Una oreja bordada sobre una encuadernación románica

Hacía tiempo que no encontraba en mis busquedas una oreja bordada, recuerdo el taller que impartí hace unos cuatro años de encuadernación románica donde se hicieron ejemplos muy bellos de este estilo de encuadernación, asi que varios alumnos recordarán este elemento anatomico del libro que fue utilizado, casi exclusivamente, en encuadernaciones románicas y carolingias. Les dejo la página web donde las encontré y espero sean de su agrado.

Link:

Alchemie du livre

Entrevista a Hugo Peller. Marie Trottier

Hugo Peller al centro vestido de bata

Entrevista con Hugo Peller

El 19 de junio pasado, el señor Hugo Peller, encuadernador suizo de reputación internacional, fue invitado a Montreal para una conferencia en la Biblioteca Nacional y un taller de demostración de dos días sobre la técnica de dorado y marmoleado de cantos.

Su visita aquí concluyó una larga serie de demostraciones en los EE. UU. Nacido en Soleure en 1917, el Sr. Peller está casado, es padre de tres y abuelo de ocho. Con renovada pasión, energía y curiosidad, Hugo Peller ha ejercido su profesión durante un período de cincuenta años. En sus palabras «Es un arte noble que mantiene al practicante joven para siempre». Nos reunimos con él la víspera de su partida a Suiza.

MT: Sr. Peller, ¿cuáles fueron sus primeros contactos con la encuadernación? 

HP: Empecé a encuadernar libros en 1934 cuando tenía diecisiete años. Mi padre era encuadernador comercial. Por observación, sentí que lo podía hacer algo mejor. Leí mucho y pensé que el corazón de un libro, el interior, necesitaba una cubierta, algo que le diera nobleza desde lo que pudiéramos imaginar una historia del libro. Mi hermano también hizo encuadernación. Desafortunadamente, en este momento, no se podía estudiar el oficio en Suiza.

MT: ¿No había una escuela de encuadernación en Suiza? 

HP: Sí, ciertamente había una escuela, pero no era lo suficientemente buena para mí. No era lo que buscaba. Había visto encuadernaciones francesas, alemanas, italianas e inglesas. . . las encuadernaciones francesas me atrajeron más. La única forma de estudiar realmente el arte era ir a Francia.

MT: ¿Por qué la encuadernación francesa? 

HP: Solo hay que tocar una encuadernación francesa, cerrar los ojos y se hace la música. La técnica es perfecta y el efecto agradable. Considero que la encuadernación alemana es demasiado pesada; las tablas son demasiado gruesas y no permiten trabajos delicados. En cuanto a la encuadernación italiana, parece que desde la inundación de Florencia los italianos se han orientado más hacia la restauración que hacia la encuadernación. Como vimos en la última competición de Paul Bonnet en Ascona, las encuadernaciones italianas no estuvieron representadas. Además, es evidente la encuadernación comercial más sofisticada, en detrimento de la encuadernación manual.

MT: Entre 1934 y 1938 fuiste aprendiz de encuadernador con un año de estudios en Estrasburgo, ¿podrías contarnos sobre tus estudios? 

HP: Creo que fue en Estrasburgo donde aprendí el arte. Después de la guerra regresé a Francia para continuar mis estudios en París en la Escuela Estienne del profesor J. Jeanne. Fue aquí donde aprendí, en particular, el arte del dorado y la encuadernación comercial.

MT: ¿Cuál era el ambiente en Francia en este período? 

HP: En 1945 la vida era muy difícil, la gente carecía de todo. En cuanto a los encuadernadores, trabajaban de forma aislada en sus tiendas y era difícil, si no imposible, ponerse en contacto con un maestro encuadernador. En París, cuando uno lo busca se necesita mucha tenacidad ya que es difícil penetrar en sus círculos para conocer sus secretos. Por mucho que se admire la obra de los grandes maestros, no se sabe cómo trabajan. Te cuento una historia: en ese momento me fascinaban las encuadernaciones de un tal Plummel; Encontré su trabajo único, de hecho fantástico y me dije a mí mismo. . . Debo ver absolutamente cómo funciona este Plummel. . . Un día descubrí su dirección y fui allí. Llamé a su puerta con un paquete de café bajo el brazo. Debo decirles que, en este momento en París, era casi imposible conseguir café. Cada mes recibía de Suiza un paquete de arroz, queso y café. Así que llamé y esperé. . . Contestó la señora Plummel. Le expliqué que era estudiante de Estienne, que había visto muchas de las encuadernaciones de su marido, que su trabajo me parecía fantástico y quería conocerlo. Ella comenzó a decirme que él no estaba allí. Le ofrecí el paquete de café. . . la puerta se abrió más y ella presentó a su marido. A partir de este momento tuve acceso a su taller y vi todo, cómo trabajaba, sus herramientas, su técnica, sus pequeños trucos. Fue increíble ver cómo trabajaba el maestro. Visité a Plummel muchas veces y aprendí mucho. Creo que las clases magistrales son buenas pero no permiten dominar la técnica. La teoría debería ocupar el segundo lugar. Hoy en día hay demasiados libros sobre la teoría de la encuadernación; No es bueno empezar leyendo estos libros sin ver cómo se hacen las cosas en la práctica.

MT: ¿Es por eso que considera importantes las demostraciones? 

HP: En efecto, creo que es la mejor manera de aprender el oficio. Después, hay que leer mucho. Esta es la razón por la que viajo tanto, para dar demostraciones y transmitir mi ciencia y técnicas de trabajo a jóvenes encuadernadores que tienen muchas ganas de aprender.

MT: ¿Qué hiciste cuando terminaste tus estudios en Francia? 

HP: Estaba decidido a ganarme la vida como encuadernador. Yo era muy pobre. Regresé a Suiza y comencé a buscar clientes; Fui a sociedades de bibliófilos, a exposiciones … a grupos donde habría clientes serios que apreciaban un libro bien encuadernado y buscaban una carpeta. Tuve que demostrar mi valía.

MT: ¿Fue fácil encontrar trabajo? 

HP: Tengo que decir que todo lo que tengo hoy lo gané a través de mi oficio, pero era difícil ganarme la vida como encuadernador. Tuve la oportunidad de trabajar para un editor de libros para bibliófilos. Editó libros para los mejores autores, uno de los cuales fue Herman Hesse. Encuaderné a mano más de quinientos libros para Hesse. Determinamos los precios juntos, cuero completo: 200 francos suizos, medio cuero: 100 francos suizos, en papel: 50 francos suizos. Recibimos muchos pedidos. Fue un trabajo enorme para mí, pero me dio la oportunidad de perfeccionar mi técnica y aprendí a trabajar rápido y bien. A partir de aquí empecé a conseguir buenos clientes y a hacer encuadernaciones únicas.

MT: ¿Qué significa un buen cliente para ti? 

HP: Es un bibliófilo que busca un buen libro y luego un buen encuadernador. Tengo clientes con los que tengo total libertad para hacer la encuadernación. Esta libertad me permite ser muy creativo. Busco constantemente nuevas ideas en la composición del diseño, así como técnicas experimentales.

MT: ¿Es la encuadernación realmente importante en Suiza? 

