de cada uno de los elementos que conforman la encuadernación. Cabe mencionar que este estilo pertenece en modo y manera a la usanza de la naciente imprenta, de ahi que también se le conozca como encuadernación de espera o de editor, ya que era apenas suficiente para mantener unidos los cuadernos mientras se tenía recursos para encargar a un encuadernador un trabajo mas duradero.

En la imagen de abajo pueden ver una encuadernación rústica de época que en habla inglesa se conoce como deckled edges o las orillas irregulares que dejaba el papel artesanal por el corte de frente y de pie y el doblez de cabeza que se conoce como intonso si el ejemplar nunca fue leído.

Springback en vitela

Detalle del springback con las tapas y el spring (lomo) recién terminados.

Uno de los estilos que mas me gusta encuadernar es el Springback como se le llama en habla inglesa, un libro en blanco que surgió por ahi de mediados del siglo XIX, una encuadernación fuerte pero al mismo tiempo de gran apertura. En México se le conoció como «Libro Mayor» ya que por lo general, servía en los despachos de contabilidad para registrar los ingresos y egresos de un negocio, en Argentina y España se le conoce como Encuadernación de Protocolo Notarial por su utilidad como libro en blanco para este y otros tipos de procesos legales.

La encuadernación que ven en las imagenes corresponden a un experimento de esos que un encuadernador siempre tiene que estar dispuesto a llevar a cabo, adherir un pergamino por completo a la encuadernación, puesto que es sabido que este material reacciona mal a las fluctuaciones de humedad y sin embargo ¿Si es un libro en blanco que pierdo si con los años el pergamino se deteriora?.

Springback forrado de papel blanco como paso previo a su recubrimiento.

Tomando algunos consejos de manuales como el de Gómez Raggio y Josep Cambras me aventuré a pegar un pergamino después de haber forrrado de papel blanco la cartera, sin embargo mi primer intento con el pergamino fue infructuoso ya que no logré pegar el material por mas empeño que puse en ello. En el segundo intento cambié de material y utilicé una vitela que, aunque mas delgada no significó menos paciencia para adherirla al cartón y aún mas, rompí la vitela en un intento desmedido por marcar los nervios.

Asi me quedé con tres fragmentos rotos de vitela en las manos, lo que significó cambiar de una encuadernación entera a una emergente encuadernación en bandas, no siempre se gana experimentando pero estoy seguro que en el camino mucho se aprende.

El springback terminado y forrado de vitela.

Para aprender encuadernación. Aldo Musarra

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Portada original de la edición de 1966

Con una larga y productiva tradición editorial, la república Argentina editó durante los años cincuenta no pocos libros dedicados a la difusión de distintas artes, entre ellas las artes del libro, buen ejemplo de lo anterior fue la Editorial Hobby, que centró su concepto editorial, en la oferta de libros con temas populares, de interés general y asequibles en términos prácticos; de este modo la editorial publicó desde dibujo artístico, mecánica y electrónica entre otros.

De interés para Artes del Libro son los libros editados en Hobby por Aldo Musarra referentes a la encuadernación cuyos titulos fueron:

  • Manual para principiantes. Aldo Musarra. Editorial Jorge A. Duclout, Buenos Aires, 1946.
  • Para aprender encuadernación y sus aplicaciones diversas. Aldo Musarra. Editorial Hobby, Buenos Aires, 1946.
  • La encuadernación aplicada. Sugestiones para la frabricación de artículos de fantasía artística para aficionados adelantados y pequeños talleres. Aldo Musarra. Editorial Hobby, Buenos Aires, 1952.

El segundo título es el que ahora se pone a disposición de los lectores de este blog. Es un manual muy sencillo que busca resolver cuestiones básicas en el aprendizaje de la encuadernación artesanal, tiene que ser mirado bajo la perspectiva que el oficio planteaba en esos años, bajo demanda constante y con la necesidad de reducir la complejidad de otros métodos constructivos, asi como diversificar la hechura de objetos con los cuales echar mano para su rápida comercialización.

