El uso de la microtomografía de rayos X para revelar características ocultas en los manuscritos.

MS G.67 Hechos de los Apóstoles. Vista exterior que muestra el recubrimiento de cuero y los bordes de las tapas.
MS G.67 Hechos de los Apóstoles. Centro del cuadernillo mostrando el hilo de costura. El texto está escrito en el dialecto Copto-Oxyrhynquita usando unciales griegas con algunos caracteres coptos.

Este post está dedicado a los que hemos deseado en mas de una ocasión ver alguna imagen de mejor calidad del Códice Glazier, en esta ocasión este post es justamente para invitarlos a leer esta nota que publicó la Morgan Library and Museum detallando los resultados de el uso de la microtomografía de rayos X para revelar algunos detalles en manuscritos antiguos.

Los dejo con el link y deseo que como yo se llenen de contento viendo estas dos imagenes que por supuesto copié para el acervo de este blog .

Link:

Inside Story: Using X-ray Microtomography to See Hidden Features of a Manuscript Codex

El guardián de los códices del Sinaí

El padre Justin con uno de los manuscritos conservados en la biblioteca del monasterio de Santa Catalina (Egipto).

A la sombra del monte egipcio, la biblioteca del remoto monasterio de Santa Catalina, una de las más antiguas del mundo, abre sus puertas para mostrar su ambicioso proyecto de preservación de documentos.

El padre Justin se muestra como un hombre retraído, introspectivo y sereno. Pero este monje espigado, de larga barba blanca y ropas polvorientas del monasterio de Santa Catalina, uno de los conventos cristianos en activo más antiguos del mundo, no puede evitar sonreír cuando habla de los tesoros que protege en su biblioteca.

Enclavado en un cañón a la sombra del monte Sinaí, en el sur de la península homónima de Egipto, el remoto monasterio, con una veintena de capillas, fue levantado en el año 565 por el emperador Justiniano para proteger un templo levantado dos siglos antes cerca de donde se cree que Moisés habría recibido los diez mandamientos. Desde entonces, jamás ha sido abandonado.

El monasterio de Santa Catalina (Egipto), a la sombra del monte Sinaí.

En el pasado, los preciados manuscritos del monasterio se guardaban en tres lugares: las copias de los evangelios y de los libros que se necesitaban para el culto a menudo dormían en un depósito de su pequeña pero opulenta iglesia; las obras que los monjes podían tomar prestadas para leer, en un recinto central; y los códices más antiguos, en una torre al norte del convento. “En 1734, un obispo con un gran interés por la biblioteca reservó una serie de salas en la parte central del monasterio y pidió que todos los manuscritos se recopilaran allí. Podemos situar el origen moderno de la biblioteca en aquel momento”, explica el padre Justin, que se da un aire a Albus Dumbledore, el anciano mago de Harry Potter.

El padre Justin es el único monje, de los 25 que viven en el convento, que se encarga de custodiar su biblioteca, hoy una de las más antiguas del mundo en servicio ininterrumpido. En su interior, descansan nada menos que 3.306 manuscritos en 11 idiomas, 12.000 libros antiguos — 8.000 en griego y 1.000 en latín—, y 10.000 volúmenes impresos.

“No creo que nunca haya vivido aquí una gran comunidad. ¿Cómo es que se ha reunido entonces una biblioteca con miles de manuscritos? Bien, en parte es porque [el monasterio] nunca ha sido destruido, así que se trata de una lenta acumulación a lo largo de los siglos. Pero también se debe a que el Sinaí ha sido el destino de peregrinos llegados de todo el mundo, que algunas veces se quedaban aquí y producían manuscritos”, explica el monje.

Manuscritos conservados en horizontal en la biblioteca del monasterio.
Cajas de acero inoxidable, cada una de las cuales vale cerca de 850 euros, protegen las obras más valiosas de la biblioteca.

En parte, este paulatino proceso de acumulación ha sido posible gracias al clima desértico de la zona, propicio para la conservación, pero sobre todo se debe al aislamiento del convento. “Incluso en 1890 se necesitaba una caravana desde Suez, la ciudad más cercana, con camellos, suministros, porteadores y guías, y diez días a través del desierto, para llegar al monasterio”, apunta el padre Justin. “Este aislamiento terminó en los años sesenta y setenta, cuando se construyó una carretera y mucha gente empezó a venir a diario, lo que plantea al monasterio retos que no existían antes”, añade el religioso. A pesar de la infraestructura que conecta hoy el lugar con el resto de Egipto, alcanzarlo aún requiere de un tortuoso viaje de al menos seis horas y algunos controles policialesdesde El Cairo. Solo un cansado autobús público diario lo conecta con un pueblo próximo.

Entre 2009 y 2017 se renovó la biblioteca, que hoy se encuentra en la planta superior del ala sur del convento. La obra introdujo dos cambios principales. En primer lugar los manuscritos se colocaron en el nivel inferior de la sala y los libros de imprenta en una galería elevada. En segundo lugar se ideó un plan para conservar en cajas protectoras especiales las obras más preciadas.

Las cajas metálicas contienen otra, de cartón, hecha a la medida del manuscrito.

“En aquel momento nos preguntamos qué valía la pena guardar en una caja y establecimos varias categorías: si el manuscrito tiene encuadernación bizantina, si supera una cierta edad, si tiene iluminaciones o si es significativo de cualquier otra forma lo guardaríamos en caja”, recuerda el padre Justin. “Para cuando aplicamos las categorías, de los 3.300 manuscritos decidimos guardar 2.000”, recuerda riendo. “Ninguna biblioteca tiene dos tercios de su colección en cajas. Pero esta se lo merece porque aquí son muy antiguos y relevantes”. EL PAÍS es el primer medio que informa sobre este proyecto de conservación.

Para seleccionar esas 2.000 obras, la biblioteca se basó en una exhaustiva documentación de sus manuscritos realizada entre 2001 y 2006 por un equipo liderado por un reputado experto en conservación de libros, Nicholas Pickwoad. Luego, se pensó qué tipo de cajas sería el más adecuado. Tras descartar el cartón de archivo y la tela que usan la mayoría de las bibliotecas, así como la madera, ya que no son materiales adecuados para el clima local, se optó por fabricarlas de acero inoxidable. Todas las cajas, de estética similar a las de seguridad de los bancos, están hechas a medida para cada manuscrito, que queda protegido en su interior por un segundo envoltorio de cartón, y cuestan de media 850 euros cada una. Por último, un experto en conservación de patrimonio, Thanasis Velios, desarrolló un programa informático para determinar la configuración más eficiente al colocar las cajas.

Galería superior, donde se conservan los libros impresos.

“La mayoría de las bibliotecas están muy llenas y no podrían poner 2.000 manuscritos en horizontal”, explica el padre Justin, que también destaca que en su caso la mayo amenaza para la conservación de los libros no es la humedad, a diferencia de lo que suele ocurrir en las bibliotecas de las grandes ciudades europeas. “Algunas condiciones de aquí no se pueden reproducir”, reconoce, “pero quizás podamos servir de precedente para que otras bibliotecas implementen algo similar”.