HP: La encuadernación no se considera esencial en Suiza. Sin embargo, si quieres ejercer la profesión es posible encontrar clientes porque allí hay muchos amantes de los buenos libros. Puede ganarse la vida siempre que trabaje con estilo y una buena técnica, de lo contrario perderá a sus clientes. Los bibliófilos sólo pagarán bien si el trabajo está bien hecho.

MT: ¿Qué podemos hacer para que la encuadernación sea más apreciada? 

HP: Tenemos que exhibir. A menudo me decían que no valía la pena mi esfuerzo en hacer la encuadernación a mano, que es demasiado caro y nunca se vendería; pues te cuento la experiencia que tuve, tres veces. La primera vez fue una exposición en Alemania en la Galería Stanberg. Mostré veinte libros en cuero completo, mitad cuero, en pergamino y encuadernaciones en mitad cuero y papel y los vendí todos. Luego busqué libros e hice una segunda exposición en Estocolmo, Suecia. Mostré quince libros y los vendí todos. Hice una tercera exposición en Dinamarca donde nuevamente mostré quince libros y los vendí todos. Por eso te digo. . . Cuando haces quince libros, bien encuadernados, tienes clientes. Verá, es importante mostrar lo que puede hacer.

MT: ¿Qué, en su opinión, es un buen encuadernador? 

HP: Sobre todo es uno con muy buena técnica, que sabe coser, corta bien el cuero, que puede estilizar y producir un diseño no tan mal; sobre todo alguien que se complace en la profesión que, para mí, es la más grande del mundo.

MT: ¿Por qué dices eso? 

HP: Porque es una profesión que te mantiene joven, siempre actualizado, esperando nuevas ideas, nuevos descubrimientos y nuevos materiales. Los materiales vienen en muchas formas de papel, cartón, madera, pergamino, cuero, cajas, fundas, etc.

MT: ¿Cuánto tiempo lleva entonces convertirse en un buen encuadernador? 

HP: Para empezar, se necesitan años, al menos de cinco a seis años de estudio y trabajo duro.

MT: En 1955, se convirtió en miembro de los ‘Maestros encuadernadores‘, donde durante diez años fue segundo presidente. ¿Qué son los ‘Maestros encuadernadores‘?

HP: Es una sociedad alemana en la que, para ser admitido, presentas 4 libros a un jurado. Durante mi cargo como segundo presidente organizamos talleres en Europa … París, Estocolmo, Copenhague, Soleure. Fundamos simposios, iniciamos demostraciones para perfeccionar nuestros descubrimientos conjuntos. Teníamos carpetas de todos los países, no solo miembros de la sociedad. Fueron maravillosas ocasiones para compartir nuestros conocimientos adquiridos, para tomar conciencia de nuevas herramientas y técnicas que no eran ampliamente conocidas. La sociedad ahora se está concentrando en exposiciones, pero espero que los simposios vuelvan.

MT: ¿Organizó otros simposios después de eso? 

HP: En 1974 organicé y realicé un simposio internacional en Soleure. Los encuadernadores vinieron de todos los rincones del mundo, incluido Donald Etherington, quien, en mi opinión, es uno de los mejores de los Estados Unidos. Actualmente es Director de Conservación en Austin. * En Soleure formamos grupos, trabajaron juntos y dieron demostraciones. . . fue muy alentador. Un simposio puede realizarse en cualquier lugar, siempre que los encuadernadores acepten compartir sus descubrimientos, sus ideas, su trabajo.

MT: En tu currículum mencionas una exposición en Sao Paulo en 1972. ¿Hay buenos encuadernadores en América Latina? ¿Tienen una escuela allí? 

HP: Sí, hay buenos encuadernadores pero tienen problemas, buscan técnica. Esta es una artesanía que viene de la tradición, que no se tiene en América Latina, ni en América del Norte. Estos son países jóvenes que no tenían la realeza y la aristocracia que le dio la mayor parte del trabajo a los encuadernadores. Además, la clientela que puede apreciar y dominar una buena encuadernación es pequeña. Aquí todavía nos preguntamos qué es una buena encuadernación, pero en Europa no surge la pregunta, la encuadernación es una parte integral de la cultura europea. Por otro lado, hemos estado ayudando en la formación de asociaciones de encuadernadores para promover esta noble profesión: Dallas, Austin, Boston y aquí L ‘ARQ. **

MT: M. Peller, ¿tiene una encuadernación que le guste especialmente? 

HP: Hay una obra que me gusta mucho: es una serie de dieciocho libros ilustrados, titulada ‘La Ville’. *** Hice un diseño de líneas asimétricas a lo largo de los lomos y portadas de los dieciocho libros. Me gusta el diseño en el lomo porque, para mí, el lomo es la cara del libro.

MT: Háblame de diseño. 

HP: Al encuadernar un libro, el diseño es el mayor problema. A veces me toma diez minutos encontrar un diseño, pero a veces puede llevar un año. La técnica no es un problema, pero el diseño es diferente. Para empezar, no puedo diseñar si no estoy inspirado, satisfecho con mi idea y tengo que estar de buen humor. Para mí, el diseño comienza con un pensamiento, una vez que la idea se fija en mi cabeza, puedo empezar. Siempre he dibujado desde que era niño. Me gustan los colores, me gusta la forma. Una vez que mi idea está fijada, decido el material y las herramientas que necesitaré. 

MT: ¿Tiene alguna preferencia en el diseño? 

HP: Me gusta todo, todo me interesa. La técnica cambia con el tamaño del libro. Diseñaré cualquier cosa que aumente el valor del libro a encuadernar.

MT: ¿Siempre haces un diseño? 

HP: Sí, hice un diseño para cada uno de los quinientos libros para Hermann Hesse. Es importante que el encuadernador tenga la libertad de concebir y producir un diseño para los libros que se le presentan. 

MT: ¿Hay algún pintor que te haya inspirado a lo largo de tu carrera? 

HP: Me gustan todos los pintores pero en particular Hans Emi, con quien investigué mucho, especialmente sobre la técnica del dorado con diseño de bordes. En 1975 participé en la exposición Hans Emi en la Biblioteca Real de Estocolmo. A veces, el Sr. Emi hace el diseño y yo hago la encuadernación. 

MT: ¿Es importante para ti la titulación de un libro? 

HP: Cuando busca en una biblioteca y no puede ver el título, corre el riesgo de no ver el libro. Para mí, es muy importante poder identificar un libro cuando lo alcanzo en el estante. No puedo pensar en un solo libro que no haya titulado. Siempre encuentro la forma de hacer el título.

MT: ¿Entonces el título puede estar en cualquier lugar? 

HP: No, siempre debe estar en el lomo. Si el libro es muy delgado, puede estar en la caja. 

MT: ¿Qué opinas de livres-objets? 

HP: Me gusta mirarlos pero no puedo hacer ‘livres-objets’. Sé muy bien que es una idea nueva y me gustan las ideas nuevas pero, para mí, una encuadernación es una encuadernación y un objeto es un objeto. Quizás sea peligrosa esta tendencia moderna a olvidar que el libro es el punto de partida y la encuadernación es el no objeto.

MT: ¿Alguna vez te ha pasado que te niegas a encuadernar ciertos libros? 

HP: A veces he tenido que hacerlo. Ocurre con libros de valor inferior pertenecientes a los nuevos ricos, los incultos. Querían poner una encuadernación muy cara a un libro de mala calidad, es decir un libro de papel inferior. Lo único que quieren estas personas es poder demostrar que pueden tener libros encuadernados por un maestro, sin embargo, poder evaluar o apreciar el trabajo ellos mismos.

