Les débuts du codex. Alain Blanchard

P. Rylands GK. 457

Otro hermoso ejemplar que llegó para integrarse a la Biblioteca de las Artes del Libro es el volúmen 9 de la colección Bibliología «Les Debuts du Codex» Actas de la jornada de estudio organizada en París los dias 3 y 4 de julio de 1983 por el Instituto de Papirología de la Sorbona y el Instituto de Investigación y de Historia de Textos editados por Alain Blanchard.

Quisiera poder adquirir para la biblioteca todos y cada uno de los números que constituyen la colección sin embargo no todos hablan sobre materialidad del libro y lógicamente, en este mundo lleno de buenos libros y mejores invetigaciones, hay que ser selectivos con lo que se compra.

La tabla de contenidos de este ejemplar de Bibliologia es la que sigue:

Alain Blanchard, Liminaire

Jean Irigoin, Préface

LES ORIGINES DU CODEX

Joseph van Haelst, Les origines du codex

Colette Sirat, Le codex de bois

LES CAHIERS DE TABLETTES

Patrice Cauderlier, Quatre cahiers scolaires (Musée du Louvre): Présentation et problèmes annexes

Rosario Pintaudi, Tavolette lignee e cerate della Biblioteca Vaticana

LE CODEX DOCUMENTAIRE

Jean Gascou, Les codices documentaires égyptiens

LE CODEX LITTÉRAIRE

Louis Holtz, Les mots latins désignant le livre au temps d’Augustin

Colette Sirat, Le livre hébreu dans les premiers siècles de notre ère: le témoignage des textes

Dennis Muzerelle, Normes et recettes de mise en page dans le codex pré-carolingien

Michael Zelzer, Die Umschrift lateinischer Texte von Rollen auf Codices und ihre Bedeutung für die Textkritik

Guglielmo Cavallo, Codice e storia dei testi greci antichi. Qualche riflessione sulla fase primitiva del fenomeno

Alain Blanchard, Choix antiques et codex

INDEX

1. Auteurs antiques

2. Papyrus, ostraca, tablettes et inscriptions

3. Manuscrits

Todos los ensayos son desde el punto de vista arqueológico e historico de una profundidad notables, tanto como las imagenes que aun cuando no son numerosas si son la pauta para investigar los fragmentos de papiro citados y otras piezas como tablillas de cera y madera coptas y griegas.

Al igual que el libro que reseñé el dia de ayer dejo este a disposición de quién desee consultarlo en la Biblioteca de las Artes del Libro y les envío un cordial saludo.

The Codex and Crafts in Late Antiquity. Giorgo Boudalis

Un libro que había olvidado reseñar de los varios que han llegado al taller es este del maestro Giorgos Boudalis, jefe del laboratorio de conservación del libro y el papel en el Museo de Cultura Bizantina en la ciudad de Tesalónica, Grecia.

El primer acierto de esta obra es que no pretende ser estrictamente una historia de la encuadernación, es decir una descripción histórica de los pueblos cuyas fuentes documentales desarrollaron el códice al inicio de nuestra era, un hilo conductor mas simple, la difusión del cristianismo y en su momento el Islam, religiones que sirvieron de motor para la difusión de sus ideas y en consecuencia del desarrollo de las mejoras estructurales y estéticas del nuevo instrumento.

Otro argumento subyace en el libro y es lo que lo hace mas interesante ¿Que técnicas artesanales sirvieron para que llegado el momento se reunieran en la invención del códice encuadernado? ¿Que objetos son por su filiación artesanal los mas parecidos al códice? Mucha tinta se ha gastado en explicar que el códice es el resultado de la geometría bilateral de las tablillas de cera y que su transformación en códice era resultado natural del cambio de soporte de escritura, o bien si se le quiere ver asi la resolución de un problema de mecánica si consideramos la rigidez y la flexibilidad de los soportes escriptóreos como los conceptos base a resolver en la solución de los problemas estructurales que resolvieron los artesanos del libro.

La investigación de Boudalis pasa por los siguientes temas:

Parte I: Los precursores del códice multisección.

  1. Las tablillas de madera
  2. El códice monosección

Parte II. El códice multisección:

  1. El códice multisección: Introducción
  2. La costura de los cuadernillos
  3. Las tapas y su enlace
  4. El endose
  5. Las cabezadas
  6. La cubierta y su decoración
  7. Los broches
  8. Los marcatextos

En cada uno de estos capitulos Boudalis compara sus características con las de otros objetos de la misma región y de la misma época, por lo que podrán ver comparada una costura de cadeneta empleada en un códice copto, con el tejido de un calcetín copto; una cabezada islámica con el patrón decorativo de una túnica egipcia; o bien la labor de cuero que se hizo al calzado copto, y otro objetos como cinturones y bolsas en comparación con las carteras de cuero de los libros de Hamouli.