Las primeras 200 cajas llegaron al monasterio el pasado 25 de junio y otras 200 deberían hacerlo a finales de este mes de noviembre. De momento, el proyecto, que se desarrollará durante varios años, se ha asegurado fondos para “varios cientos” de cajas. Lo financia la Fundación Santa Catalina, con sede en Londres y organizaciones asociadas en Nueva York y Ginebra.

Hacia 1997 el Padre Justin ya comenzó a tomar imágenes digitales de los manuscritos por su cuenta a fin de documentarlos, pero fue entre 2012 y 2017 cuando gracias a otro proyecto de conservación fue posible fotografiar 78 en alta resolución. En 2018 el convento recibió nuevos fondos de la fundación estadounidense Ahmanson y del fondo británico Arcadia para hacer lo propio con los manuscritos en árabe y siríaco, trabajo que debería completarse en 2021. El monje avanza que unos mil manuscritos podrán ser así accesibles a través de internet y calcula que es “realista” pensar que serían necesarios tan solo otros siete años más para extender el proceso al resto de la biblioteca.

“Mucha gente dice que la del Sinaí es la segunda biblioteca [más importante del mundo] tras los archivos del Vaticano. Eso es verdad para los manuscritos griegos, ya que solo el Vaticano tiene más”, afirma el padre Justin. “Pero para encuadernaciones antiguas intactas y manuscritos antiguos siríacos y árabes cristianos, puede que el de Sinaí sea el más importante”.

Uno de los códices de la biblioteca.

Los palimpsestos, una joya oculta

Entre las reliquias que conserva la biblioteca hay libros para el culto, homilías y textos de medicina antigua. Pero una de las joyas de la colección –y una de las favoritas del padre Justin– es el Codex Sinaiticus Syriacus. Esta obra contiene el texto casi completo de los antiguos evangelios siríacos y data de finales del siglo IV o principios del V, aunque permaneció escondido durante siglos cubierto por el texto de otra obra llamada Vidas de mujeres santas, escrito posiblemente en el año 697. Según el monje, este texto es el mejor testigo, y uno de los únicos tres en el mundo, de cómo era el texto de los evangelios en el siglo II.

El primer intento de recuperar el texto, también conocido como Palimpsesto sinaítico por tratarse de un manuscrito cuyo texto original se borró para sobreescribirlo, lo llevaron a cabo dos reputadas académicas inglesas, las gemelas Agnes y Margaret Smith, en los años noventa del siglo XIX. Pero hasta el Proyecto de Palimpsestos que desarrolló la biblioteca entre 2012 y 2017 el anterior códice no se pudo recuperar completo usando una imagen multiespectral. El mismo proyecto reveló que otros 160 manuscritos de la biblioteca son en realidad palimpsestos y recuperó 300 textos aún más antiguos que los que se tenían.

“Tenemos palimpsestos de la zona del Cáucaso, de Etiopía y uno con una escritura que solo se utilizaba en Inglaterra entre los años 600 y 850. Estos eran los tres extremos de la cristiandad”, cuenta el monje. “Eso muestra no solo la importancia del texto sino también que el Sinaí era por aquel entonces el destino de gente de allí. Los peregrinos tenían que superar tremendas dificultades para viajar vastas distancias y llegar al monasterio, y los manuscritos que permanecen aquí son un testimonio de aquella peregrinación”, explica.

Para aumentar la librido: Twelve Centuries of Bookbindings: 400-1600

Camisa de Twelve Centuries of Bookbinding

Este libro que hoy les quiero reseñar había sido también uno de los mas deseados por mi desde que comencé mi labor como encuadernador y como apasionado de los modos de hacer libros su titulo habla mucho por si solo «Telve Centuries of Bookbindings» es un análisis de la historia de la encuadernación desde sus orígenes hasta finales del siglo XVI a través de cien de los mas importantes ejemplos que resguarda la Pierpont Morgan Library que, dicho sea de paso y a tavés de los años, se ha consolidado como «la mejor colección de encuadernaciones en el hemisferio» según su prologista Charles Ryskamp bien, los que me conocen ya saben que pienso de estos comentarios y como es que se forman estas colecciones, tan occidentales y por tanto tan controversiales siempre en sus adquisiciones.

Muy a pesar de lo anterior ésta obra, cuyo ejercicio curatorial corrió a cargo de Paul Needham, se constituyó en su momento como un pilar para la difusión y el conocimiento de muchos estilos de encuadernación hasta entonces solo conocidos por ojos profesionales como los de Berthe van Regemorter quién analizó y escribió sobre muchos de los ejemplos que resguarda la biblioteca.

En la primera página de este libro y con justicia se encuentra el MS. M. 569 una encuadernación copta tardía que es uno de los fragmentos de encuadernación mejor conservados, datado entre los siglos VII y XIX siguen a este magnifico trabajo una abrumadora colección de encuadernaciones que por su lujo se han convertido en parte del imaginario colectivo de la encuadernación suntuosa (quizás la que menos me llamado la atención por negarme al relumbrón del oro) remata esta pequeña sección impresa a color una hermosa encuadernación alla greca hecha por Claude de Piques.

El resto del libro es muy significativo si el lector desea conocer todos los detalles de un libro en particular pues a una bella imagen, todas ellas impresas en un magnifico duotono, le sigue una excelente ficha técnica. De esta sección es notable la página 7, 8 y 9 que pertenece al Códice Glazier y que incluye una de las escasas fotografías que conozco de una de las piezas fundamentales de la ligatoria copta.

No me excedo en mas descripciones y dejo a partir de este momento este libro para quién desee consultarlo, debido a un percance que tuve en el taller este y todos los ejemplares de la Biblioteca de Artes del Libro no se encuentran disponibles fisicamente pero si me avisan podemos concertar una cita para su consulta.

La encuadernación armenia del manuscrito al libro impreso. Siglo XVI al XIX

En ocasiones anteriores había citado este texto en este blog y un par de veces había recurrido a su contenido en los talleres de encuadernación greco-bizantina solo que no tenía el original en mis manos mas que una fotocopia que me envió mi amigo Giorgos Boudalis, ahora lo encontré completo en el sitio web de Persee de donde he recomenadado otros ensayos de sumo interés.

Los invito a consultarlo ya que Dickran Kouymjian es uno de los pocos investigadores que se ocupan, junto con Sylvie L. Merian, del tema de la materialidad del libro armenio.

Armenian bookbinding from manuscript to printed book (Sixteenth to nineteenth century)

Segunda Feria «Ars Ligatoria»

Esta semana arrancó la segunda emisión de la feria «Ars Ligatoria. El Arte de Encuadernar» y es para mi un gusto poder comentar en este espacio un evento de esta naturaleza.