MT: Y si el tema o autor de un libro no le interesa, ¿puede encuadernarlo de todos modos? 

HP: Mientras la edición sea buena, con papel de calidad, buena tipografía, la encuadernaré. El estilo será sencillo pero bueno y la técnica perfecta. 

MT: Descríbanos un día en su taller. 

HP: Desayuno y luego doy un pequeño paseo por el bosque. Es importante estar con la naturaleza, me permite ordenar mis pensamientos y poner la cabeza en orden; también es una fuente de inspiración para el diseño. Luego voy a mi tienda y puedo quedarme allí hasta la una de la mañana si tengo un trabajo sin terminar. En cualquier caso, no puedo dormir sobre el trabajo sin terminar. Cuando hace buen tiempo, puedo llevar mi mochila y pasar un día en la montaña. Tengo una pequeña cabaña en las Juras y a veces paso un día allí con un amigo. Las montañas me apaciguan, tienen una influencia tranquilizadora. En 1959, fui al Himalaya. Fue una de las mejores cosas de mi vida porque las montañas son muy importantes para mí.

MT: ¿Podría contarnos otros momentos importantes de su vida? 

HP: El día que elegí entre encuadernar cien libros por hora a máquina y encuadernar completamente a mano. Nunca me arrepiento de mi elección. También está mi visita a Canadá.

MT: ¿Qué consejo puede dar un encuadernador con cincuenta años de experiencia en su haber a un encuadernador joven? 

HP: Comete muchos errores porque es la única forma de aprender el oficio, saber ir despacio. 

MT: ¿Ha pensado en escribir un libro sobre encuadernación? 

HP: La profesión se encuentra en un estado constante de investigación y descubrimiento. Todavía no puedo escribir un libro sobre encuadernación, en este momento, porque no puedo decir lo que descubriré mañana.

MT: M. Peller, gracias por esta entrevista y buen viaje a casa.

Referencias

*en el HRHRC: Harry Ransom Humanities Research Center of the University of Texas at Austin

**L’ARQ: L’Association Des Relieurs Du Quebec. Trad.: Asociación de Encuadernadores de Quebec.

***’La Ville’ trad.: ‘La ciudad’

Esta entrevista fue realizada por Marie Trottier para la revista de la Guild of Book Workers No. 26 disponible en su lengua original en su página web.

Me di a la tarea de buscar una encuadernación del maestro Hugo Peller ya que no conocía su trabajo y el libro que mencioné en mi post anterior es un poco dificil de adquirir. Los dejo con una media encuadernación en cuero y papel decorado a mano que hizo a Hans Erni, espero haya sido de su agrado la traducción y este portafolio.

Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller (detalle)
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller
Israel. Hans Erni. Encuadernación de Hugo Peller

El guardián de los códices del Sinaí

El padre Justin con uno de los manuscritos conservados en la biblioteca del monasterio de Santa Catalina (Egipto).

A la sombra del monte egipcio, la biblioteca del remoto monasterio de Santa Catalina, una de las más antiguas del mundo, abre sus puertas para mostrar su ambicioso proyecto de preservación de documentos.

El padre Justin se muestra como un hombre retraído, introspectivo y sereno. Pero este monje espigado, de larga barba blanca y ropas polvorientas del monasterio de Santa Catalina, uno de los conventos cristianos en activo más antiguos del mundo, no puede evitar sonreír cuando habla de los tesoros que protege en su biblioteca.

Enclavado en un cañón a la sombra del monte Sinaí, en el sur de la península homónima de Egipto, el remoto monasterio, con una veintena de capillas, fue levantado en el año 565 por el emperador Justiniano para proteger un templo levantado dos siglos antes cerca de donde se cree que Moisés habría recibido los diez mandamientos. Desde entonces, jamás ha sido abandonado.

El monasterio de Santa Catalina (Egipto), a la sombra del monte Sinaí.

En el pasado, los preciados manuscritos del monasterio se guardaban en tres lugares: las copias de los evangelios y de los libros que se necesitaban para el culto a menudo dormían en un depósito de su pequeña pero opulenta iglesia; las obras que los monjes podían tomar prestadas para leer, en un recinto central; y los códices más antiguos, en una torre al norte del convento. “En 1734, un obispo con un gran interés por la biblioteca reservó una serie de salas en la parte central del monasterio y pidió que todos los manuscritos se recopilaran allí. Podemos situar el origen moderno de la biblioteca en aquel momento”, explica el padre Justin, que se da un aire a Albus Dumbledore, el anciano mago de Harry Potter.

El padre Justin es el único monje, de los 25 que viven en el convento, que se encarga de custodiar su biblioteca, hoy una de las más antiguas del mundo en servicio ininterrumpido. En su interior, descansan nada menos que 3.306 manuscritos en 11 idiomas, 12.000 libros antiguos — 8.000 en griego y 1.000 en latín—, y 10.000 volúmenes impresos.

“No creo que nunca haya vivido aquí una gran comunidad. ¿Cómo es que se ha reunido entonces una biblioteca con miles de manuscritos? Bien, en parte es porque [el monasterio] nunca ha sido destruido, así que se trata de una lenta acumulación a lo largo de los siglos. Pero también se debe a que el Sinaí ha sido el destino de peregrinos llegados de todo el mundo, que algunas veces se quedaban aquí y producían manuscritos”, explica el monje.

Manuscritos conservados en horizontal en la biblioteca del monasterio.
Cajas de acero inoxidable, cada una de las cuales vale cerca de 850 euros, protegen las obras más valiosas de la biblioteca.

En parte, este paulatino proceso de acumulación ha sido posible gracias al clima desértico de la zona, propicio para la conservación, pero sobre todo se debe al aislamiento del convento. “Incluso en 1890 se necesitaba una caravana desde Suez, la ciudad más cercana, con camellos, suministros, porteadores y guías, y diez días a través del desierto, para llegar al monasterio”, apunta el padre Justin. “Este aislamiento terminó en los años sesenta y setenta, cuando se construyó una carretera y mucha gente empezó a venir a diario, lo que plantea al monasterio retos que no existían antes”, añade el religioso. A pesar de la infraestructura que conecta hoy el lugar con el resto de Egipto, alcanzarlo aún requiere de un tortuoso viaje de al menos seis horas y algunos controles policialesdesde El Cairo. Solo un cansado autobús público diario lo conecta con un pueblo próximo.

Entre 2009 y 2017 se renovó la biblioteca, que hoy se encuentra en la planta superior del ala sur del convento. La obra introdujo dos cambios principales. En primer lugar los manuscritos se colocaron en el nivel inferior de la sala y los libros de imprenta en una galería elevada. En segundo lugar se ideó un plan para conservar en cajas protectoras especiales las obras más preciadas.

Las cajas metálicas contienen otra, de cartón, hecha a la medida del manuscrito.

“En aquel momento nos preguntamos qué valía la pena guardar en una caja y establecimos varias categorías: si el manuscrito tiene encuadernación bizantina, si supera una cierta edad, si tiene iluminaciones o si es significativo de cualquier otra forma lo guardaríamos en caja”, recuerda el padre Justin. “Para cuando aplicamos las categorías, de los 3.300 manuscritos decidimos guardar 2.000”, recuerda riendo. “Ninguna biblioteca tiene dos tercios de su colección en cajas. Pero esta se lo merece porque aquí son muy antiguos y relevantes”. EL PAÍS es el primer medio que informa sobre este proyecto de conservación.