A mi me dió mucho gusto conocer esta investigación porque quienes leen este blog recordarán un par de post en el que me atrevía a sugerir el parentesco entre el calzado copto y la labor de cuero de sus libros, los encuadernadores tenemos alma de zapateros o de talabarteros.

Boudalis ha ido mas lejos y en esta compartiva nos permite entrever una vez mas que los materiales y las técnicas propias que cada pueblo empleó en la manufactura de sus libros constituye por si sola una fuente de información invaluable para comprender su historia.

Los invito a adquirirlo o si quieren darle una ojeada pueden pasar al Ombligo del Libro.

Cinturón copto
Fragmento de encuadernación copta de la Pierpont Morgan Library (MS M.670 bis)


El códice encuadernado en la época neo-hitita.

A los lectores les pido su reserva ante el texto pues bajo la luz de muchos descubrimientos podría haber sido muy fácil confundir en una escultura de piedra las tablillas de cera de un códice encuadernado ya que, al día de hoy no existen pruebas documentales de que la cultura hitita utilizara el pergamino o el papiro, sin embargo los planteamientos de Regemorter respecto al parecido con los métodos de unión de la encuadernación copta hacen de este texto una interrogante que Szirmai tambien retomaría en otro texto publicado en este blog.

El presente articulo fue publicado en la revista Scriptorium por Berthe van Regemorter en el Tomo 12 n°2, 1958. pp. 177-181. Fue traducido del francés para Artes del Libro.

Las excavaciones de Nimrud en 1953 trajeron nuevos conocimientos sobre la antigüedad de la tablilla de escritura: el rey Sargón II de Asiria (722-705 a.C.) tenía un texto astronómico copiado en una serie de tabletas de marfil, con un hueco cubierto de cera, conectado por un hábil juego de bisagras. Estas tabletas se encontraron en el lodo en el fondo de un pozo en el antiguo palacio de Assournasirpal en Nimrud (1). Al mismo tiempo, se descubrió una serie de tablillas de madera de nogal, cuya cera llevaba el mismo texto. Las tablillas de madera no están articuladas, pero tienen agujeros, lo que sugiere que se unieron con pequeñas tiras de cuero (2). Hasta donde se puede juzgar, estas tablillas, agrupadas en el número de tres o cuatro, formaron una especie de políptico. Doblados y puestos uno encima del otro, parecían un bloque compacto.

Un relieve asirio del mismo período, conservado en el Museo Británico (3), nos muestra a dos escribas inscribiendo una lista de prisioneros, uno sobre un rollo y el otro en un códice. Es imposible darse cuenta si el códice está formado por tablillas con el hueco recubierto de cera para recibir la escritura con el lápiz, o si son tablillas sin hueco en los que se escribió con el pincel, pero sabemos en cualquier caso que en los hititas, una clase especial de escribas lo hacían con tinta.

Examinando cuidadosamente las estelas del período neo-hitita, llegué a la conclusión de que en Marash, aproximadamente en la época del reinado de Sargón II de Asiria, uno escribió con un pincel. Primero mencionemos la muy hermosa estela del Louvre, desde la tumba de Tarhupas en Marash (PI. 26) (4). Vemos a un joven príncipe parado en el regazo de su institutriz. En la mano izquierda tiene una cuerda por la que sostiene un pájaro; tiene un pincel en su mano derecha y mira hacia el códice encuadernado, que llena muy armoniosamente un vacío de la composición general; una doble pala para la tinta está unida a su muñeca izquierda. El códice tiene un cierre que vemos el botón adornado en la tapa.

Otra estela, encontrada en Sendschirli y conservada en el Museo de Berin, muestra un visir que recibe las órdenes del Rey Bar-Rekoub (cuyo reinado comenzó en 732 aC) (5). El visir aprieta el códice debajo de su brazo izquierdo y sostiene un tablero de madera con los pinceles y dos cucharas de tinta del tipo que conocemos de antigüedades egipcias.

