Hugo Peller. Maestro encuadernador

Hugo Peller en la Universidad de Texas en Austin. Junio de 1987

Hugo Peller nació en 1917 en Solothurn, Suiza, fue hijo de un maestro encuadernador. La mayor parte de su vida, excepto los años de guerra, la dedicó a aprender, practicar y enseñar encuadernación. Realizó su aprendizaje como encuadernador de 1934 a 1938, seguido de un año de estudios en Estrasburgo, Francia. Durante 1945 y 1946 estudió en la École Estienne de París.

Fue profesor en la Gewerbeschule (escuela de oficios) en Solothurn de 1946 a 1967 y miembro fundador y director de la escuela de encuadernación artística, Centro del Bel Libro, en Ascona, Suiza de 1978 a 1983. En 1955 fue elegido como miembro de los «Maestros en el arte de la encuadernación» (MDE) y se desempeñó como su vicepresidente de 1961 a 1966. Hugo Peller ganó muchos premios, sus libros han sido exhibidos internacionalmente y se encuentran en muchas colecciones privadas.

De derecha a izquierda: Hugo Peller, Don Etherington, Jane Boyd, and Decherd Turner, director del Harry Ransom Center de la Universidad de Texas.

Durante varios años, Hugo Peller y su familia pasaban dos semanas, en febrero, con amigos en Wehmais, Finlandia donde realizó simposios entre 1987 y 1989. Allí también desarrolló un contenedor para libros que él llama la «Caja Wehmais», un estuche en el que la tapa tiene un abertura en el medio que se pliega y desplaza el libro. En 1990, se publicó el libro Der Buchbinder Hugo Peller en Berna, Suiza. El maestro falleció en el año 2003.

Caja Wehmais hecha en el taller El Ombligo del Libro.

El guardián de los códices del Sinaí

El padre Justin con uno de los manuscritos conservados en la biblioteca del monasterio de Santa Catalina (Egipto).

A la sombra del monte egipcio, la biblioteca del remoto monasterio de Santa Catalina, una de las más antiguas del mundo, abre sus puertas para mostrar su ambicioso proyecto de preservación de documentos.

El padre Justin se muestra como un hombre retraído, introspectivo y sereno. Pero este monje espigado, de larga barba blanca y ropas polvorientas del monasterio de Santa Catalina, uno de los conventos cristianos en activo más antiguos del mundo, no puede evitar sonreír cuando habla de los tesoros que protege en su biblioteca.

Enclavado en un cañón a la sombra del monte Sinaí, en el sur de la península homónima de Egipto, el remoto monasterio, con una veintena de capillas, fue levantado en el año 565 por el emperador Justiniano para proteger un templo levantado dos siglos antes cerca de donde se cree que Moisés habría recibido los diez mandamientos. Desde entonces, jamás ha sido abandonado.

El monasterio de Santa Catalina (Egipto), a la sombra del monte Sinaí.

En el pasado, los preciados manuscritos del monasterio se guardaban en tres lugares: las copias de los evangelios y de los libros que se necesitaban para el culto a menudo dormían en un depósito de su pequeña pero opulenta iglesia; las obras que los monjes podían tomar prestadas para leer, en un recinto central; y los códices más antiguos, en una torre al norte del convento. “En 1734, un obispo con un gran interés por la biblioteca reservó una serie de salas en la parte central del monasterio y pidió que todos los manuscritos se recopilaran allí. Podemos situar el origen moderno de la biblioteca en aquel momento”, explica el padre Justin, que se da un aire a Albus Dumbledore, el anciano mago de Harry Potter.

El padre Justin es el único monje, de los 25 que viven en el convento, que se encarga de custodiar su biblioteca, hoy una de las más antiguas del mundo en servicio ininterrumpido. En su interior, descansan nada menos que 3.306 manuscritos en 11 idiomas, 12.000 libros antiguos — 8.000 en griego y 1.000 en latín—, y 10.000 volúmenes impresos.

“No creo que nunca haya vivido aquí una gran comunidad. ¿Cómo es que se ha reunido entonces una biblioteca con miles de manuscritos? Bien, en parte es porque [el monasterio] nunca ha sido destruido, así que se trata de una lenta acumulación a lo largo de los siglos. Pero también se debe a que el Sinaí ha sido el destino de peregrinos llegados de todo el mundo, que algunas veces se quedaban aquí y producían manuscritos”, explica el monje.