Para seleccionar esas 2.000 obras, la biblioteca se basó en una exhaustiva documentación de sus manuscritos realizada entre 2001 y 2006 por un equipo liderado por un reputado experto en conservación de libros, Nicholas Pickwoad. Luego, se pensó qué tipo de cajas sería el más adecuado. Tras descartar el cartón de archivo y la tela que usan la mayoría de las bibliotecas, así como la madera, ya que no son materiales adecuados para el clima local, se optó por fabricarlas de acero inoxidable. Todas las cajas, de estética similar a las de seguridad de los bancos, están hechas a medida para cada manuscrito, que queda protegido en su interior por un segundo envoltorio de cartón, y cuestan de media 850 euros cada una. Por último, un experto en conservación de patrimonio, Thanasis Velios, desarrolló un programa informático para determinar la configuración más eficiente al colocar las cajas.

Galería superior, donde se conservan los libros impresos.

“La mayoría de las bibliotecas están muy llenas y no podrían poner 2.000 manuscritos en horizontal”, explica el padre Justin, que también destaca que en su caso la mayo amenaza para la conservación de los libros no es la humedad, a diferencia de lo que suele ocurrir en las bibliotecas de las grandes ciudades europeas. “Algunas condiciones de aquí no se pueden reproducir”, reconoce, “pero quizás podamos servir de precedente para que otras bibliotecas implementen algo similar”.

Las primeras 200 cajas llegaron al monasterio el pasado 25 de junio y otras 200 deberían hacerlo a finales de este mes de noviembre. De momento, el proyecto, que se desarrollará durante varios años, se ha asegurado fondos para “varios cientos” de cajas. Lo financia la Fundación Santa Catalina, con sede en Londres y organizaciones asociadas en Nueva York y Ginebra.

Hacia 1997 el Padre Justin ya comenzó a tomar imágenes digitales de los manuscritos por su cuenta a fin de documentarlos, pero fue entre 2012 y 2017 cuando gracias a otro proyecto de conservación fue posible fotografiar 78 en alta resolución. En 2018 el convento recibió nuevos fondos de la fundación estadounidense Ahmanson y del fondo británico Arcadia para hacer lo propio con los manuscritos en árabe y siríaco, trabajo que debería completarse en 2021. El monje avanza que unos mil manuscritos podrán ser así accesibles a través de internet y calcula que es “realista” pensar que serían necesarios tan solo otros siete años más para extender el proceso al resto de la biblioteca.

“Mucha gente dice que la del Sinaí es la segunda biblioteca [más importante del mundo] tras los archivos del Vaticano. Eso es verdad para los manuscritos griegos, ya que solo el Vaticano tiene más”, afirma el padre Justin. “Pero para encuadernaciones antiguas intactas y manuscritos antiguos siríacos y árabes cristianos, puede que el de Sinaí sea el más importante”.

Uno de los códices de la biblioteca.

Los palimpsestos, una joya oculta

Entre las reliquias que conserva la biblioteca hay libros para el culto, homilías y textos de medicina antigua. Pero una de las joyas de la colección –y una de las favoritas del padre Justin– es el Codex Sinaiticus Syriacus. Esta obra contiene el texto casi completo de los antiguos evangelios siríacos y data de finales del siglo IV o principios del V, aunque permaneció escondido durante siglos cubierto por el texto de otra obra llamada Vidas de mujeres santas, escrito posiblemente en el año 697. Según el monje, este texto es el mejor testigo, y uno de los únicos tres en el mundo, de cómo era el texto de los evangelios en el siglo II.

El primer intento de recuperar el texto, también conocido como Palimpsesto sinaítico por tratarse de un manuscrito cuyo texto original se borró para sobreescribirlo, lo llevaron a cabo dos reputadas académicas inglesas, las gemelas Agnes y Margaret Smith, en los años noventa del siglo XIX. Pero hasta el Proyecto de Palimpsestos que desarrolló la biblioteca entre 2012 y 2017 el anterior códice no se pudo recuperar completo usando una imagen multiespectral. El mismo proyecto reveló que otros 160 manuscritos de la biblioteca son en realidad palimpsestos y recuperó 300 textos aún más antiguos que los que se tenían.

“Tenemos palimpsestos de la zona del Cáucaso, de Etiopía y uno con una escritura que solo se utilizaba en Inglaterra entre los años 600 y 850. Estos eran los tres extremos de la cristiandad”, cuenta el monje. “Eso muestra no solo la importancia del texto sino también que el Sinaí era por aquel entonces el destino de gente de allí. Los peregrinos tenían que superar tremendas dificultades para viajar vastas distancias y llegar al monasterio, y los manuscritos que permanecen aquí son un testimonio de aquella peregrinación”, explica.

Para aumentar la librido: Twelve Centuries of Bookbindings: 400-1600

Camisa de Twelve Centuries of Bookbinding

Este libro que hoy les quiero reseñar había sido también uno de los mas deseados por mi desde que comencé mi labor como encuadernador y como apasionado de los modos de hacer libros su titulo habla mucho por si solo «Telve Centuries of Bookbindings» es un análisis de la historia de la encuadernación desde sus orígenes hasta finales del siglo XVI a través de cien de los mas importantes ejemplos que resguarda la Pierpont Morgan Library que, dicho sea de paso y a tavés de los años, se ha consolidado como «la mejor colección de encuadernaciones en el hemisferio» según su prologista Charles Ryskamp bien, los que me conocen ya saben que pienso de estos comentarios y como es que se forman estas colecciones, tan occidentales y por tanto tan controversiales siempre en sus adquisiciones.

Muy a pesar de lo anterior ésta obra, cuyo ejercicio curatorial corrió a cargo de Paul Needham, se constituyó en su momento como un pilar para la difusión y el conocimiento de muchos estilos de encuadernación hasta entonces solo conocidos por ojos profesionales como los de Berthe van Regemorter quién analizó y escribió sobre muchos de los ejemplos que resguarda la biblioteca.

En la primera página de este libro y con justicia se encuentra el MS. M. 569 una encuadernación copta tardía que es uno de los fragmentos de encuadernación mejor conservados, datado entre los siglos VII y XIX siguen a este magnifico trabajo una abrumadora colección de encuadernaciones que por su lujo se han convertido en parte del imaginario colectivo de la encuadernación suntuosa (quizás la que menos me llamado la atención por negarme al relumbrón del oro) remata esta pequeña sección impresa a color una hermosa encuadernación alla greca hecha por Claude de Piques.

El resto del libro es muy significativo si el lector desea conocer todos los detalles de un libro en particular pues a una bella imagen, todas ellas impresas en un magnifico duotono, le sigue una excelente ficha técnica. De esta sección es notable la página 7, 8 y 9 que pertenece al Códice Glazier y que incluye una de las escasas fotografías que conozco de una de las piezas fundamentales de la ligatoria copta.

No me excedo en mas descripciones y dejo a partir de este momento este libro para quién desee consultarlo, debido a un percance que tuve en el taller este y todos los ejemplares de la Biblioteca de Artes del Libro no se encuentran disponibles fisicamente pero si me avisan podemos concertar una cita para su consulta.