La escultura de la estela del Louvre, como la de la estela de Berlín, indica en el códice un conjunto de ranuras que, hasta ahora, se han tomado para la representación de las bisagras. Esto es un error. El surco paralelo en la parte posterior es aproximadamente un cuarto del ancho del códice, y cinco surcos horizontales lo conectan con el borde de la parte posterior. Una bisagra sería muy estrecha y se colocaría al final del códice; también indicaría el pequeño vástago sobre el cual podría girar una bisagra. No concebimos una bisagra que ocupe una cuarta parte del códice. Las tablillas Nimrud tienen bisagras muy finas colocadas en el borde del ancho y cuyos ejes no se han encontrado; Probablemente eran de metales preciosos, en relación con el material utilizado: marfil. Si las dos estelas que acabamos de describir tienen surcos, sin ninguna otra indicación, creo que podemos atribuir esta característica a la dificultad de representar, en una escultura muy superficial, el grosor de las lineas finas. Tampoco debemos perder de vista que el antiguo escultor descuidó los detalles que entorpecieron y destruyeron la unidad de la obra. La estela No. 1428 del Museo Arqueológico de Atenas (período micénico) muestra a un hombre en una armadura de caza, las riendas no están sugeridas; tampoco vemos las riendas de los caballos, lo que no impide que todo el grupo tenga muy buen ritmo. La misma simplificación se puede ver en un bajorrelieve del período clásico, conservado en el mismo museo bajo el número 3477. La encuadernación de los manuscritos griegos nos familiarizó con las cuerdas incrustadas en las ranuras de la madera (6). Por lo tanto, es más que probable que las muescas de la escultura de las dos estelas que estamos estudiando, representen al mismo tiempo los surcos y cuerdas que estaban incrustados en ella.

Una tercera estela, encontrada en Marash (?), también brinda la representación de un códice (7). Una mujer que lleva un velo sobre su cabeza (lo que indica una mujer de calidad) se sienta a la izquierda, sosteniendo una rueca en su mano izquierda; a la derecha, un niño de pie la enfrenta, sosteniendo un códice en su mano izquierda y probablemente un pincel en su mano derecha. Es difícil darse cuenta de los detalles del libro: por lo tanto, uno no distingue lo que debe representar los enlaces de la encuadernación. ¿Es madera, o más bien cuero? El extremo inferior del códice aparece deshilachado. En Egipto, un artículo de cuero a menudo se terminaba con muchos cortes regulares en el borde. Si la encuadernación es de cuero, el apego al bloque mismo del libro es de una técnica diferente, que la escultura no nos puede revelar. Una encuadernación de madera, probablemente del siglo tercero o cuarto, encontrada en Egipto (8), tiene los bordes de las tablas talladas para imitar el cuero cortado en tiras. La imitación de otra materia prima siempre significa que la cosa estaba extendida y probablemente era antigua. Debe haber una conexión entre el aspecto del volumen de nuestra tercera estela y la encuadernación de la Biblioteca Chester Beatty. La mano cerrada del niño sugiere que sostenga el códice por medio de una correa que pasó de la parte superior del libro hacia abajo. No está indicado, por la razón que empujó al escultor del bajorrelieve a mostrar solo lo esencial. Esta linea que probablemente rodeaba el libro prueba que es un códice encuadernado: un conjunto de tablas de madera, hojas de pergamino o papiro.

Confío en ejemplos de tabletas y de encuadernaciones menos antiguas para imaginar la técnica utilizada: las tablillas de madera están huecas o de cera, tienen agujeros perforados en el marco, para permitir que los anillos o correas de metal de cuero que los unió. Muy a menudo, hay tres agujeros, uno en la cabeza, uno en el pie y uno en el centro. En este caso, la correa estaba a horcajadas en el borde de la tableta. Pero también vemos tabletas donde hay tres grupos de dos agujeros muy juntos. Aquí la unión era diferente: el enlace iba del primer agujero del grupo al segundo, se anudaba por detrás y el enlace se mantenía paralelo al borde de la tableta, tanto por delante como por detrás. Un ejemplo de esta técnica lo proporciona un manuscrito griego, aún no publicado, de Egipto y escrito en papiro. Seis trazas de aguja, en grupos de dos, muestran que las hojas de papiro formaron un códice cosido por medio de tres hilos independientes. Este es el método que supongo que es el adoptado para los encuadernaciones que nos interesan. ¿Estaban los cuadernillos que conservaban hechos de tablas de madera, hojas de pergamino, quizás incluso papiro? Esto no importa, porque la técnica fue ciertamente la de grupos de dos agujeros y enlaces independientes. La costura no era apretada, las hojas se abrían perfectamente planas. Ciertamente, no se pudo ver de inmediato que si el papiro o el pergamino estuvieran doblados, hubiera una manera de coser el propio pliegue. Una profesión estaba evolucionando lentamente.