Ya la primera edición de la feria, organizada por el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM, nos había dejado el 2019 con un muy prometedor futuro en torno a la participación para el siguiente año, en esta ocasión y aprovechando la dificil coyuntura que a todos se nos ha presentado por la pandemia de Coronavirus, la feria cambió de formato para poder presentarse en forma virtual, modalidad que como sabrá de sobra el lector, ha sido privilegiada por encima de los modos presenciales de hacer y disfrutar las cosas.

Es en este sentido que el martes 3 de noviembre y gracias a la amable invitación de Adriana Gómez Llorente tuve la oportunidad de conducir la entrevista con el maestro Raúl Díaz Heredia en el que conversamos sobre el estado general de la encuadernación artesanal en México, una charla por demás agradable en la que apenas si tuvimos tiempo de dar algunos atisbos en torno a los modos y las formas de la encuadernación en México.

Me parece que esta feria es una oportunidad increíble como un espacio en el que se expongan no solo los servicios y productos de cada uno de los participantes antes bien, este espacio le deseo que se perfile como la oportunidad que se perdió en años pasados con la Feria de Artes y Oficios del Libro y en el que la reflexión y el análisis en torno a la historia, la enseñanza y la producción de la encuadernación artesanal en México puedan encontrar ahora si, y del modo mas ecuménico posbile en la UNAM y en el IIB un canal inmejorable.

Pueden seguir las actividades de la Segunda Feria Ars Ligatoria. El Arte de Encuadernar» en el siguiente link.

Si desean ver la retransmisión del conversatorio entre el maestro Raúl Díaz Heredia y un servidor pueden verlo en el siguiente link.

Encuadernaciones artísticas de Michoacán

Hace tal vez medio año me encontré este documento en alguna librería de viejo de esta ciudad y pues me dió mucha alegría como siempre por el tema, en primer lugar y también por el lugar de estudio Michoacán que fué la tierra de mis padres, mi padre nacido en un rancho cercano a la ciudad de Tacámbaro y mi madre nacida en un pequeño pueblo llamado Senguio.

Y bien, pues como no conocía la existencia de esta obra me llamó de inmediato la atención el trabajo de su autor, del que les pongo una pequeña biografía que le robo a la Enciclopedia de la Literatura en México:

«Cursó estudios profesionales de Leyes, en la Facultad de Derecho, y de Ciencias Sociales, en la Escuela de Altos Estudios (hoy Facultad de Filosofía y Letras, FFyL) de la UNAM. Fue consejero técnico y director del suplemento “Revista Mexicana de Cultura”, del diario El Nacional (1962-1968). Sus artículos de temas históricos, etnológicos y bibliográficos fueron publicados en numerosas revistas especializadas, como Historia Mexicana, Letras de México, Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, Boletín Bibliográfico de la Secretaría de Hacienda, Estampa, Memorias de la Academia de Ciencias Históricas de Monterrey, Revista de la Academia Nacional de Ciencias, El Hijo Pródigo y El Nacional; en este último escribió semanalmente sus “Notas de bibliografía michoacana” durante cuatro años (1964-1968). Realizó trabajo editorial en la Imprenta Arana y en la Editorial Cvltvra Talleres Gráficos S.A. y desempeñó el cargo de bibliógrafo consultor en las bibliotecas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Por otro lado desarrolló una gran actividad política y ocupó importantes cargos en el gobierno del Estado de Michoacán, así como en otros estados. Fue discípulo del erudito Nicolás León y apasionado bibliófilo, coleccionó un gran número de impresos, manuscritos, periódicos y folletos de gran rareza, que más tarde contribuyeron a formar la Biblioteca Luis González de El Colegio de Michoacán (ColMich). Se diño a la tarea de recorrer un gran número de bibliotecas y archivos, al percatarse de que la mayoría de los textos se encontraban en el extranjero, fundamentalmente en los Estados Unidos como las bibliotecas Hispanic Society of America, de Nueva York; Newberry, de Chicago; John Carter Brown, de Rhode Island; Library of Congreso, de Washington; las universitarias de Pennsylvania, Tulane, Yale, Michigan y Harvard, entre muchas otras.»

«Joaquín Fernández de Córdoba, bibliófilo, etnólogo y lingüista, fue autor de acuciosas investigaciones sobre el origen, la naturaleza y el destino de los impresos michoacanos del siglo xix; corrigió los errores cometidos por otros estudiosos acerca de la historia de la imprenta en Morelia y escribió una historia de la tipografía en esa ciudad, correspondiente al periodo de 1820 a 1917, con las imprentas e impresores más destacados. Confeccionó una bibliografía de la lengua tarasca con fichas de todos los impresos producidos en el estado de Michoacán durante el siglo xix; el trabajo incluye notas biográficas y críticas, así como los lugares donde se encuentra el material. De su búsqueda de los impresos en el extranjero publica Tesoros bibliográficos de México en los Estados Unidos, donde muestra la historia y las vicisitudes del éxodo de estos impresos. Cabe destacar también la reedición fiel del original de la Gramática de la lengua tarasca, de Fray Manuel de San Crisóstomo Nájera y la reproducción facsimilar de tres impresos religiosos en lengua tarasca. La mayoría de sus investigaciones superan el terreno estrictamente bibliográfico, pues los detalles que aporta son fuentes documentales de utilidad para los estudiosos de la historia, filología y lingüística mexicanas.

Y bien pues este estudioso fue el autor de este pequeño estudio que ahora les dejo para su descarga, fue escrito en 1970, veintitrés años después de publicado Encuadernaciones Artísticas Mexicanas de Manuel Romero de Terreros quién debió haber influenciado o cuando menos sensibilizado a de Córdoba para su libro, extrae en sus primeras páginas un dato muy interesante sobre fray Diego Basalenque (1577-1651) de quién dice «sus aficiones bibliográficas se rebelaron en sus días de novicio, en que se dedicó a componer los libros del coro, formando una nómina de ellos, así como también en la librería conventual ayudaba a empastar libros en pergamino y con una rara habilidad poníales rotulones en los lomos de cada volumen» por lo que convierte a Basalanque en el personaje mas antiguo, con nombre y apellido, que se describe como artesano de la encuadernación y de la caligrafía en México.

Joaquín Fernández de Córdoba conocía bastante bien el oficio de la encuadernación, mucho mejor que el bibliófilo promedio, ya que logra mirar los modos y las formas ligatorias con un detalle que su antecesor Romero de Terreros no logró alcanzar.

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Encuadernaciones artísticas de Michocán

Helenismo y materialidad de los libros griegos en la Italia del Renacimiento

Por Anna Gialdini:

En el Prefacio del Magnum ac perutile Dictionarium (1523), Janus Laskaris puso palabras en la boca de su alumno Guarino Favorino sobre la identidad étnica de Favorino. Favorino argumentó que mientras sus padres eran italianos, él mismo era griego. «¿Cómo, entonces?», «¿puedes ser griego?» se le pregunta. «Desde el fondo de mi alma», responde, «Mis estudios griegos sirven como prueba; […] Soy un griego dentro de un [cuerpo] italiano ‘.