La encuadernación armenia del manuscrito al libro impreso. Siglo XVI al XIX

En ocasiones anteriores había citado este texto en este blog y un par de veces había recurrido a su contenido en los talleres de encuadernación greco-bizantina solo que no tenía el original en mis manos mas que una fotocopia que me envió mi amigo Giorgos Boudalis, ahora lo encontré completo en el sitio web de Persee de donde he recomenadado otros ensayos de sumo interés.

Los invito a consultarlo ya que Dickran Kouymjian es uno de los pocos investigadores que se ocupan, junto con Sylvie L. Merian, del tema de la materialidad del libro armenio.

Armenian bookbinding from manuscript to printed book (Sixteenth to nineteenth century)

Segunda Feria «Ars Ligatoria»

Esta semana arrancó la segunda emisión de la feria «Ars Ligatoria. El Arte de Encuadernar» y es para mi un gusto poder comentar en este espacio un evento de esta naturaleza.

Ya la primera edición de la feria, organizada por el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM, nos había dejado el 2019 con un muy prometedor futuro en torno a la participación para el siguiente año, en esta ocasión y aprovechando la dificil coyuntura que a todos se nos ha presentado por la pandemia de Coronavirus, la feria cambió de formato para poder presentarse en forma virtual, modalidad que como sabrá de sobra el lector, ha sido privilegiada por encima de los modos presenciales de hacer y disfrutar las cosas.

Es en este sentido que el martes 3 de noviembre y gracias a la amable invitación de Adriana Gómez Llorente tuve la oportunidad de conducir la entrevista con el maestro Raúl Díaz Heredia en el que conversamos sobre el estado general de la encuadernación artesanal en México, una charla por demás agradable en la que apenas si tuvimos tiempo de dar algunos atisbos en torno a los modos y las formas de la encuadernación en México.

Me parece que esta feria es una oportunidad increíble como un espacio en el que se expongan no solo los servicios y productos de cada uno de los participantes antes bien, este espacio le deseo que se perfile como la oportunidad que se perdió en años pasados con la Feria de Artes y Oficios del Libro y en el que la reflexión y el análisis en torno a la historia, la enseñanza y la producción de la encuadernación artesanal en México puedan encontrar ahora si, y del modo mas ecuménico posbile en la UNAM y en el IIB un canal inmejorable.

Pueden seguir las actividades de la Segunda Feria Ars Ligatoria. El Arte de Encuadernar» en el siguiente link.

Si desean ver la retransmisión del conversatorio entre el maestro Raúl Díaz Heredia y un servidor pueden verlo en el siguiente link.

Endbands from east to west. De la segunda a la tercera edición de un clásico.

Tenía muchas ganas de reseñar esta nueva edición del viejo «Headbands. How to work them» de Jane Greenfield y Jenny Hille y hasta ahora que un alumno me lo vendió tengo la oportunidad de hacer una comparativa de ambas ediciones. Puedo decir que, como siempre, esperaba mucho mas en esta tercera edición pero los cambios no son solamente cosméticos en este nuevo libro y acontinuación los detallo para ustedes.

Lo primero que cambió en esta edición es el título ya que podrán observar que se utiliza el término Endband y se reemplaza a Headband lo que ya tenía muchos años en discusión como un término mas apropiado dentro de la encuadernación «Cabezadas. De este a oeste» titulo que siempre le queda un poco grande a esta obra (su servidor siempre preferirá el libro Tranchefiles Brodées de la BNF) pero de cualquier modo hay que celebrar que siga publicandose mas aún, en tiempos en que las casas editoriales que tratan sobre la materialidad del libro están en crisis.

Una cabezada armenia sobre una encuadernación de aparato es la imagen de la nueva portada, rescata además el icónico dibujo de Greenfield del arranque de una cabezada greco-bizantina.

En esta su tercera edición cuenta con el prólogo del maestro Giorgos Boudalis que narra la experiencia que este libro le dió para desarrollar su trabajo de conservación y la importancia de que esta obra siga siendo un referente en las primeras incursiones de aprendizaje del bordado de cabezadas.

Una de las cosas que salta a la vista es el orden de los contenidos en la que se propone una ordenación histórica: cabezada copta, etíope, islámica, griega, armenia y sucesivamente las cabezadas mas importantes de la Europa medieval y renacentista.

Y lo que los profesores y entusiastas del bordado de cabezadas agradeceremos es la revisión y corrección de los esquemas para el bordado de la cabezada armenia que eran un tanto confusos, este capítulo ha mejorado sensiblemente con nuevos dibujos y creo que ahora es posible que cualquier persona medianamente entendida lo pueda bordar.

Los invito también a consultar la oferta educativa del próximo año en El Ombligo del Libro donde además del tradicional programa de talleres de encuadernación se ha incorporado la imprenta tipográfica aqui pueden ver algunos de los programas:

Programa Anual de Talleres 2020

Taller de Encuadernación Básica

Encuadernación Springback. Estilo Inglés

Letterpress para tarjetas de presentación

Helenismo y materialidad de los libros griegos en la Italia del Renacimiento

Por Anna Gialdini:

En el Prefacio del Magnum ac perutile Dictionarium (1523), Janus Laskaris puso palabras en la boca de su alumno Guarino Favorino sobre la identidad étnica de Favorino. Favorino argumentó que mientras sus padres eran italianos, él mismo era griego. «¿Cómo, entonces?», «¿puedes ser griego?» se le pregunta. «Desde el fondo de mi alma», responde, «Mis estudios griegos sirven como prueba; […] Soy un griego dentro de un [cuerpo] italiano ‘.

En la Italia del Renacimiento, los estudios griegos se hicieron cada vez más populares con la disponibilidad creciente de textos y maestros después de la caída de Constantinopla. La anticuaria y el helenismo fomentaron colecciones de libros griegos, programas en instituciones locales de aprendizaje y patrocinio. Algunos estudiosos se contentaban con leer, discutir y hablar griego. Aldus Manutius fundó una famosa Nea Akademia, cuyo estatuto dictaminaba que los miembros se trataran solo en griego clásico y que aquellos que no lo hicieran serían multados. Otros humanistas optaron por ponerse el traje griego físicamente. Mientras Janus Laskaris imaginaba a Favorino con un atuendo italiano, Paduan Augusto Valdo, el colega de Favorino en Roma, vestía ropa griega después de una prolongada estadía en Grecia. Al rey de Francia, Carlos VIII, le gustaba que lo representaran con ropa bizantina, pero por una razón muy diferente: tuvo el sueño de convertirse en el «rey de los griegos», como una profecía popular de la época prometida, aterrorizando a la población de Italia. Durante los años turbulentos de las guerras italianas. Incluso compró el título del último descendiente del emperador bizantino Constantino XI, Andreas Palaiologus, quien murió en la pobreza en Roma en 1502. No es que ningún poder en Europa reconociera el derecho de los monarcas franceses al trono de Bizancio (de hecho, tanto el zar ruso como el rey de España pensaron que el título sería bueno para ellos): pero, de manera significativa, nos da algunos indicios de las diferentes razones por las que las élites europeas consideraron favorablemente los objetos «griegos». Las identidades tenían una serie de implicaciones culturales y políticas, y lo que uno llevaba, leía o poseía podía comunicarlas de manera rápida y eficaz.