Las cuerdas de la encuadernación propiamente dicha pasaron a través de los rizos formados por los enlaces antes y detrás del bloque de códice, sin entrar en el libro. Su único propósito era conservar las dos tablas de madera que servían de protección. Estos formaron una unión verdadera y el códice se suspendió gracias a un conjunto de cuerdas o correas, cada una de las líneas horizontales que pasó por debajo del enlace, entre los dos orificios correspondientes a su lugar en la tapa. El juego interior es invisible, pero puede adivinarse, el juego exterior forma este conjunto de la línea vertical y estas líneas horizontales que vemos reproducidas en la escultura. El códice a veces se cerraba con una hebilla de cuero, que se aferraba a un botón adjunto a una tapa (ver estela del Louvre). El códice del visir de la estela de Berlín está desprovisto de corchetes.

El conjunto de correas, con una línea vertical paralela al lomo y las diferentes líneas horizontales que resultan de él en ángulos rectos, recuerda la técnica de algunos enlaces coptos que presentan el mismo patrón. Las cuerdas de la encuadernación de algunos manuscritos griegos antiguos también forman este dibujo. Más tarde, la unión de las ataduras griegas en zig-zag, la línea vertical, sin duda, se muestra para romper la madera. El mismo plan todavía existe para la costura del libro chino: una línea vertical paralela a la parte posterior, con líneas horizontales que terminan allí, pero aquí la línea vertical está mucho más cerca de la parte posterior, y el hilo pasa a través del códice de un lado al otro. Así es una costura, no una atadura. El material utilizado por el chino, el papel sólido y el flexible al mismo tiempo, permite que el libro se abra a pesar de esta técnica bastante apretado.

Marguerite Riemschneider, en su libro El Reino de los Hititas, señala que no solo la literatura de esta gente era muy rica, sino que probablemente algunas de las historias fueron escritas por el mismo rey (9), y es característico que dos de las estelas que nos muestran un códice, son la representación de un joven príncipe con su cuaderno y su pincel. El arte de escribir parece haber sido de gran importancia entre los hititas.

Las encuadernaciones de todos los manuscritos cristianos del Cercano Oriente tienen una base técnica común; Los muy antiguos manuscritos coptos, griegos y siríacos incluyen:

  1. El bloque de cuadernillos o tablas cuya costura es independiente de la encuadernación.
  2. Encuadernación (tapas) que se adhiere(n) a los lazos de la costura.
  3. El broche que aprieta el volumen.

Para todos, el sistema de enlaces parece haberse originado en lo que nos muestran las estelas hititas. La encuadernación occidental ciertamente conocía, al principio, una técnica que se acercaba a la del Cercano Oriente cristiano; Desde la Edad Media, se ha convertido en un sistema que combina la costura a las tapas. La encuadernación islámica es muy diferente.

¿Es en Marash que tenemos que buscar la cuna del códice encuadernado? ¿Las nuevas excavaciones, los nuevos descubrimientos no nos enseñarán que los hombres ya habían descubierto durante varios siglos que el códice encuadernado es una excelente herramienta de la civilización? El futuro nos lo dirá.

No deseo terminar sin agradecer muy sinceramente al Sr. Paul Naster la información tan útil que me ha brindado durante mi investigación sobre la civilización hitita.

(1) Mallowan (M. E. L.), Las excavaciones en Nimrud (Kalhu), 1953, en Irak, 16 (1954), pág. 98-99: 16 tabletas de marfil, No. * ND. 3557-3572, pi. XXII-XXIII. – Wiseman (D.J.), tableros de escritura asirios, en Irak, 17 (1955), p., Fig., P. 3-13. – Howard (Margaret), Descripción técnica de los tableros de escritura de marfil de Nimrud, en Irak, 17 (1955), fig., P. 14-20.

(2) Mallowan (M. E. L.), op. cit., p. 98: tabletas de madera, no. 3575 hasta 3581.

(3) Londres, Museo Británico, 124955. – Wiseman, op. cit., pi. III. 2: bajorrelieve de senaquerib. Véase Phoenix, II, 1956, pág. 54.

(4) A (ntiquities) Oriental) 19222. – Contenidos (G.), Monumentos mesopotámicos recientemente adquiridos o poco conocidos (Museo del Louvre), en Revue des Arts Asiatiques, 12 (1938), p. 37-38, pi. XXIVb; Contenau (G.), Manual de Arqueología Oriental, IV. Descubrimientos arqueológicos desde 1930 hasta 1929. París, 1947, p. 2213-2216, fig. 1244.