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Si lo enlazas a tu página por favor coloca el crédito correspondiente:

Para aprender encuadernación y sus aplicaciones diversas. Aldo Musarra

Balance y entrega de la imprenta de María Fernández de Jáuregui a…

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Les dejo un link para descargar esta interesante investigación de la doctora Marina Garone y Manuel Suárez Rivera titulado «Balance y entrega de la imprenta de María Fernández de Jáuregui a Alejandro Váldez en 1817 y su importancia para el estudio de la cultura tipográfica del periodo de imprenta manual»  publicado por el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM.

Link:

Elsevier

De encuadernadores y doradores

Taller de encuadernación dedicado a la manufactura de libros de contabilidad; destaca el batidor de hojas (izq.) y el personaje que utiliza el ingenio de inusuales dimensiones (der.)

Taller de dorado. No pierdan de vista el emblema en la parte superior con las herramientas propias para la labor

Destaca la pulcritud en la vestimenta de todos los artesanos

«Durch fleiss zum preis. La debida diligencia para saber el precio» reza el anuncio que está sobre la cabeza de este taller de dorado

En un recorrido habitual por la web me encontré con estas fotografías de talleres suizos de encuadernación y otros especializados en el dorado de libros de inicios del siglo XX. Sería muy intesante indagar sobre los talleres que trabajaron en México en la misma época y en su caso, tener la fortuna de encontrar registros de este tipo.

Suave Mechanicals Vol. I

La editorial The Legacy Press acaba de publicar su primer volúmen de ensayos sobre historia de la encuadernación titulado Suave Mechanicals el título contiene en si mismo la intención de concebir la encuadernación como una mécanica (entendida como la parte de la física que estudia el movimiento y el equilibrio de los cuerpos, así como de las fuerzas que los producen) y es que todos los investigadores que participan en ella entienden la encuadernación artesanal como una sutil mecánica que a través del tiempo ha brindado diversas soluciones estructurales a nuestros libros.

SUAVE MECHANICALS Vol. I

Historical Repair, Recycling, and Recovering Phenomena in the Islamic Bindings of the University of Michigan Library: Exploring the Codicological Evidence. Evyn Kropf

Protection against the Evil Eye? Votive Offerings on Armenian Manuscript Bindings. Sylvie L. Merian

Colonial Blankbooks in the Winterthur Library. Consuela G. Metzger

A Primer on Signed Bindings. Robert J. Milevski

Not Just Another Beautiful Book: A Typology of American Scaleboard Bindings. Julia Miller

Beating, Rolling, and Pressing: The Compression of Signatures in Bookbinding Prior to Sewing. Jeffrey S. Peachey

European Influence in the Binding of Mexican Printed Books of the Sixteenth Century. Martha E. Romero

Papier-Mâché Bindings: “Shining in Black and Gorgeous with Pearl and Gold”. Jennifer W. Rosner

The 1715 Mohawk Prayer Book: A Study of Six Copies in Colonial American Scaleboard Bindings. John Townsend

Todos los ensayos tienen un caracter bien distinto en sus aportaciones el primero de ellos de Evyn Kropf redunda en los procesos de reparación, reutilización y nuevos recubrimientos hechos en una época distinta de su primer encuadernación. Otro ensayo notable es el de Jeff Peachey donde documenta el proceso de batido de los cuerpos del libro para favorecer la compresión de los cuadernillos. Un excelente ensayo es el de la mexicana Martha Romero en el que habla sobre la evidente influencia europea en la encuadernación en pergamino hecha en México, sus tipologías asi como una excelente crónica de los factores que definieron a este tipo de encuadernación como la mas practicada en el período colonial.

Sin embargo el ensayo que mas me ha gustado consultar ha sido el de Sylvie L. Merian en el que habla sobre el curioso fenómeno de la encuadernación de carácter votivo en Armenia, toda una manifestación de la idiosincracia y pensamiento del pueblo armenio plasmado sobre uno de los estilos mas fuertes y mejor construidos de la ligatoria antigua.

Dejo el link para que puedan ver mas información de esta editorial y les envío un cordial saludo.

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Suave Mechanicals Vol. I