Manuscritos conservados en horizontal en la biblioteca del monasterio.
Cajas de acero inoxidable, cada una de las cuales vale cerca de 850 euros, protegen las obras más valiosas de la biblioteca.

En parte, este paulatino proceso de acumulación ha sido posible gracias al clima desértico de la zona, propicio para la conservación, pero sobre todo se debe al aislamiento del convento. “Incluso en 1890 se necesitaba una caravana desde Suez, la ciudad más cercana, con camellos, suministros, porteadores y guías, y diez días a través del desierto, para llegar al monasterio”, apunta el padre Justin. “Este aislamiento terminó en los años sesenta y setenta, cuando se construyó una carretera y mucha gente empezó a venir a diario, lo que plantea al monasterio retos que no existían antes”, añade el religioso. A pesar de la infraestructura que conecta hoy el lugar con el resto de Egipto, alcanzarlo aún requiere de un tortuoso viaje de al menos seis horas y algunos controles policialesdesde El Cairo. Solo un cansado autobús público diario lo conecta con un pueblo próximo.

Entre 2009 y 2017 se renovó la biblioteca, que hoy se encuentra en la planta superior del ala sur del convento. La obra introdujo dos cambios principales. En primer lugar los manuscritos se colocaron en el nivel inferior de la sala y los libros de imprenta en una galería elevada. En segundo lugar se ideó un plan para conservar en cajas protectoras especiales las obras más preciadas.

Las cajas metálicas contienen otra, de cartón, hecha a la medida del manuscrito.

“En aquel momento nos preguntamos qué valía la pena guardar en una caja y establecimos varias categorías: si el manuscrito tiene encuadernación bizantina, si supera una cierta edad, si tiene iluminaciones o si es significativo de cualquier otra forma lo guardaríamos en caja”, recuerda el padre Justin. “Para cuando aplicamos las categorías, de los 3.300 manuscritos decidimos guardar 2.000”, recuerda riendo. “Ninguna biblioteca tiene dos tercios de su colección en cajas. Pero esta se lo merece porque aquí son muy antiguos y relevantes”. EL PAÍS es el primer medio que informa sobre este proyecto de conservación.

Para seleccionar esas 2.000 obras, la biblioteca se basó en una exhaustiva documentación de sus manuscritos realizada entre 2001 y 2006 por un equipo liderado por un reputado experto en conservación de libros, Nicholas Pickwoad. Luego, se pensó qué tipo de cajas sería el más adecuado. Tras descartar el cartón de archivo y la tela que usan la mayoría de las bibliotecas, así como la madera, ya que no son materiales adecuados para el clima local, se optó por fabricarlas de acero inoxidable. Todas las cajas, de estética similar a las de seguridad de los bancos, están hechas a medida para cada manuscrito, que queda protegido en su interior por un segundo envoltorio de cartón, y cuestan de media 850 euros cada una. Por último, un experto en conservación de patrimonio, Thanasis Velios, desarrolló un programa informático para determinar la configuración más eficiente al colocar las cajas.

Galería superior, donde se conservan los libros impresos.

“La mayoría de las bibliotecas están muy llenas y no podrían poner 2.000 manuscritos en horizontal”, explica el padre Justin, que también destaca que en su caso la mayo amenaza para la conservación de los libros no es la humedad, a diferencia de lo que suele ocurrir en las bibliotecas de las grandes ciudades europeas. “Algunas condiciones de aquí no se pueden reproducir”, reconoce, “pero quizás podamos servir de precedente para que otras bibliotecas implementen algo similar”.

Las primeras 200 cajas llegaron al monasterio el pasado 25 de junio y otras 200 deberían hacerlo a finales de este mes de noviembre. De momento, el proyecto, que se desarrollará durante varios años, se ha asegurado fondos para “varios cientos” de cajas. Lo financia la Fundación Santa Catalina, con sede en Londres y organizaciones asociadas en Nueva York y Ginebra.