Un objeto que tanto los eruditos como los hombres de poder poseían, y que idealmente se encuentra en el centro del cosmos de ideologías y cultura modernas, son los libros. Los italianos (y los venecianos en particular, ya que Venecia era el hogar de la comunidad griega más grande de la época) sabían perfectamente bien no solo cómo se veían los hombres griegos, sino también cómo distinguir un libro griego de un italiano. Venecia fue el centro más grande de libros griegos en Europa: la mayoría de los textos griegos se imprimieron, se copiaron, se vendieron allí y se trajeron de territorios que antes eran bizantinos. También fue uno de los principales lugares de producción de encuadernaciones de estilo griego, a veces todavía llamadas «alla greca» (aunque el término moderno, aunque quizás más aburrido, pero menos ambiguo para tales encuadernaciones es «estilo griego»).

Identificar cuán griego es una encuadernación de estilo griego hecho en Europa occidental puede ser complicado. En los últimos dos años, he examinado más de 350 encuadernaciones de estilo griego (de las 1000 que sobrevivieron), la mayoría de ellas realizadas en Venecia y sus alrededores. Alrededor de dos tercios de las encuadernaciones son auténticas, lo que significa que replican todas las características de los enlaces bizantinos:

  1. Lomos lisos dados por costuras sin soporte, en oposición a lomos con relieves dados por los soportes de costura mas comunes en Europa occidental desde la Edad Media en adelante.
  2. Cabezadas que se extienden a lo largo del borde de las tapas.
  3. Cuerpos de libros cortados del mismo tamaño que las tapas, a diferencia de las tapas con cejas.
  4. Cantos de las tapas acanaladas.
  5. Triples o dobles tiras de cuero entrelazadas en los cerramientos.

Las encuadernaciones en las que estas características se mezclan con italianas, francesas u otras características se denominan «estilo griego híbrido». Sin embargo, la autenticidad y el hibridismo son difíciles de conseguir. Incluso las encuadernaciones bizantinas pueden carecer de bordes acanalados en las tapas de vez en cuando, por razones que aún no se han entendido completamente; y al mismo tiempo que las encuadernaciones de estilo griego se pusieron de moda y luego disminuyeron en Italia, las tradiciones islámicas, armenias y de Europa occidental fueron bienvenidas en las prácticas de encuadernación postbizantinas.

En las encuadernaciones de estilo griego hechas en Italia, a veces los componentes individuales de una encuadernación fueron el resultado de una mezcla entre las tradiciones griega e italiana. Tal hibridez podría ser intencional o meramente circunstancial. La investigación de estructuras y materiales revela todo tipo de situaciones diferentes en términos de manufactura, de «saber hacer», contactos culturales y medios financieros. Es posible que el encuadernador nunca haya oído hablar de técnicas bizantinas y no las haya entendido por completo, por ejemplo. Es interesante observar que las encuadernaciones híbridas parecían producirse en la mayoría de las áreas hasta comienzos del siglo XVI. Después de la década de 1490, hubo un mayor grado de sofisticación, con encuadernaciones más genuinas o más engañosas en apariencia, al menos en Venecia. Esto coincidió con el inicio de la empresa de impresión de Aldus Manutius y el trabajo del único taller de encuadernación greco-italiano que vivía en Padua.

Este corpus es solo una fracción de lo que se produjo originalmente, pero nos dice que las encuadernaciones de estilo griego estaban lo suficientemente extendidas como para que las élites intelectuales de Europa occidental supieran cómo diferenciarlas de otros libros. El filólogo y médico milanés Cesare Rovida, por ejemplo, le escribió a Gian Vincenzo Pinelli, uno de los más famosos eruditos y coleccionistas de libros italianos, que estaba desesperado por recuperar un manuscrito de Aristóteles que una vez perteneció a Ottaviano Ferrari, su maestro y un conocido de Pinelli. ‘Es un tamaño de folio; en un texto bastante antiguo; […] la encuadernación no está en el estilo griego «. (‘Non é legato alla \ foggia / greca, ma con altro modo’) (Milán, Biblioteca Ambrosiana, MS S 107 sup., F. 8). Pinelli sabía claramente lo que era una encuadernación de estilo griego; él era dueño de seis. El mantuano Giangiacomo Arrigoni escribió una carta a Zacharias Kalliergis, solicitando que su copia de Hesiodus se uniera al estilo griego (ἑλληνιστί), un raro ejemplo de una solicitud específica del patrón en el negocio de encuadernación. Las encuadernaciones de estilo griego también hacen algunas apariciones en fuentes visuales e inventarios, otra señal de que hicieron al libro memorable o un objeto de prestigio. La biblioteca del cardenal Niccolò Ridolfi incluía una copia impresa de Lucian ‘encuadernada al estilo griego’ (‘ligato al greco’) y varios volúmenes que pertenecían a Fulvio Orsini también fueron identificados por sus encuadernaciones de estilo griego (‘ligato alla greca’, passim).

Estas personas eran académicos de alto perfil, y de entre el grupo de coleccionistas que poseían las más auténticas encuadernaciones de estilo griego que también contienen textos griegos. En su mayoría tenían estos enlaces hechos en Venecia. Johann Jakob Fugger también tuvo cientos de sus manuscritos, no solo copiados, sino también encuadernados allí. Al mismo tiempo que lideraba la firma Fugger en la década de 1550, también estaba acumulando una de las bibliotecas más grandes de su tiempo, incluyendo aproximadamente 300 manuscritos griegos y hebreos encuadernados en el estilo griego (la mayoría de ellos genuinos, con pocas excepciones) .

¿Podría Fugger leer los libros que recogió con tanta avidez y los había encuadernado de modo tan bello? Ciertamente no era un hombre sin educación; pero no parece que pudiera con el griego, mucho menos el hebreo. Los historiadores alemanes citan a menudo una carta de su bibliotecario, el filólogo Hyeronimus Wolf, para apoyar la competencia de Fugger en los idiomas clásicos, pero solo parece confirmar que Johann Jakob dominó el italiano, el francés y el español en un tiempo impresionantemente corto. Una hazaña admirable, por cierto: pero no hay pruebas de que usara mucho sus libros griegos.

Por otro lado, el hecho de que Fugger haya sido recordado como un erudito durante los últimos 450 años (que, de hecho, muchos afirmaron que su insaciable hambre de libros contribuyó a enviar a la empresa familiar a la bancarrota) habla claramente del poder de la cultura material. Y hace falta alguien que esté plenamente consciente de las mismas estrategias intelectuales para desafiarlas. Después de disfrutar de la hospitalidad de Fugger en 1551, Roger Ascham (quien continuaría enseñando a la joven Elizabeth Tudor su griego) describió su visita a la biblioteca de su anfitrión en términos entusiastas, pero acusó a Fugger de no tener un interés auténtico en los textos griegos o de compartirlos con el resto del mundo. No importa el atractivo de las encuadernaciones en su biblioteca, para Ascham Fugger no era más que un βιβλιοτάφος, un «enterrador de libros».

Anna Gialdini estudia encuadernaciones de estilo griego en el Veneto en los siglos XV y XVI en el Centro de Investigación Ligatus de la Universidad de las Artes de Londres.

Traducción del inglés: Rodrigo Ortega.