En la Italia del Renacimiento, los estudios griegos se hicieron cada vez más populares con la disponibilidad creciente de textos y maestros después de la caída de Constantinopla. La anticuaria y el helenismo fomentaron colecciones de libros griegos, programas en instituciones locales de aprendizaje y patrocinio. Algunos estudiosos se contentaban con leer, discutir y hablar griego. Aldus Manutius fundó una famosa Nea Akademia, cuyo estatuto dictaminaba que los miembros se trataran solo en griego clásico y que aquellos que no lo hicieran serían multados. Otros humanistas optaron por ponerse el traje griego físicamente. Mientras Janus Laskaris imaginaba a Favorino con un atuendo italiano, Paduan Augusto Valdo, el colega de Favorino en Roma, vestía ropa griega después de una prolongada estadía en Grecia. Al rey de Francia, Carlos VIII, le gustaba que lo representaran con ropa bizantina, pero por una razón muy diferente: tuvo el sueño de convertirse en el «rey de los griegos», como una profecía popular de la época prometida, aterrorizando a la población de Italia. Durante los años turbulentos de las guerras italianas. Incluso compró el título del último descendiente del emperador bizantino Constantino XI, Andreas Palaiologus, quien murió en la pobreza en Roma en 1502. No es que ningún poder en Europa reconociera el derecho de los monarcas franceses al trono de Bizancio (de hecho, tanto el zar ruso como el rey de España pensaron que el título sería bueno para ellos): pero, de manera significativa, nos da algunos indicios de las diferentes razones por las que las élites europeas consideraron favorablemente los objetos «griegos». Las identidades tenían una serie de implicaciones culturales y políticas, y lo que uno llevaba, leía o poseía podía comunicarlas de manera rápida y eficaz.

Un objeto que tanto los eruditos como los hombres de poder poseían, y que idealmente se encuentra en el centro del cosmos de ideologías y cultura modernas, son los libros. Los italianos (y los venecianos en particular, ya que Venecia era el hogar de la comunidad griega más grande de la época) sabían perfectamente bien no solo cómo se veían los hombres griegos, sino también cómo distinguir un libro griego de un italiano. Venecia fue el centro más grande de libros griegos en Europa: la mayoría de los textos griegos se imprimieron, se copiaron, se vendieron allí y se trajeron de territorios que antes eran bizantinos. También fue uno de los principales lugares de producción de encuadernaciones de estilo griego, a veces todavía llamadas «alla greca» (aunque el término moderno, aunque quizás más aburrido, pero menos ambiguo para tales encuadernaciones es «estilo griego»).

Identificar cuán griego es una encuadernación de estilo griego hecho en Europa occidental puede ser complicado. En los últimos dos años, he examinado más de 350 encuadernaciones de estilo griego (de las 1000 que sobrevivieron), la mayoría de ellas realizadas en Venecia y sus alrededores. Alrededor de dos tercios de las encuadernaciones son auténticas, lo que significa que replican todas las características de los enlaces bizantinos:

  1. Lomos lisos dados por costuras sin soporte, en oposición a lomos con relieves dados por los soportes de costura mas comunes en Europa occidental desde la Edad Media en adelante.
  2. Cabezadas que se extienden a lo largo del borde de las tapas.
  3. Cuerpos de libros cortados del mismo tamaño que las tapas, a diferencia de las tapas con cejas.
  4. Cantos de las tapas acanaladas.
  5. Triples o dobles tiras de cuero entrelazadas en los cerramientos.

Las encuadernaciones en las que estas características se mezclan con italianas, francesas u otras características se denominan «estilo griego híbrido». Sin embargo, la autenticidad y el hibridismo son difíciles de conseguir. Incluso las encuadernaciones bizantinas pueden carecer de bordes acanalados en las tapas de vez en cuando, por razones que aún no se han entendido completamente; y al mismo tiempo que las encuadernaciones de estilo griego se pusieron de moda y luego disminuyeron en Italia, las tradiciones islámicas, armenias y de Europa occidental fueron bienvenidas en las prácticas de encuadernación postbizantinas.

En las encuadernaciones de estilo griego hechas en Italia, a veces los componentes individuales de una encuadernación fueron el resultado de una mezcla entre las tradiciones griega e italiana. Tal hibridez podría ser intencional o meramente circunstancial. La investigación de estructuras y materiales revela todo tipo de situaciones diferentes en términos de manufactura, de «saber hacer», contactos culturales y medios financieros. Es posible que el encuadernador nunca haya oído hablar de técnicas bizantinas y no las haya entendido por completo, por ejemplo. Es interesante observar que las encuadernaciones híbridas parecían producirse en la mayoría de las áreas hasta comienzos del siglo XVI. Después de la década de 1490, hubo un mayor grado de sofisticación, con encuadernaciones más genuinas o más engañosas en apariencia, al menos en Venecia. Esto coincidió con el inicio de la empresa de impresión de Aldus Manutius y el trabajo del único taller de encuadernación greco-italiano que vivía en Padua.

Este corpus es solo una fracción de lo que se produjo originalmente, pero nos dice que las encuadernaciones de estilo griego estaban lo suficientemente extendidas como para que las élites intelectuales de Europa occidental supieran cómo diferenciarlas de otros libros. El filólogo y médico milanés Cesare Rovida, por ejemplo, le escribió a Gian Vincenzo Pinelli, uno de los más famosos eruditos y coleccionistas de libros italianos, que estaba desesperado por recuperar un manuscrito de Aristóteles que una vez perteneció a Ottaviano Ferrari, su maestro y un conocido de Pinelli. ‘Es un tamaño de folio; en un texto bastante antiguo; […] la encuadernación no está en el estilo griego «. (‘Non é legato alla \ foggia / greca, ma con altro modo’) (Milán, Biblioteca Ambrosiana, MS S 107 sup., F. 8). Pinelli sabía claramente lo que era una encuadernación de estilo griego; él era dueño de seis. El mantuano Giangiacomo Arrigoni escribió una carta a Zacharias Kalliergis, solicitando que su copia de Hesiodus se uniera al estilo griego (ἑλληνιστί), un raro ejemplo de una solicitud específica del patrón en el negocio de encuadernación. Las encuadernaciones de estilo griego también hacen algunas apariciones en fuentes visuales e inventarios, otra señal de que hicieron al libro memorable o un objeto de prestigio. La biblioteca del cardenal Niccolò Ridolfi incluía una copia impresa de Lucian ‘encuadernada al estilo griego’ (‘ligato al greco’) y varios volúmenes que pertenecían a Fulvio Orsini también fueron identificados por sus encuadernaciones de estilo griego (‘ligato alla greca’, passim).