(5) Ausgrabungen en Sendschirli, Heft IV, IX. Lusghan (Felix v.), Bildwerke und Inschriften, Berlín, 1911 (Königliche Museen zu Berlin, Mittheilungen aus den Orientalischen Sammlungen, XIV), p. 346-347, pi. LX, b.

(6) Van Regemorter (Berthe), The Binding of Greek Manuscripts, en Scriptorium, 8 (1954), pág. 7.

(7) Bossert (Helmuth Th.), Altanatolian. Berlín, 1942, p. 71 y p. 198, fig. 814. – Riemschneider (Margarete), El mundo de los hititas. Trad, de alemán por H. Daussy, París, 1955, p. 234, pi. 77-78.

8) Van Regemorter (Berthe), algunas fijaciones tempranas de Egipto en la Biblioteca Chester Beatty. Dublín, 1958, p. 16.

(9) Riemschneider (Margareta), El mundo hitita, p. 95 sq.

El tránsito del rollo al códice. José Luis Gonzalo Sánchez Moreno


Este documento es de lectura indispensable para quién desea conocer un poco mas sobre la historia del libro encuadernado y por añadidura, de los soportes escriptóreos anteriores a su aparición, brinda un panorama general de la transición entre estos instrumentos y clasifica, con mucho acierto, las fuentes mas antiguas de información en fuentes literarias, artísticas, arqueológicas y antropológicas, Sánchez Moreno nos lleva de la mano por esta historia de una forma clara y muy amena y permite al lector construirse una idea mas certera de la historia del libro encuadernado.

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El tránsito del rollo al códice

La producción de libros por monjes y ermitaños en el Egipto copto

Apa_Abraham

El presente texto de Chrysi Kotsifou es un trabajo muy conciso sobre el particular modo de organización en la producción de libros alrededor del siglo IV al VI en determinadas comunidades monásticas del Alto Egipto, recomiendo de Kotsifou el ensayo Books and Book Production in the Monastic Communities of Byzantine Egypt incluido en el libro The Early Christian Book y los dejo con su lectura esperando sea de su agrado mi traducción.

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La Producción de Libros por Monjes y Ermitaños en el Egipto Copto

Las tablillas de madera y el nacimiento del códice. J. A. Szirmai

Texto original en francés publicado por Gazette du Livre Médièvale, No. 17 (Automne, 1990), 31-32. Traducido al inglés y publicado en 1991 por Abbey Newsletter. Traducido al español y publicado por Hispanoamérica. Artes del Libro en 2011.

Por lo regular, en la mayoría de los ensayos que han discutido el origen del códice no ha dejado nunca de asegurarse que las tablillas de madera son el antecedente mas antiguo de la estructura del códice. Incluso autoridades en la materia han proclamado esto con gran certeza, tanto C. H. Roberts y T. C. Skeat en The Birth of Codex  (1983, pag. 1):

«Nunca ha habido alguna duda sobre el orígen físico del códice, es decir, que se desarrolló a partir del uso de las tablillas de madera para escritura…».

La certeza con la que se pretende otorgar validez a ésta declaración está de hecho en marcado contraste con la falta de pruebas sustanciales y con la exploración de la naturaleza exacta de esta relación genética. Esta suposición sin embargo se ha repetido una y otra vez sin ningún atisbo de malestar intelectual respecto a la debilidad del argumento. Un cambio semántico de una palabra*1 no puede tomarse como prueba de una relación genética. La analogía en la forma geométrica de los elementos que los componen, o su capacidad para dar vuelta a la hoja es meramente superficial, los métodos primitivos de unión entre los elementos de las tablillas de escritura (ya por medio de bisagras, anillos de metal o un simple bramante) casi nada tienen en común con la estructura del codex.

Es con la naturaleza compleja de la estructura del codex que la anterior analogía simplista termina. La característica más esencial de un códice multisección es el sistema de unión con hilo usando la puntada de cadeneta, que conecta las secciones plegadas (cuadernillos) entre sí y a menudo también sus tapas. Desgraciadamente, sólo rara vez el sistema de costura de los códices antiguos pudo sobrevivir: a menudo se desglosó antes de su contenido, o fue destruido cuando los códices fueron abandonados en el desierto de los beduinos quienes pudieron reutilizarlo, o fueron mutilados y removidos por estudiosos de generaciones posteriores para los que la encuadernación no tuvo mayor importancia. Razones por las que los aspectos físicos de la construcción de los primeros códices se han perdido, primero físicamente y luego, poco a poco, de la vista de los expertos en este campo.