Una breve descripción de una investigación reciente en torno a una encuadernación islámica antigua y su estructura en Yemen

Hace un par de años impartí en El Ombligo del Libro el taller de Encuadernación de un libro-caja islámico retomo mis palabras introductorias a este taller y los dejo con las traducción de un ensayo publicado en 1995 que nos narra el hallazgo de otros fragmentos en una mezquita de Yemen:

«Cuando se piensa en la encuadernación islámica nos remitimos casi invariablemente a un libro con la solapa en el corte de frente, tapas decoradas con cuatro esquinas y un característico medallón o pieza central, pero la encuadernación medieval islámica es mucho mas diversa que solo este estilo».

«En 1948 en la Gran Mezquita de Kairouan, en Túnez, se llevó a cabo un gran hallazgo de encuadernaciones datadas entre los siglos VIII y IX la noticia fue difundida por los investigadores G. Marcais y L. Poinssot quienes publicaron una reconstrucción hipotética de una encuadernación en forma de caja que consistía en tener cubiertos de cuero los cortes de cabeza, pie y frente, otra característica notable de este hallazgo son los rasgos que comparte con la encuadernación copta en el uso de la cabezada, por lo que los investigadores consideran que los primeros manuscritos islámicos encuadernados tuvieron una fuerte influencia de artesanos coptos del norte de Africa».

Una breve descripción de una investigación reciente en torno a una encuadernación islámica antigua y su estructura en Yemen.

Por Ursula Dreibholz

En el techo de la Gran Mezquita de Saná, la capital de la República de Yemen, se encontraron restos de encuadernaciones islámicas muy tempranas, junto con un gran número de fragmentos de manuscritos coránicos sobre pergamino, durante la restauración del muro oeste de la mezquita en 1972. Varios años más tarde, se inició el trabajo en el marco de un proyecto de ayuda cultural alemana, y estuve a cargo de la conservación de los manuscritos durante 8 años. Siendo un encuadernador entrenado, siempre había estado interesado en los fragmentos de encuadernación. Después de la terminación del proyecto alemán, comencé esta investigación primero con una subvención de la Fundación Getty y estoy agradecido de poder continuar estos estudios con fondos de la Fundación Max van Berchem.

La importancia mas sobresaliente del hallazgo de este manuscrito ya está bien establecida, pero las encuadernaciones son al menos de igual interés ya que se sabe muy poco acerca de la fabricación del libro islámico en sus primeros tiempos. El único cuerpo comparable de las primeras encuadernaciones islámicas se encontró en Kairouan, Túnez y las descripciones muy detalladas de G. Marçais & L. Poinssot, publicadas como «Objets Kairouanais» en 1948, han sido una referencia estándar desde entonces.

No hay fechas escritas, pero se estima que las encuadernaciones de Sana’a datan aproximadamente del siglo IX al XII dC y, excepto en un caso, todas fueron desglosadas de sus respectivos cuerpos del libro hace mucho tiempo. Hay 96 objetos: 51 piezas se originan a partir de encuadernaciones con tablas de madera (llamadas «libros-caja» debido a su construcción), donde el texto siempre se escribió en hojas de pergamino. Sin duda, son el grupo más antiguo. Solo en 4 casos se conservan tanto la portada como la contraportada, en otros casos solo uno u otro ha sobrevivido, y hay muchos fragmentos. 41 piezas son ejemplos de este último, un estilo de encuadernación más familiar con tableros de papel, una solapa pentagonal, y el bloque de texto han sido de papel. Además, hay 4 fragmentos de los cuales no sé lo que realmente son.

Al principio, los objetos debían organizarse: clasificarse, ordenarse, numerarse, alinearse las piezas, etc. Debían limpiarse y la documentación es por supuesto, el objetivo principal. Además de las descripciones precisas de todas las características importantes, esto también incluye la fotografía, que es difícil para estas encuadernaciones porque uno tiene que fotografiarlos con luz rasante para resaltar el relieve de los patrones de herramientas, pero al mismo tiempo tiene que tomar cuidado para obtener una iluminación uniforme de toda la pieza. (Realizo fotografías en blanco y negro de 35 mm y transparencias en color de gran formato para la publicación; diapositivas en color de 35 mm para conferencias. También pongo mucho énfasis en las fotografías de microscopio, tanto en color como en blanco y negro. ) La documentación también incluye el huella de grafito de las cubiertas con herramientas y su traducción a dibujos, una tarea delicada porque las cubiertas a menudo están muy desgastadas y los diseños exactos no son fácilmente reconocibles. Describir las herramientas y los sellos utilizados para estas decoraciones es otro aspecto, una gran empresa si quiero igualar el minucioso trabajo realizado por los dos estudiosos franceses en Kairouan. También he desarrollado un formulario de encuesta (dividido en «aspectos técnicos» y «decoración») para obtener una mejor visión general, una referencia fácil, una recuperación rápida de la información o simplemente para realizar comparaciones.

Aunque estas encuadernaciones están separadas de sus cuerpos de libro, muchas de las observaciones sobre la estructura del primer libro islámico se pueden extraer del material del manuscrito mencionado anteriormente porque es básicamente contemporáneo con las encuadernaciones. La composición de los cuadernillos y la colocación de la flor y la carnaza del pergamino dentro de las encuadernaciones son de gran interés, y dado que existen grupos de fragmentos de cerca de 1000 volúmenes diferentes del Corán, esto realmente debería proporcionar algunas ideas importantes. Se pueden estudiar los métodos de costura en algunos de los fragmentos de bloques de texto, pero las capas posteriores de reparaciones pueden enmascarar la técnica original. También he recogido muestras de hilos de coser y se describirán en términos de sus diversas acumulaciones: cuántos hilos se combinaron de qué manera (torcidos a la izquierda para formar un giro S, o torcidos a la derecha para formar un giro en Z) para crear el hilo final para coser el cuerpo del libro o las cabezadas.

Al final, tengo la intención de recopilar la mayor cantidad de información posible sobre estas encuadernaciones, que deberían incluirse en la publicación. Esto incluiría el punto de vista de un historiador del arte y una extensa prueba científica de los materiales utilizados: cuero, madera, metal, pergamino, papel, hilos.

Quiero presentar una de las portadas de libros más interesantes a modo de ejemplo: fotografía y su frotis. Es la contraportada de una encuadernación (la tapa anterior está perdida) con una hermosa inscripción cúfica – «al-mulk lillah» = el mundo pertenece a Dios – en el centro, rodeado por dos bordes compuestos por filas de sellos individuales. ¡Pero si la cubierta se mantiene en la posición correcta, el texto está realmente al revés! (las imágenes aquí se dieron vuelta para mostrar el texto correctamente). Esto es una prueba segura de que la cubierta fue reciclada; siendo lo más probable que fuera la tapa anterior (portada) de algún manuscruto en algún momento. El encuadernador que lo reutilizó era probablemente analfabeto porque no es correcto escribir el nombre de dios en la parte posterior de un libro, además en una posición invertida. Pero hay evidencia de un reciclaje incluso anterior: los orificios visibles cerca del borde inferior, donde se pierde la cubierta de cuero, ahora están bloqueados y no tienen ninguna correlación con el área superior donde la cubierta de cuero aún está intacta. Por lo tanto, apuntan a un uso anterior de la tabla de madera antes de que se aplicara el cuero actual con la inscripción. (Los agujeros pueden haber servido para conectar el cuerpo del libro a la cubierta en un enlace anterior, y por la forma en que se colocan los agujeros, ¡Pudo haber sido un enlace copto!) Estos continuos reciclajes son fascinantes, al igual que muchos otros aspectos de estas encuadernaciones, y realmente espero hacer una contribución sustancial a nuestro conocimiento del libro en los primeros tiempos islámicos.