Estas personas eran académicos de alto perfil, y de entre el grupo de coleccionistas que poseían las más auténticas encuadernaciones de estilo griego que también contienen textos griegos. En su mayoría tenían estos enlaces hechos en Venecia. Johann Jakob Fugger también tuvo cientos de sus manuscritos, no solo copiados, sino también encuadernados allí. Al mismo tiempo que lideraba la firma Fugger en la década de 1550, también estaba acumulando una de las bibliotecas más grandes de su tiempo, incluyendo aproximadamente 300 manuscritos griegos y hebreos encuadernados en el estilo griego (la mayoría de ellos genuinos, con pocas excepciones) .

¿Podría Fugger leer los libros que recogió con tanta avidez y los había encuadernado de modo tan bello? Ciertamente no era un hombre sin educación; pero no parece que pudiera con el griego, mucho menos el hebreo. Los historiadores alemanes citan a menudo una carta de su bibliotecario, el filólogo Hyeronimus Wolf, para apoyar la competencia de Fugger en los idiomas clásicos, pero solo parece confirmar que Johann Jakob dominó el italiano, el francés y el español en un tiempo impresionantemente corto. Una hazaña admirable, por cierto: pero no hay pruebas de que usara mucho sus libros griegos.

Por otro lado, el hecho de que Fugger haya sido recordado como un erudito durante los últimos 450 años (que, de hecho, muchos afirmaron que su insaciable hambre de libros contribuyó a enviar a la empresa familiar a la bancarrota) habla claramente del poder de la cultura material. Y hace falta alguien que esté plenamente consciente de las mismas estrategias intelectuales para desafiarlas. Después de disfrutar de la hospitalidad de Fugger en 1551, Roger Ascham (quien continuaría enseñando a la joven Elizabeth Tudor su griego) describió su visita a la biblioteca de su anfitrión en términos entusiastas, pero acusó a Fugger de no tener un interés auténtico en los textos griegos o de compartirlos con el resto del mundo. No importa el atractivo de las encuadernaciones en su biblioteca, para Ascham Fugger no era más que un βιβλιοτάφος, un «enterrador de libros».

Anna Gialdini estudia encuadernaciones de estilo griego en el Veneto en los siglos XV y XVI en el Centro de Investigación Ligatus de la Universidad de las Artes de Londres.

Traducción del inglés: Rodrigo Ortega.

The Codex and Crafts in Late Antiquity. Giorgo Boudalis

Un libro que había olvidado reseñar de los varios que han llegado al taller es este del maestro Giorgos Boudalis, jefe del laboratorio de conservación del libro y el papel en el Museo de Cultura Bizantina en la ciudad de Tesalónica, Grecia.

El primer acierto de esta obra es que no pretende ser estrictamente una historia de la encuadernación, es decir una descripción histórica de los pueblos cuyas fuentes documentales desarrollaron el códice al inicio de nuestra era, un hilo conductor mas simple, la difusión del cristianismo y en su momento el Islam, religiones que sirvieron de motor para la difusión de sus ideas y en consecuencia del desarrollo de las mejoras estructurales y estéticas del nuevo instrumento.

Otro argumento subyace en el libro y es lo que lo hace mas interesante ¿Que técnicas artesanales sirvieron para que llegado el momento se reunieran en la invención del códice encuadernado? ¿Que objetos son por su filiación artesanal los mas parecidos al códice? Mucha tinta se ha gastado en explicar que el códice es el resultado de la geometría bilateral de las tablillas de cera y que su transformación en códice era resultado natural del cambio de soporte de escritura, o bien si se le quiere ver asi la resolución de un problema de mecánica si consideramos la rigidez y la flexibilidad de los soportes escriptóreos como los conceptos base a resolver en la solución de los problemas estructurales que resolvieron los artesanos del libro.

La investigación de Boudalis pasa por los siguientes temas:

Parte I: Los precursores del códice multisección.

  1. Las tablillas de madera
  2. El códice monosección

Parte II. El códice multisección:

  1. El códice multisección: Introducción
  2. La costura de los cuadernillos
  3. Las tapas y su enlace
  4. El endose
  5. Las cabezadas
  6. La cubierta y su decoración
  7. Los broches
  8. Los marcatextos

En cada uno de estos capitulos Boudalis compara sus características con las de otros objetos de la misma región y de la misma época, por lo que podrán ver comparada una costura de cadeneta empleada en un códice copto, con el tejido de un calcetín copto; una cabezada islámica con el patrón decorativo de una túnica egipcia; o bien la labor de cuero que se hizo al calzado copto, y otro objetos como cinturones y bolsas en comparación con las carteras de cuero de los libros de Hamouli.

A mi me dió mucho gusto conocer esta investigación porque quienes leen este blog recordarán un par de post en el que me atrevía a sugerir el parentesco entre el calzado copto y la labor de cuero de sus libros, los encuadernadores tenemos alma de zapateros o de talabarteros.

Boudalis ha ido mas lejos y en esta compartiva nos permite entrever una vez mas que los materiales y las técnicas propias que cada pueblo empleó en la manufactura de sus libros constituye por si sola una fuente de información invaluable para comprender su historia.

Los invito a adquirirlo o si quieren darle una ojeada pueden pasar al Ombligo del Libro.

Cinturón copto
Fragmento de encuadernación copta de la Pierpont Morgan Library (MS M.670 bis)


El códice encuadernado en la época neo-hitita.

A los lectores les pido su reserva ante el texto pues bajo la luz de muchos descubrimientos podría haber sido muy fácil confundir en una escultura de piedra las tablillas de cera de un códice encuadernado ya que, al día de hoy no existen pruebas documentales de que la cultura hitita utilizara el pergamino o el papiro, sin embargo los planteamientos de Regemorter respecto al parecido con los métodos de unión de la encuadernación copta hacen de este texto una interrogante que Szirmai tambien retomaría en otro texto publicado en este blog.

El presente articulo fue publicado en la revista Scriptorium por Berthe van Regemorter en el Tomo 12 n°2, 1958. pp. 177-181. Fue traducido del francés para Artes del Libro.

Las excavaciones de Nimrud en 1953 trajeron nuevos conocimientos sobre la antigüedad de la tablilla de escritura: el rey Sargón II de Asiria (722-705 a.C.) tenía un texto astronómico copiado en una serie de tabletas de marfil, con un hueco cubierto de cera, conectado por un hábil juego de bisagras. Estas tabletas se encontraron en el lodo en el fondo de un pozo en el antiguo palacio de Assournasirpal en Nimrud (1). Al mismo tiempo, se descubrió una serie de tablillas de madera de nogal, cuya cera llevaba el mismo texto. Las tablillas de madera no están articuladas, pero tienen agujeros, lo que sugiere que se unieron con pequeñas tiras de cuero (2). Hasta donde se puede juzgar, estas tablillas, agrupadas en el número de tres o cuatro, formaron una especie de políptico. Doblados y puestos uno encima del otro, parecían un bloque compacto.