Sin embargo, hay cierta evidencia de que la estructura del codex pudo haber existido antes de lo que generalmente se supone dentro del marco de las tablillas de madera. Las pruebas se reducen a una piedra, en una estela del nuevo imperio hitita que data del siglo VIII ó VII  antes de Cristo y fué Berthe van Regemorter (Scriptorium, 12, 1958, p. 177-181), quien llamó la atención sobre una evidencia más temprana para el códice, sugiriendo que la tinta y el pincel fueron utilizados para escribir, y un sofisticado sistema de costura y enlace a las tapas empleado para encuadernar. Sus observaciones recibieron una atención limitada, y fueron desechados, incluso por  C.H. Roberts y T.C. Skeat en una nota (op. cit, p. 11.): «Para las representaciones de la escritura en tablillas de madera en los relieves neo-hitita… ver B. Regemorter van, Scriptorum, 12, 1958, pp 177. «

Es cierto que un relieve en piedra no puede revelar la naturaleza del material que intenta representar, pero dar por sentado que se trata de tablillas de madera parece ser una conclusión bastante apresurada. Los estudiosos familiarizados con las estructuras de la encuadernación bizantina podrían reconocer un tipo característico de anclaje de sus tapas: con el hilo de costura se entra en cada tapa después de haber salido repetidamente por cada estación de costura para formar un conjunto de líneas (alojadas convenientemente en una ranura) paralelas al lomo, hay alguna evidencia de tipos similares de anclaje de las tapas en los códices coptos. No sabemos lo que estaba dentro de los tableros de esta representación neo-hitita, pero sin duda el tipo de encuadernación es muy diferente de las tradicionales «tablillas de madera». La posibilidad que se trata aquí sería una evidencia temprana de una construcción del códice, postulada por Berthe van Regemorter, y al menos debería ser considerada, ya que la creencia dogmática en suposiciones sin fundamento solo tiene un vago efecto, un fenómeno que se encuentra a menudo en la historia de la ciencia.

El estudio de la estructura antigua de la encuadernación ha sido durante mucho tiempo olvidada en el ámbito de la codicología, e incluso hoy en día, la investigación en esta área es considerada por muchos como un pasatiempo inútil. Es cierto que se trata de una de las ramas más jóvenes de las ciencias del libro, en edad temprana, pero deshacerse de posibles cuentos de hadas podría ayudar a que madure.

*1. La palabra a la que Szirmai hace referencia en el primer párrafo es Book que etimologicamente deriva de la palabra beech, madera de haya en español, que es la madera sobre la que se escribían las runas.

Revista Artes del Libro No. 2

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Este es el ejemplar numero dos de la revista Artes del Libro correspondiente a los meses de octubre a diciembre del año 1956. El sumario de la revista es como sigue:

Editorial

Los libros en la antiguedad. Pablo G. Macías

El libro y su ornamentación. Feliciano Peña Aguilera

El grabado en México. José Julio Rodríguez

Silva de varia impresión. Antonio Acevedo Escobedo

La encuadernación. Alfonso Tovar y Portillo

Sistemas modernos de ilustración. Pablo Rafael Medina

La tipografía y el libro. Alejandro A. M. Stols

Ganadores del premio Ignacio Cumplido

El arte tipográfico

Consultas técnicas a la Dirección

Aqui frente al scanner decidí aumentar la resolución de los documentos para una consulta mas cómoda, por tanto deben tener paciencia para descargarlo pues mide alrededor de 60 megas.

Link (60 MB)

Revista Artes del Libro No. 2

Las tablillas de cera en el celuloide…

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Hoy es viernes santo y en la TV mexicana no puede faltar la proyección de Ben-Hur, once veces ganadora del Oscar. En esa cinta protagonizada por Charlton Heston hay dos escenas que siempre espero con ánimo, la primera cuando se lleva a cabo el Testatio en que se apuesta al ganador de la carrera de cuádrigas, y en la que se utiliza un triptico para que las dos partes sellen su compromiso.

En la segunda escena el gobernador Poncio Pilatos utiliza un diptico para leer los nombres de los participantes a la carrera. Las tablillas no parecen de marfil, mas acordes a un mandatario, pero vamos, el cine nunca ha tenido la obligación de ser fiel a los detalles históricos.

Quizás no sea la única pelicula que recrea el uso de estos objetos, pero da cuenta que desde hace añares la palabra empeñada corría el riesgo de convertirse en palabra olvidada.