Hacia 1997 el Padre Justin ya comenzó a tomar imágenes digitales de los manuscritos por su cuenta a fin de documentarlos, pero fue entre 2012 y 2017 cuando gracias a otro proyecto de conservación fue posible fotografiar 78 en alta resolución. En 2018 el convento recibió nuevos fondos de la fundación estadounidense Ahmanson y del fondo británico Arcadia para hacer lo propio con los manuscritos en árabe y siríaco, trabajo que debería completarse en 2021. El monje avanza que unos mil manuscritos podrán ser así accesibles a través de internet y calcula que es “realista” pensar que serían necesarios tan solo otros siete años más para extender el proceso al resto de la biblioteca.

“Mucha gente dice que la del Sinaí es la segunda biblioteca [más importante del mundo] tras los archivos del Vaticano. Eso es verdad para los manuscritos griegos, ya que solo el Vaticano tiene más”, afirma el padre Justin. “Pero para encuadernaciones antiguas intactas y manuscritos antiguos siríacos y árabes cristianos, puede que el de Sinaí sea el más importante”.

Uno de los códices de la biblioteca.

Los palimpsestos, una joya oculta

Entre las reliquias que conserva la biblioteca hay libros para el culto, homilías y textos de medicina antigua. Pero una de las joyas de la colección –y una de las favoritas del padre Justin– es el Codex Sinaiticus Syriacus. Esta obra contiene el texto casi completo de los antiguos evangelios siríacos y data de finales del siglo IV o principios del V, aunque permaneció escondido durante siglos cubierto por el texto de otra obra llamada Vidas de mujeres santas, escrito posiblemente en el año 697. Según el monje, este texto es el mejor testigo, y uno de los únicos tres en el mundo, de cómo era el texto de los evangelios en el siglo II.

El primer intento de recuperar el texto, también conocido como Palimpsesto sinaítico por tratarse de un manuscrito cuyo texto original se borró para sobreescribirlo, lo llevaron a cabo dos reputadas académicas inglesas, las gemelas Agnes y Margaret Smith, en los años noventa del siglo XIX. Pero hasta el Proyecto de Palimpsestos que desarrolló la biblioteca entre 2012 y 2017 el anterior códice no se pudo recuperar completo usando una imagen multiespectral. El mismo proyecto reveló que otros 160 manuscritos de la biblioteca son en realidad palimpsestos y recuperó 300 textos aún más antiguos que los que se tenían.

“Tenemos palimpsestos de la zona del Cáucaso, de Etiopía y uno con una escritura que solo se utilizaba en Inglaterra entre los años 600 y 850. Estos eran los tres extremos de la cristiandad”, cuenta el monje. “Eso muestra no solo la importancia del texto sino también que el Sinaí era por aquel entonces el destino de gente de allí. Los peregrinos tenían que superar tremendas dificultades para viajar vastas distancias y llegar al monasterio, y los manuscritos que permanecen aquí son un testimonio de aquella peregrinación”, explica.

Segunda Feria «Ars Ligatoria»

Esta semana arrancó la segunda emisión de la feria «Ars Ligatoria. El Arte de Encuadernar» y es para mi un gusto poder comentar en este espacio un evento de esta naturaleza.

Ya la primera edición de la feria, organizada por el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM, nos había dejado el 2019 con un muy prometedor futuro en torno a la participación para el siguiente año, en esta ocasión y aprovechando la dificil coyuntura que a todos se nos ha presentado por la pandemia de Coronavirus, la feria cambió de formato para poder presentarse en forma virtual, modalidad que como sabrá de sobra el lector, ha sido privilegiada por encima de los modos presenciales de hacer y disfrutar las cosas.

Es en este sentido que el martes 3 de noviembre y gracias a la amable invitación de Adriana Gómez Llorente tuve la oportunidad de conducir la entrevista con el maestro Raúl Díaz Heredia en el que conversamos sobre el estado general de la encuadernación artesanal en México, una charla por demás agradable en la que apenas si tuvimos tiempo de dar algunos atisbos en torno a los modos y las formas de la encuadernación en México.

Me parece que esta feria es una oportunidad increíble como un espacio en el que se expongan no solo los servicios y productos de cada uno de los participantes antes bien, este espacio le deseo que se perfile como la oportunidad que se perdió en años pasados con la Feria de Artes y Oficios del Libro y en el que la reflexión y el análisis en torno a la historia, la enseñanza y la producción de la encuadernación artesanal en México puedan encontrar ahora si, y del modo mas ecuménico posbile en la UNAM y en el IIB un canal inmejorable.