Un relieve asirio del mismo período, conservado en el Museo Británico (3), nos muestra a dos escribas inscribiendo una lista de prisioneros, uno sobre un rollo y el otro en un códice. Es imposible darse cuenta si el códice está formado por tablillas con el hueco recubierto de cera para recibir la escritura con el lápiz, o si son tablillas sin hueco en los que se escribió con el pincel, pero sabemos en cualquier caso que en los hititas, una clase especial de escribas lo hacían con tinta.

Examinando cuidadosamente las estelas del período neo-hitita, llegué a la conclusión de que en Marash, aproximadamente en la época del reinado de Sargón II de Asiria, uno escribió con un pincel. Primero mencionemos la muy hermosa estela del Louvre, desde la tumba de Tarhupas en Marash (PI. 26) (4). Vemos a un joven príncipe parado en el regazo de su institutriz. En la mano izquierda tiene una cuerda por la que sostiene un pájaro; tiene un pincel en su mano derecha y mira hacia el códice encuadernado, que llena muy armoniosamente un vacío de la composición general; una doble pala para la tinta está unida a su muñeca izquierda. El códice tiene un cierre que vemos el botón adornado en la tapa.

Otra estela, encontrada en Sendschirli y conservada en el Museo de Berin, muestra un visir que recibe las órdenes del Rey Bar-Rekoub (cuyo reinado comenzó en 732 aC) (5). El visir aprieta el códice debajo de su brazo izquierdo y sostiene un tablero de madera con los pinceles y dos cucharas de tinta del tipo que conocemos de antigüedades egipcias.

La escultura de la estela del Louvre, como la de la estela de Berlín, indica en el códice un conjunto de ranuras que, hasta ahora, se han tomado para la representación de las bisagras. Esto es un error. El surco paralelo en la parte posterior es aproximadamente un cuarto del ancho del códice, y cinco surcos horizontales lo conectan con el borde de la parte posterior. Una bisagra sería muy estrecha y se colocaría al final del códice; también indicaría el pequeño vástago sobre el cual podría girar una bisagra. No concebimos una bisagra que ocupe una cuarta parte del códice. Las tablillas Nimrud tienen bisagras muy finas colocadas en el borde del ancho y cuyos ejes no se han encontrado; Probablemente eran de metales preciosos, en relación con el material utilizado: marfil. Si las dos estelas que acabamos de describir tienen surcos, sin ninguna otra indicación, creo que podemos atribuir esta característica a la dificultad de representar, en una escultura muy superficial, el grosor de las lineas finas. Tampoco debemos perder de vista que el antiguo escultor descuidó los detalles que entorpecieron y destruyeron la unidad de la obra. La estela No. 1428 del Museo Arqueológico de Atenas (período micénico) muestra a un hombre en una armadura de caza, las riendas no están sugeridas; tampoco vemos las riendas de los caballos, lo que no impide que todo el grupo tenga muy buen ritmo. La misma simplificación se puede ver en un bajorrelieve del período clásico, conservado en el mismo museo bajo el número 3477. La encuadernación de los manuscritos griegos nos familiarizó con las cuerdas incrustadas en las ranuras de la madera (6). Por lo tanto, es más que probable que las muescas de la escultura de las dos estelas que estamos estudiando, representen al mismo tiempo los surcos y cuerdas que estaban incrustados en ella.

Una tercera estela, encontrada en Marash (?), también brinda la representación de un códice (7). Una mujer que lleva un velo sobre su cabeza (lo que indica una mujer de calidad) se sienta a la izquierda, sosteniendo una rueca en su mano izquierda; a la derecha, un niño de pie la enfrenta, sosteniendo un códice en su mano izquierda y probablemente un pincel en su mano derecha. Es difícil darse cuenta de los detalles del libro: por lo tanto, uno no distingue lo que debe representar los enlaces de la encuadernación. ¿Es madera, o más bien cuero? El extremo inferior del códice aparece deshilachado. En Egipto, un artículo de cuero a menudo se terminaba con muchos cortes regulares en el borde. Si la encuadernación es de cuero, el apego al bloque mismo del libro es de una técnica diferente, que la escultura no nos puede revelar. Una encuadernación de madera, probablemente del siglo tercero o cuarto, encontrada en Egipto (8), tiene los bordes de las tablas talladas para imitar el cuero cortado en tiras. La imitación de otra materia prima siempre significa que la cosa estaba extendida y probablemente era antigua. Debe haber una conexión entre el aspecto del volumen de nuestra tercera estela y la encuadernación de la Biblioteca Chester Beatty. La mano cerrada del niño sugiere que sostenga el códice por medio de una correa que pasó de la parte superior del libro hacia abajo. No está indicado, por la razón que empujó al escultor del bajorrelieve a mostrar solo lo esencial. Esta linea que probablemente rodeaba el libro prueba que es un códice encuadernado: un conjunto de tablas de madera, hojas de pergamino o papiro.

Confío en ejemplos de tabletas y de encuadernaciones menos antiguas para imaginar la técnica utilizada: las tablillas de madera están huecas o de cera, tienen agujeros perforados en el marco, para permitir que los anillos o correas de metal de cuero que los unió. Muy a menudo, hay tres agujeros, uno en la cabeza, uno en el pie y uno en el centro. En este caso, la correa estaba a horcajadas en el borde de la tableta. Pero también vemos tabletas donde hay tres grupos de dos agujeros muy juntos. Aquí la unión era diferente: el enlace iba del primer agujero del grupo al segundo, se anudaba por detrás y el enlace se mantenía paralelo al borde de la tableta, tanto por delante como por detrás. Un ejemplo de esta técnica lo proporciona un manuscrito griego, aún no publicado, de Egipto y escrito en papiro. Seis trazas de aguja, en grupos de dos, muestran que las hojas de papiro formaron un códice cosido por medio de tres hilos independientes. Este es el método que supongo que es el adoptado para los encuadernaciones que nos interesan. ¿Estaban los cuadernillos que conservaban hechos de tablas de madera, hojas de pergamino, quizás incluso papiro? Esto no importa, porque la técnica fue ciertamente la de grupos de dos agujeros y enlaces independientes. La costura no era apretada, las hojas se abrían perfectamente planas. Ciertamente, no se pudo ver de inmediato que si el papiro o el pergamino estuvieran doblados, hubiera una manera de coser el propio pliegue. Una profesión estaba evolucionando lentamente.

Las cuerdas de la encuadernación propiamente dicha pasaron a través de los rizos formados por los enlaces antes y detrás del bloque de códice, sin entrar en el libro. Su único propósito era conservar las dos tablas de madera que servían de protección. Estos formaron una unión verdadera y el códice se suspendió gracias a un conjunto de cuerdas o correas, cada una de las líneas horizontales que pasó por debajo del enlace, entre los dos orificios correspondientes a su lugar en la tapa. El juego interior es invisible, pero puede adivinarse, el juego exterior forma este conjunto de la línea vertical y estas líneas horizontales que vemos reproducidas en la escultura. El códice a veces se cerraba con una hebilla de cuero, que se aferraba a un botón adjunto a una tapa (ver estela del Louvre). El códice del visir de la estela de Berlín está desprovisto de corchetes.