Bookbinding Timeline. History of Science

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Los invito a que visiten un pequeño fragmento de un gran sitio web que lleva por nombre «History of Science» proyecto bajo la tutela de Jeremy Norman graduado en historia de la ciencia por la Universidad de Berkeley.  Me parece realmente útil lo que toca en el apartado de la encuadernación ya que desarrolla algunos de los tópicos mas sobresalientes del devenir de nuestro oficio y, sobre todo, refresca la sucesión de hechos que a veces damos por sentados.

  • El gesto de encuadernar surge al menos 400 años antes en la India antes de desarrollarse en Nag Hammadi
  • El manuscrito biblico iluminado mas antiguo es el Quedlinburg Itala y son seis folios en pergamino que se conservan en la ciudad de Berlín
  • La evidencia mas antigua de decoración con hierros en una encuadernación copta cercano al año 400 de nuestra era
  • El diptico consular en marfil mas antiguo comisionado por Anicius Petronius Probius en el año 406
  • La encuadernación oriental (550 d.C.) y occidental (600 d.C.) de aparato mas antiguas
  • La primera encuadernación rica de orfebrería que esta vinculada a su encuadernación original

Con todo esto bien vale el esfuerzo de traducir al castellano esta información, no son demasiados tópicos pero son tan contundentes que no puedo dejar de compartirlos.

Link: 

History of Science. Bookbinding Timeline

Dos oficios distintos… una contradicción fecunda

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No hay que ver demasiado esta imagen para saber de que se trata ¿cierto?. Vemos a una mujer que representa a una encuadernadora con los instrumentos de su profesión: una prensa de acabado, una encuadernación con broches, algunos pliegos que cuelgan de su cadera y en la antípoda de este ingenio visual un librero que circunda, desafiando la gravedad, el perimetro de su vestido.

tabletierpost-(1)Esta otra imagen representa a un Tabletier, es decir, el artesano al que en la antiguedad y en pleno uso de las Tabulae Ceratae como soporte de escritura era el encargado de la talla de marfil para suntuosas tablillas de cera destinadas a los consules romanos.

Dicho artesano elaboraba -por lo menos hasta los tiempos de este grabado y los de la Enciclopedia Diderot- los objetos mas variados: peines, peinetas, tableros de ajedrez o de backgammon, dados, botones y mancuernas, todo ello usando como material el marfil, el hueso y el ébano.

¿Podríamos ver entonces un lejano antecesor en el tabletier? ¿Podría haber suficientes vínculos para pensar que el saber-hacer de un artesano le fué heredado al otro? y si es asi ¿Convendría acotar tales vínculos a una época, una región, la disponibilidad de un material o el fin al que se destinara un trabajo tan específico?

Una respuesta puede encontrarse en las placas de marfil que fueron talladas para encuadernaciones de aparato en Francia entre los siglos VIII y XIII del cual les dejo un ejemplo para que juzguen ustedes mismos.

Link:

Placa de marfil para encuadernación: Cristo en su majestad entre los Santos Pedro y Pablo

Estudian supuesto códice náhuatl adherido a una escultura

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Una escultura del siglo XVI que representa a un obispo mantiene adherido en lamentables condiciones un códice prehispánico manufacturado según José I. Sánchez Alaniz entre 1550 y 1560.

La escultura fué adquirida por el coleccionista Manuel García en un mercado al aire libre conocido como «Plaza del Angel»  y fue entregada al INAH para llevar a cabo un proceso de conservación y restauración tras el que se podrá analizar la figura que representa la escultura y el origen del códice.

Esta fusión entre los objetos del conquistado y el conquistador -cruces atriales con corazones de obsidiana o angeles de rasgos autóctonos- son una manifestación peculiar de la idiosincracia de nuestros antepasados, y también pienso yo, que en muchos casos son consecuencia de la transculturación entre dos pueblos, una especie de aceptación del otro en si mismo.

Link:

El INAH confirma que estudia un «supuesto códice náhuatl» adherido a pieza religiosa

Tabulae Ceratae

tabulapost-(1)

Estas tablillas de cera las hice en el mes de abril de este año, y por fin he podido sacarle una foto para compartirla con ustedes, se trata de un diptico y su respectivo estilo de hueso, estoy por terminar otro diptico en miniatura y ya tengo pensado un diseño para un triptico tallado en hueso… pero voy despacio que ando siempre de prisa.

Va dedicado este trabajo a Alberto Chiaramonte pues es responsable de que me apasionara el tema. Y quisiera aprovechar este post para desearle a Lorena Lowe -asidua lectora de este blog- lo mejor para el Concurso 2008 del Designer Bookbinding y a ustedes quienes hacen favor de visitar este blog lo mejor para ustedes.