Pueden seguir las actividades de la Segunda Feria Ars Ligatoria. El Arte de Encuadernar» en el siguiente link.

Si desean ver la retransmisión del conversatorio entre el maestro Raúl Díaz Heredia y un servidor pueden verlo en el siguiente link.

Para aprender encuadernación. Aldo Musarra

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Portada original de la edición de 1966

Con una larga y productiva tradición editorial, la república Argentina editó durante los años cincuenta no pocos libros dedicados a la difusión de distintas artes, entre ellas las artes del libro, buen ejemplo de lo anterior fue la Editorial Hobby, que centró su concepto editorial, en la oferta de libros con temas populares, de interés general y asequibles en términos prácticos; de este modo la editorial publicó desde dibujo artístico, mecánica y electrónica entre otros.

De interés para Artes del Libro son los libros editados en Hobby por Aldo Musarra referentes a la encuadernación cuyos titulos fueron:

  • Manual para principiantes. Aldo Musarra. Editorial Jorge A. Duclout, Buenos Aires, 1946.
  • Para aprender encuadernación y sus aplicaciones diversas. Aldo Musarra. Editorial Hobby, Buenos Aires, 1946.
  • La encuadernación aplicada. Sugestiones para la frabricación de artículos de fantasía artística para aficionados adelantados y pequeños talleres. Aldo Musarra. Editorial Hobby, Buenos Aires, 1952.

El segundo título es el que ahora se pone a disposición de los lectores de este blog. Es un manual muy sencillo que busca resolver cuestiones básicas en el aprendizaje de la encuadernación artesanal, tiene que ser mirado bajo la perspectiva que el oficio planteaba en esos años, bajo demanda constante y con la necesidad de reducir la complejidad de otros métodos constructivos, asi como diversificar la hechura de objetos con los cuales echar mano para su rápida comercialización.

Descargar PDF (195 MB)

Si lo enlazas a tu página por favor coloca el crédito correspondiente:

Para aprender encuadernación y sus aplicaciones diversas. Aldo Musarra

Programa Anual de Talleres / 2016

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Ya está disponible el Programa Anual de Talleres en El Ombligo del Libro 2016. El programa de este año a diferencia de programas anteriores contempla talleres como complemento a la formación integral de los participantes, asi el taller de Composición y Teoría del Color aplicada a la encuadernación, sugerencia de la encuadernadora Tania Melgarejo de Artequio Comunidad, busca brindar las herramientas necesarias para el uso de la encuadernación artesanal y artistica como un medio de expresión con características genuinas.

Otros talleres como Springback, Copta-Tardía y Cabezadas entre otros mantienen el espíritu de revalorar estructuras antiguas, característica que ha hecho de El Ombligo del Libro un espacio para el análisis y la buena manufactura de estos estilos.

Otra sugerencia de Tania ha sido la incorporación del taller Intervención del libro impreso. Diagnóstico y propuesta de intervención desde la conservación y la encuadernación artística contemporánea en el que los participantes tendrán la oportunidad de analizar y diagnosticar el estado de conservación de una encuadernación original y generar al mismo tiempo una propuesta de intervención con cualidades artisticas acordes a ella.

Sin mas los dejo con el link al programa, esperando sea de su interés y deseandoles lo mejor para el año venidero

Link:

El Ombligo del Libro

De la Cartotecnia a la Fotografía Estenopeica…

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Esta imagen que ven ustedes queridos lectores es una cámara fotográfica… ¡Si me encuentro sobrio y casi en pleno uso de mis facultades mentales!. Mas no es una cámara ordinaria, ni por su aspecto, ni por la naturaleza de sus imágenes, es por decirlo de algún modo una hermosa y práctica Cavernita de Platón.

La paradoja de la técnica, mientras mas pixeles tienen los equipos fotográficos, mas gente recurre a la creación de imágenes artesanales. Ese es el caso de mi amiga Saraí Ojeda y Luis David Luna que han creado una serie de cámaras estenopeicas de diversos estilos, formatos y ángulos de cobertura.

No les comento el trabajo implicito en el armado del cartón pues solo basta pensar en esto… una pequeña unión de los cartones mal calculada y será suficiente para velar por completo la película. Los invito a que conozcan su proyecto.

Link:

ESTENOCAMARAS. Adquiere tu propia cámara estenopeica