El conjunto de correas, con una línea vertical paralela al lomo y las diferentes líneas horizontales que resultan de él en ángulos rectos, recuerda la técnica de algunos enlaces coptos que presentan el mismo patrón. Las cuerdas de la encuadernación de algunos manuscritos griegos antiguos también forman este dibujo. Más tarde, la unión de las ataduras griegas en zig-zag, la línea vertical, sin duda, se muestra para romper la madera. El mismo plan todavía existe para la costura del libro chino: una línea vertical paralela a la parte posterior, con líneas horizontales que terminan allí, pero aquí la línea vertical está mucho más cerca de la parte posterior, y el hilo pasa a través del códice de un lado al otro. Así es una costura, no una atadura. El material utilizado por el chino, el papel sólido y el flexible al mismo tiempo, permite que el libro se abra a pesar de esta técnica bastante apretado.

Marguerite Riemschneider, en su libro El Reino de los Hititas, señala que no solo la literatura de esta gente era muy rica, sino que probablemente algunas de las historias fueron escritas por el mismo rey (9), y es característico que dos de las estelas que nos muestran un códice, son la representación de un joven príncipe con su cuaderno y su pincel. El arte de escribir parece haber sido de gran importancia entre los hititas.

Las encuadernaciones de todos los manuscritos cristianos del Cercano Oriente tienen una base técnica común; Los muy antiguos manuscritos coptos, griegos y siríacos incluyen:

  1. El bloque de cuadernillos o tablas cuya costura es independiente de la encuadernación.
  2. Encuadernación (tapas) que se adhiere(n) a los lazos de la costura.
  3. El broche que aprieta el volumen.

Para todos, el sistema de enlaces parece haberse originado en lo que nos muestran las estelas hititas. La encuadernación occidental ciertamente conocía, al principio, una técnica que se acercaba a la del Cercano Oriente cristiano; Desde la Edad Media, se ha convertido en un sistema que combina la costura a las tapas. La encuadernación islámica es muy diferente.

¿Es en Marash que tenemos que buscar la cuna del códice encuadernado? ¿Las nuevas excavaciones, los nuevos descubrimientos no nos enseñarán que los hombres ya habían descubierto durante varios siglos que el códice encuadernado es una excelente herramienta de la civilización? El futuro nos lo dirá.

No deseo terminar sin agradecer muy sinceramente al Sr. Paul Naster la información tan útil que me ha brindado durante mi investigación sobre la civilización hitita.

(1) Mallowan (M. E. L.), Las excavaciones en Nimrud (Kalhu), 1953, en Irak, 16 (1954), pág. 98-99: 16 tabletas de marfil, No. * ND. 3557-3572, pi. XXII-XXIII. – Wiseman (D.J.), tableros de escritura asirios, en Irak, 17 (1955), p., Fig., P. 3-13. – Howard (Margaret), Descripción técnica de los tableros de escritura de marfil de Nimrud, en Irak, 17 (1955), fig., P. 14-20.

(2) Mallowan (M. E. L.), op. cit., p. 98: tabletas de madera, no. 3575 hasta 3581.

(3) Londres, Museo Británico, 124955. – Wiseman, op. cit., pi. III. 2: bajorrelieve de senaquerib. Véase Phoenix, II, 1956, pág. 54.

(4) A (ntiquities) Oriental) 19222. – Contenidos (G.), Monumentos mesopotámicos recientemente adquiridos o poco conocidos (Museo del Louvre), en Revue des Arts Asiatiques, 12 (1938), p. 37-38, pi. XXIVb; Contenau (G.), Manual de Arqueología Oriental, IV. Descubrimientos arqueológicos desde 1930 hasta 1929. París, 1947, p. 2213-2216, fig. 1244.

(5) Ausgrabungen en Sendschirli, Heft IV, IX. Lusghan (Felix v.), Bildwerke und Inschriften, Berlín, 1911 (Königliche Museen zu Berlin, Mittheilungen aus den Orientalischen Sammlungen, XIV), p. 346-347, pi. LX, b.

(6) Van Regemorter (Berthe), The Binding of Greek Manuscripts, en Scriptorium, 8 (1954), pág. 7.

(7) Bossert (Helmuth Th.), Altanatolian. Berlín, 1942, p. 71 y p. 198, fig. 814. – Riemschneider (Margarete), El mundo de los hititas. Trad, de alemán por H. Daussy, París, 1955, p. 234, pi. 77-78.

8) Van Regemorter (Berthe), algunas fijaciones tempranas de Egipto en la Biblioteca Chester Beatty. Dublín, 1958, p. 16.

(9) Riemschneider (Margareta), El mundo hitita, p. 95 sq.

Plegadera sueca

 

Este útil se encuentra en el Museo Malmö y me llamó la atención por el circumpunto que le sirve de adorno ¿Recuerdan el post dedicado a las clavijas de hueso coptas? Este y otros ejemplos, sobre todo de la encuadernación del medioevo en Alemania, nos habla de la perdurabilidad de ciertos ornamentos a lo largo del tiempo y a través de distintas geografías.

Ser broche, amuleto o ambas cosas

Estas dos imagenes pertenecen al registro de un levantamiento arqueológico en Egipto, ambas documentan el proceso de rescate de al menos tres códices encuadernados entre los siglos V y VII quisiera hablarles mas de este hallazgo pero no tengo información de ellos al ser reciente su descubrimiento. Solo les pido que pongan atención a las correas que envuelven a los libros. Este post está dedicado solamente a observar un objeto que ha perdurado de una tradición antigua y trascendido por diversas razones hasta nuestros días.

En este caso hablaré de las clavijas de hueso que se utlizaron profusamente en una variante copta de la que cual hasta el momento es el Codice Glazier y varios otros códices los mejores representantes.

Códice Glazier

Sabemos por el investigador J. A. Szirmai que el Códice Glazier utilizaba como sistema de cerramiento largas tiras de cuero que tenían en su extremo libre clavijas de hueso, dichas clavijas mantenían cerrado firmemente el volúmen y estaban habitualmente talladas como en el esquema, su colocación podía ser variable en cualquiera de los tres cantos del libro (cabeza, pie y frente).

La imagen de arriba pertenece al libro Binding Structures in the Middle Ages de Berthe Van Regemorter  y representa al Codice A en ella pueden ver la cantidad de orificios por los que pasaron las correas que envolvieron este manuscrito.

Clavijas de hueso del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York

 

Clavija de hueso de entre los siglos V y VII. Met Museum

Clavija de hueso de entre los siglos V y VII. Met Museum

Clavija de hueso de entre los siglos V y VII. Met Museum

Clavija de hueso de entre los siglos V y VII (Reverso). Met Museum

Clavijas de hueso de entre los siglos V y VII. Met Museum

Clavija de hueso de entre los siglos V y VII.