Según Plinio el Viejo había de papiros a papiros

papiropost-(1)

El papiro tuvo diferentes calidades. El mejor fue llamado Augustus, el segundo Livia, el tercero que fue originalmente el mejor, fue llamado Hieratica porque era apropiado para los libros sagrados. En tiempos del emperador Claudio el mejor papel fue llamado Claudia; y las variantes de menos calidad Amphitheatrica, Saitica, Taeneotica por los lugares de Egipto de donde provenían, y también Fannania, de un tal Fannius, quién tenía una famosa manufactura de papiro en Roma. El tipo llamado Emporetica, no estaba hecho para escritura, era utilizado por comerciantes principalmente para el embalaje de sus productos.

76 Nam emporitica inutilis scribendo involucris chartarum segestrium que mercibus usum praebet, ideo a mercatoribus cognominata. Post hanc papyrum est extrememum que eius scirpo simile ac ne funibus quidem nisi in umore utile. (Plinio El Viejo. XIII. 23, 24) 

Fuente:

William Smith. A Dictionary of Greek and Roman Antiquities.

Contrabandistas de palabras. Eduardo Galeano

nushupost-(1)

«Los pies de Yang Huanyi habían sido atrofiados desde la infancia. A los tumbos caminó su vida. Murió en el otoño del año 2004, cuando estaba por cumplir un siglo. 

Ella era la última conocedora del Nushu, el lenguaje secreto de las mujeres chinas. 

Este código femenino venía de tiempo antiguos. Expulsadas del idioma masculino, que ellas no podían escribir, habían fundado su propio idioma, clandestino, prohibido a los hombres. Nacidas para ser analfabetas, habían inventado su propio alfabeto, hecho de signos que simulaban ser adornos y eran indescifrables para los ojos de sus amos. 

Las mujeres dibujaban sus palabras en ropas y abanicos. Las manos que los bordaban no eran libres. Los signos, sí.»  

Extracto del libro de Eduardo Galeano  «Espejos. Una historia casi universal»

Descubren dos pergaminos del siglo II cerca del mar Muerto

leviticus

Dos pergaminos que datan de la última revuelta judía contra los romanos en Judea, alrededor del año 135 de la era cristiana, y en los cuales figuran fragmentos de la Biblia, fueron descubiertos cerca del mar Muerto.

Los dos pergaminos de cinco por siete centímetros, en los cuales figuran extractos del Levítico en hebreo, fueron encontrados en una gruta de Nahal Arugot, cerca de las fuentes de Ein Guedi, en el desierto de Judea, en los confines de Cisjordania e Israel, anunció este viernes el Departamento Israelí de Antigüedades.

El hallazgo es el primero de los últimos 40 años en esa región, y sorprendió a los arqueólogos, que estaban convencidos de que las grutas del desierto de Judea ya habían revelado todos los secretos que ocultaban desde la era romana.

«Todo esto es simplemente sensacional. Un viejo sueño que se concreta», dijo entusiasmado Hanan Eshel, director del departamento de Arqueología de la Universidad Bar Ilan de Tel Aviv.

Eshel recorre desde hace 20 años el desierto de Judea, a orillas del mar Muerto, levantando piedra por piedra en busca de pergaminos bíblicos, su especialidad.

Los últimos pergaminos fueron encontrados el 23 de agosto de 2004 por beduinos que buscaban piezas de alfarería antigua para vender.

Cuando fueron descubiertos, en el suelo de la gruta, los pergaminos estaban cubiertos por una espesa capa de polvo que los protegió durante casi 2.000 años. Eschel los adquirió por 3.000 dólares tras regatear con los beduinos, que inicialmente pedían 20.000.

«Gracias a este hallazgo, sabemos un poco más sobre el convulso período de la revuelta judía contra los romanos», agregó Eshel, entrevistado por AFP.

La sangrienta revuelta de Bar Kochba, en el año 130 después de Cristo, causó la destrucción de 900 pueblos y localidades judías, mientras que Roma perdió unos 10.000 hombres.

Los historiadores estaban seguros de que los judíos habían logrado esconder 14 rollos de la Torá en las grutas de la región, de los cuales se encontraron fragmentos entre 1952 y 1965.

«Con estos últimos pergaminos, se comprueba que había un decimoquinto rollo, y todavía no hemos terminado con los hallazgos», estimó Eschel.

En la misma región de los últimos hallazgos, pero a unos 50 kilómetros más al norte, los beduinos descubrieron en 1947 dentro de vasijas los manuscritos del mar Muerto, que databan de unos dos siglos antes, en la época de los esenios y de Jesucristo.