Gutenberg hubiera impreso un libro de chistes: la importancia de tener disposición para imprimir en mixteco.

Por Verónica Aguilar:

Como parte de su Jam Tipográfico, Rodrigo Ortega quiso hacer un cartel en mixteco. Le gustan los retos.  Imprimir en una lengua minorizada implica problemas muy distintos a los que uno enfrenta al trabajar con idiomas mayoritarios, como el español o el inglés, pero esto es precisamente lo que llamaba su atención: me pidió un texto donde hubiera un saltillo, una letra que nunca estaría en las fuentes que suele utilizar.

Impresor de esos que saben salir del paso con trucos de todo tipo, acostumbrado incluso a hacer sus propias herramientas de trabajo, supo desde el principio que él mismo debería tallar cada saltillo utilizado en el cartel, porque esta impresión —en El Ombligo del Libro, su taller— se hace con tipos móviles, generalmente de madera, en una técnica que cede cada vez más terreno a lo digital.

El texto que propuse proviene de la tradición oral del pueblo mixteco y tiene un significado muy especial para mi comunidad, Abasolo del Valle, pues se ha utilizado para hablar de su fundación: “Kòò ntuu ra kòò tsìkua, kòò sàvi ra kòò Ntyìka Ntyií, tya kòò sòko, kuaꞌan ta kuáꞌán” (“No hay día y no hay noche, no hay lluvia y no hay Sol, y no hay hambre: nada nos detiene”).

El primer reto para imprimir el texto fue elegir la fuente: Rodrigo pensaba plasmarlo con una de sus cursivas favoritas, pero se encontró con que necesitaba más letras k y muchos más acentos de los disponibles. Más aún, la impresión requeriría un acento inexistente en dicha fuente: el grave para representar el tono grave del mixteco (esta lengua también usa el acento agudo —que en español indica la sílaba tónica— para representar un tono alto). Como esto implicaba también tallar todos los acentos faltantes, le propusimos buscar otro texto, con menos tildes. «¡Nambre! Si eso hubiera pensado Gutenberg, hubiera terminado con un libro de chistes». Y empezó a acomodar las letras y a cortar las maderitas.

Acometió la tarea con la pasión que lo caracteriza e incluso se interesó por saber qué representa el saltillo, “porque voy a hacer un signo y no sé cómo se usa, ¿pus qué pasó, camión, no te sabes tu ruta?”. Entonces le conté que el saltillo es una letra, más específicamente una consonante, como la b o la h, que representa un sonido inexistente en español pero compartido entre varias lenguas originarias, y que definitivamente no es un apóstrofo. Le di ejemplos de saltillos provenientes de fuentes digitales e incluso escribí algunas palabras a mano para que él pudiera tallar esos tres saltillos en madera de maple de pie (en contra de la veta, para mayor resistencia).

Para alegría de los que queremos alejar del apóstrofo a esta consonante tan nuestra, los tipos tallados por Rodrigo tienen un saltillo grande y notorio, en armonía con la fuente que sí tuvo suficientes k y (me atrevo a decirlo, sin ser diseñadora) incluso con personalidad propia, al tener una especie de serifa en la parte superior.

Nuestro impresor estuvo abierto a opiniones durante todo el proceso. Por ejemplo, cedió cuando le pedí que la frase se imprimiera sin traducción, porque uno de los reclamos de los hablantes de lenguas indígenas es la escasez de impresiones monolingües: “¿por qué depender tanto del español?, ¿por qué debemos traducir todo?”. Sin embargo, me tocó ceder a mí cuando él propuso añadir al cartel la invitación “aprende mixteco” (y no “aprende tuꞌun savi”), pues estaba pensado para un público amplio. El producto de esas discusiones y también protagonista del evento en El Ombligo del Libro fue este cartel. Está impreso a dos tintas para darle profundidad y está compuesto por un texto principal en mixteco, una frase en español, el nombre de la comunidad en español y el nombre traducido de la imprenta.

Este trabajo es un ejemplo de lo esencial que resulta la disposición de los involucrados para enfrentar los problemas técnicos y entregar un producto estéticamente agradable sin importar el idioma. Si hay disposición, podemos tener impresiones artísticas, educativas, informativas o científicas hechas con la misma elegancia y buena composición que las lenguas con mayor tradición escrita. Este pequeño trabajo artístico provocó alegría entre los paisanos mixtecos, mientras que algunos hablantes de otras lenguas originarias expresaron su deseo de también imprimir productos similares. Quedamos agradecidos con Rodrigo por su disposición al enfrentar los retos técnicos y por su generosidad al convertir nuestra lengua en protagonista del evento.

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El Jam Tipográfico fue un evento multi-taller de impresión con tipos móviles, convocado por Rodrigo Ortega para el día 30 de junio de 2019. Con el espacio virtual como sede, participaron alrededor de 12 imprentas de varias ciudades (Ciudad de México, Puebla, Xalapa, Guadalajara, Morelia), imprimiendo al mismo tiempo desde sus talleres y compartiendo sus trabajos bajo el hashtag #jamtipografico.

En El Ombligo del Libro se reunieron alrededor de treinta personas a lo largo del día (desde las once de la mañana hasta las siete de la noche), quienes participaron imprimiendo una invitación del evento con su nombre, decidiendo sobre el diseño del cartel, entintando los rodillos y, finalmente, probándose en el manejo de la imprenta para darle la segunda tinta.