Ahora bien en la encuadernación etíope, hija mas o menos reconocida de la encuadernación copta o si se quiere, depositaria de gran parte de los gestos y modos de la encuadernación copta, quedó un remanente del estilo del códice Glazier, solo unos cuantos libros como el Códice Weiner 114 hecho a inicios del siglo XX se encuadernaron con tapas de madera y un lomo de pergamino o cuero pero en el se perdieron las correas y las clavijas de hueso.

Pero mi sorpresa fue encontrar que hoy en día un objeto muy parecido se sigue utilizando como amuleto por los chamanes etíopes y esta es, obviamente con una ingente variedad, su forma promedio.

Amuleto etíope

Este fenómeno lo sabría definir mucho mejor un etnólogo, pienso en Tania Melgarejo a quién desde este post quiero invitar a que nos platique sobre este particular objeto de interés. Yo solo los dejo con las imagenes y con una inmejorable duda sembrada en cuanto a la permanencia en el tiempo de un objeto, sus posibles usos y la resistencia de un estilo decorativo. Hasta pronto.

Encuadernación copta en la Pierpont Morgan Library

Tapa anterior del manuscrito M. 569

Tapa posterior del manuscrito M. 569

Tapa anterior del MS 574

Parte interna de la tapa anterior del MS 574

Tapa posterior del MS 597

Parte interna de la tapa posterior del MS 597

Este es el texto de presentación en la página de The Morgan Library & Museum para la sección de encuadernaciones coptas:

Los coptos fueron nativos de Egipto y jugaron un importante rol en la historia del cristianismo. Su gran contribución fue el desarrollo del monaquismo. Cuando, en 1911, Pierpont Morgan compró mas de sesenta manuscritos coptos encontrados un año atrás en Hamouli (III, No. 2), el adquirió el mas grande, antiguo y el mas importante grupo de manuscritos en sahidico con una sola procedencia, el cercano Monasterio de San Miguel en el distrito de Fayum en Egipto. Casi todos fueron encontrados con sus encuadernaciones y estas constituyen una colección esencial para el estudio de la encuadernación copta. Debido a la frágil condición de ambos [objetos] manuscritos y encuadernaciones fue necesario separarlos y conservarlos por separado. Desafortunadamente mucha información en torno a los métodos de costura se perdió.

La imagen de portada en esta página es recordada como la mas fina encuadernación copta sobreviviente. En su centro está una cruz rodeada de diseños entrelazados compuestos por dos cuadrados y un circulo. Todas estas fueron cortadas de una sola pieza de cuero rojo y cosidas sobre pergamino dorado. Además, tiras de pergamino blanco fueron tejidas en los bordes marcando amplias áreas decorativas y el circulo mas amplio. Pequeños circulos de colores, con brillantes centros rojos, marcan los brazos de la cruz, el perímetro de circulo mayor y el borde inferior. El uso de tracería de cuero sobre un fondo dorado es mas antiguo que esta encuadernación, una técnica idéntica es encontrada en calzado copto usualmente datados entre los siglos sexto y séptimo.

Esta cartera protege al manuscrito de los evangelios, sin embargo, no fue hecho en el Monasterio de San Miguel. Según su colofón, el manuscrito fue originalmente propiedad del vecino templo de la Virgen María Madre de Dios en Perkethout. Mas tarde el Monasterio de San Miguel agregó su ex-libris también hecho de letras rojas cosidas sobre pergamino dorado en el interior de la tapa anterior.

The Morgan Library and Museum

Este recurso que nos brinda The Morgan Library es visualmente enriquecedor para el estudio de la encuadernación copta antigua, ya que de éstas imagenes se puede extraer una gran cantidad de información tanto estructural como decorativa. Sería muy interesante un análisis mas profundo por parte de la institución que resguarda estos fragmentos debido a que les ha hecho falta contemplar la vista de perfil de cada una de ellas, en esta vista podrían verse las diferencias en cada una de las tapas porque hay que recordar que la encuadernación copta tardía tuvo al menos cuatro variantes:

Sin embargo aun con la ausencia de estos detalles se puede inferir por medio de los sistemas de cerramiento utilizados a que grupo pertenecen aunque solo sea de un modo incierto y bastante tosco. El primer método, inciso (a) de la fig 3.5, se muestra una tapa cuyo cartonaje es simple y en el se da el caso de cerramientos con botones y ojales de cuero que atraviesan el espesor de la tapa.

Por otro lado el sistema de cerramiento basado en clavijas de hueso tiene una parte plana que es la que se inserta en la tapa, tiene además una pequeña perforación donde se pone transversalmente a la tapa un remache de bronce para asegurar firmemente su posición esta clavija funciona con una correa generalmente doble que sostiene una argolla que entra a la cabeza de la clavija (Fig. 3.10). Las ultimas tres variantes (b,c y d en el esquema) al ser dos cartonajes distintos pueden alojar clavijas de hueso como cerramientos por lo tanto, las imagenes en las que se vea una clavija de este tipo podríamos suponer que tienen tapas dobles bajo cualquiera de los tres métodos constructivos.

Hipótesis

  1. Intentar socavar o abrir un alojamiento para una clavija de hueso en una tapa tipo (a) sería algo dificil o hubiera tenido como consecuencia un deterioro importante de los materiales, por lo que es mas fácil utilizar ojales y botones de cuero en este estilo.
  2. En las encuadernaciones que poseen clavijas de hueso es posible encontrar en combinación el primer método de cerramiento con ojales y botones de hueso ya que pudieron ser instalados una vez unidos los cartonajes dobles que constituyen cualquiera de los incisos b, c y d.

Claro está que ninguna de las hipótesis anteriores puede confirmar o negar su validez ya que, el uso exclusivo de ambos tipos de cerramiento aunque son una constante en otras encuadernaciones mejor estudiadas puede dar lugar a combinaciones y yo podría estar en un error. Merecería en tal caso que fuera publicada una investigación ya sea por parte de la Pierpont Morgan o bien en un nuevo volúmen de Suave Mechanicals una serie de publicaciones que he reseñado en su momento.

Los dejo con el link a la página y los invito a que disfruten sus imagenes y saquen sus propias conclusiones.

Link

The Morgan Library and Museum

Portable Antiquities Scheme

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Un buen sitio donde mirar una gran cantidad de broches y cerramientos que pertenecieron en algún momento a encuadernaciones antiguas es esta base de datos desarrollada por el Museo Británico titulado Portable Antiquities Scheme, en ella podrán encontrar otro tipo de objetos portátiles antiguos como monedas romanas, dedales, hebillas y otros artefactos de hierro y bronce.

Para su comodidad he acotado la busqueda para que puedan contemplar solamente los diferentes cerramientos para encuadernación que tiene esta base de datos. Espero sean de su agrado.

Link

Portable Antiquities Scheme