Traducción: Rodrigo Ortega

The Codex and Crafts in Late Antiquity. Giorgo Boudalis

Un libro que había olvidado reseñar de los varios que han llegado al taller es este del maestro Giorgos Boudalis, jefe del laboratorio de conservación del libro y el papel en el Museo de Cultura Bizantina en la ciudad de Tesalónica, Grecia.

El primer acierto de esta obra es que no pretende ser estrictamente una historia de la encuadernación, es decir una descripción histórica de los pueblos cuyas fuentes documentales desarrollaron el códice al inicio de nuestra era, un hilo conductor mas simple, la difusión del cristianismo y en su momento el Islam, religiones que sirvieron de motor para la difusión de sus ideas y en consecuencia del desarrollo de las mejoras estructurales y estéticas del nuevo instrumento.

Otro argumento subyace en el libro y es lo que lo hace mas interesante ¿Que técnicas artesanales sirvieron para que llegado el momento se reunieran en la invención del códice encuadernado? ¿Que objetos son por su filiación artesanal los mas parecidos al códice? Mucha tinta se ha gastado en explicar que el códice es el resultado de la geometría bilateral de las tablillas de cera y que su transformación en códice era resultado natural del cambio de soporte de escritura, o bien si se le quiere ver asi la resolución de un problema de mecánica si consideramos la rigidez y la flexibilidad de los soportes escriptóreos como los conceptos base a resolver en la solución de los problemas estructurales que resolvieron los artesanos del libro.

La investigación de Boudalis pasa por los siguientes temas:

Parte I: Los precursores del códice multisección.

  1. Las tablillas de madera
  2. El códice monosección

Parte II. El códice multisección:

  1. El códice multisección: Introducción
  2. La costura de los cuadernillos
  3. Las tapas y su enlace
  4. El endose
  5. Las cabezadas
  6. La cubierta y su decoración
  7. Los broches
  8. Los marcatextos

En cada uno de estos capitulos Boudalis compara sus características con las de otros objetos de la misma región y de la misma época, por lo que podrán ver comparada una costura de cadeneta empleada en un códice copto, con el tejido de un calcetín copto; una cabezada islámica con el patrón decorativo de una túnica egipcia; o bien la labor de cuero que se hizo al calzado copto, y otro objetos como cinturones y bolsas en comparación con las carteras de cuero de los libros de Hamouli.

A mi me dió mucho gusto conocer esta investigación porque quienes leen este blog recordarán un par de post en el que me atrevía a sugerir el parentesco entre el calzado copto y la labor de cuero de sus libros, los encuadernadores tenemos alma de zapateros o de talabarteros.

Boudalis ha ido mas lejos y en esta compartiva nos permite entrever una vez mas que los materiales y las técnicas propias que cada pueblo empleó en la manufactura de sus libros constituye por si sola una fuente de información invaluable para comprender su historia.

Los invito a adquirirlo o si quieren darle una ojeada pueden pasar al Ombligo del Libro.

Cinturón copto
Fragmento de encuadernación copta de la Pierpont Morgan Library (MS M.670 bis)


Ethiopian Bookmaking

Este artículo ya estaba en este blog desde hace un par de años pero era parte del material de lectura del taller «Los Rostros del Libro» que impartí en la Escuela de Cultura Popular «Mártires del 68». Es un folleto muy breve pero muy bello porque describe los procesos que los monjes llevan a cabo para la elaboración de un manuscrito. Lo pongo a disposición para su descarga.

Descarga PDF:

Ethiopian Bookmaking

Variante conservativa para una encuadernación etíope

Una propuesta muy interesante es ésta que encontré en el sitio web de la conservadora de libros y de papel de Cecilia Diminuco, basicamente toda la estructura del estilo es respetada pero la cobertura del lomo (cuero) actúa como un endose sobre el cual se hace una costura expuesta, las extensiones de este cuero se cosen en el momento que se enlazan las tapas lo que asegura su posición y le da firmeza a todo el conjunto.

Los invito a visitarlo en el siguiente link: Cecilia Diminuco

Encuadernación entera en papel

Estas son dos encuadernaciones enteras en papel hechas a partir de las anotaciones de Peter D. Verheyen. Si bien tenía mis reservas en cuanto a la durabilidad del papel como material de recubrimiento este estilo me ha convencido por su excelente apertura y el refuerzo (de ahi que su nombre en inglés sea lapped component -pieza laminada-) que se coloca para unir las tapas y la cartulina del lomo.

Adicionalmente a estas primeras pruebas compré el libro Early Bindings in Paper: A Brief History of European Hand-Made Paper-Covered Books with a Multilingual Glossary de Michele V. Cloonan para aprender mas sobre la historia de la encuadernación en papel en occidente.

Pergamino, madera y hueso. Códice Weiner 114

En el siglo II de nuestra era -momento mas probable de la invención del códice encuadernado- no existían escuelas de encuadernación, mucho menos maestros que dictaran como debían ser los libros, todo se redujo a una cadena de experimentaciones de los materiales con base en la experiencia que ya se tenía para realizar otros objetos, ya fueran de madera como baules y cajas o en el caso del manejo del cuero para zapatos y diversas prendas en las que si se había alcanzado una gran destreza técnica en su elaboración y decorado.

En esta fase de experimentación vemos surgir la encuadernación copta monosección de las que ya les he hablado en otro momento y conozcan con suficiencia son contenedoras de los evangelios gnósticos de Nag Hammadi. También he mencionado en otro momento los códices de Hamouli que son códices multisección es decir, de varios cuadernillos con tapas de papiro o de madera.

Unos siglos después de este primer momento, entre los siglos V y IX vemos que la encuadernación copta se bifurca en dos estilos principales: la encuadernación copta tardía cuyas tapas dobles de papiro funcionaban como cuadernillos susceptibles de ser cosidos y la encuadernación con tapas de madera desnudas y un lomo de cuero cuyos mas notables ejemplos son el Códice Glazier y los Manuscritos Freer los cuales he documentado en esta página.

De este último estilo es heredero el Códice Weiner 114 depositado en la colección de la Universidad de San Juan y el Colegio de San Benedicto en Minnesota cuyo manuscrito contiene los libros «Pilares de los Misterios» y «Los sufrimientos de Nuestro Señor» ambos pertenecientes a la tradición litúrgica de la iglesia ortodoxa etíope.

El libro consiste en un códice manuscrito de 92 de pergamino cosido con dos estaciones pares como es costumbre en la encuadernación etíope, una carcaza de cuero que protege el lomo, tapas de madera de Wanza e incrustaciones de hueso tallado.

Es importante insistir en la continuidad que tuvo la encuadernación copta en los métodos constructivos de la encuadernación etíope y no olvidar que se trata de una tradición viva que ha perdurado al menos 1500 años desde que el pueblo etíope adopto este soporte de escritura.

Un prototipo de este códice se llevará a cabo en un taller de El Ombligo del Libro al cual están cordialmente invitados a participar.

Link

Encuadernación etíope xiloelefantina (madera e incrustaciones de hueso)