Red Latinoamericana de Cultura Gráfica

Fruto de una rica interlocución construida a lo largo de los últimos años, la idea de consolidar una red en torno a la cultura gráfica fue alimentada por una confirmación doble y tal vez incluso contradictoria. Si, por medio de viajes, publicaciones y contactos con colegas de diferentes instituciones latinoamericanas observamos, por un lado, la fortuna de contar con una abundante producción académica en torno al tema, identificamos, por otro, una gran discontinuidad en la divulgación en el espacio latinoamericano. Tal discontinuidad muchas veces termina silenciando voces, construyendo ausencias y minimizando intercambios fundamentales para la propia consolidación y preservación de nuestro patrimonio gráfico y bibliográfico, de por sí históricamente muy descuidado.

De esta forma, la Red Latinoamericana de Cultura Gráfica –RED-CG– es una iniciativa que busca fortalecer el contacto entre instituciones y profesionales que se dedican al amplio espectro de temas, discursos y acciones constituido en torno a los estudios y a las prácticas relativas a los modos de producción, circulación, apropiación y salvaguardia de la materia escrita, algunas de cuyas manifestaciones son el desarrollo de investigaciones y programas de enseñanza, numerosos proyectos de preservación y diversas actividades prácticas inscritas en el ámbito de la cultura gráfica en América Latina.

Acogiendo toda la diversidad de los enunciados que traducen, de manera natural, los matices nacionales y los diferentes momentos históricos de construcción en los campos de conocimiento establecidos en el interior de ese amplio espectro —historia del libro, historia de la lectura, cultura escrita, cultura impresa, cultura gráfica, patrimonio gráfico, patrimonio bibliográfico, bibliografía material y otros—, la RED-CG pretende colaborar en la consolidación de un espacio de comunicación latinoamericano, que propicie reflexiones sobre las especificidades históricas, sociales y culturales de la región. Hemos elegido el enunciado “cultura gráfica” —sin obviar su tradición historiográfica—en función de su vocación semántica para minimizar las fronteras entre el hacer y el pensar, incluyendo de ese modo no sólo los más diversos objetos escritos y sus prácticas pluriculturales y plurilingües, sino también el quehacer de los más diversos profesionales dedicados al mundo del libro y de la edición —desde el historiador hasta el bibliotecario, desde el artista gráfico hasta el editor, desde el museólogo hasta el restaurador— que, cada uno a su manera, colaboran directamente para consolidar ese amplio espacio de conocimiento.

Pretendemos inicialmente consolidar y ampliar esa interlocución mediante la creación de un espacio virtual de comunicación —un grupo de discusión y un boletín semanal— con la colaboración de los miembros, que tienen, entre otras funciones, la misión principal de ampliar la red de comunicación integrando a nuevos participantes y compartir información pertinente a nuestros temas de interés.

Desde su creación, en junio de 2017, además de los boletines semanales, la RED-CG inició el desarrollo de una serie de acciones en colaboración con sus miembros, de las cuales destacamos: la bibliografía latinoamericana de la cultura gráfica; el mapeo de instituciones, grupos de investigación y profesionales del área y el relevamiento de los espacios de producción tipográfica y de preservación del patrimonio gráfico. También hemos promovido reuniones de trabajo (México, octubre de 2017 y Chile, abril de 2018) y se ha apoyado, de diferentes maneras, la realización de seminarios, encuentros, congresos y cursos en América Latina.

La RED-CG —que tiene el español y el portugués como idiomas oficiales— es un proyecto gratuito para sus miembros que cuenta con la participación voluntaria de éstos para el desarrollo de su programa y que procura garantizar la libertad de expresión de todos los integrantes. Contamos en este momento con la participación de 10 países y más de 100 miembros, cuyos lugares de origen exceden las fronteras de América Latina.

Con esta breve presentación, esperamos incitar a los internautas a acompañar nuestra red que está hecha también ¡de tinta, papel y plomo!

Marina Garone Gravier (UNAM, México) y Ana Utsch (UFMG, Brasil)

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Red Latinoamericana de Cultura Gráfica

Guild of Women-Binders

Encuadernación de Gwladys Edwards

The Guild of Women-Binders fue una organización fundada para promover y distribuir el trabajo de encuadernadoras inglesas a finales del siglo XX. Fue fundada por Frank (Francis) Karslake en 1898, y se disolvió en 1904. Ayudó a comercializar las encuadernaciones producidas por encuadernadoras, e instituyó programas de capacitación para enseñar a otras mujeres.

Frank Karslake era un vendedor de libros londinense, fundador y patrocinador financiero de Hampstead Bindery. En la Exposición de la Era Victoriana de 1897 en Earl’s Court, se encontró en exhibición varias encuadernaciones hechas por mujeres que despertaron su interés, incluyendo el trabajo de Annie S. Macdonald. Poco después, invitó a varias mujeres a exhibir su trabajo en su librería en Londres; esta «Exposición de encuadernaciónes artística realizada por mujeres» que se llevó a cabo desde noviembre de 1897 hasta febrero de 1898, generó una enorme interés por parte del público y lo convenció de que promover la encuadernación de mujeres podría ser una empresa rentable, aunque sea parcialmente por la novedad. Independientemente de sus motivaciones, Karslake pronto comenzó a actuar como agente de las mujeres que ya practicaban, como Annie MacDonald y Edith y Florence de Rheims.

En mayo de 1898, la Guild of Women Binders estaba abierta como una empresa comercial, con sede en la librería de Karslake en 61 Charing Cross Road. Karslake «vio que se podía ganar más dinero enseñando a encuadernar que solo encuadernando y vendiendo libros. Sostuvo que las mujeres eran muy adecuadas para ser encuadernadoras de libros, debido a su «innata reverencia por lo bello » y la destreza de sus manos. Se enfocó tanto en promover el trabajo de mujeres que ya estaban comprometidas con la encuadernación como en capacitar a otras mujeres como encuadernadoras. Todos los miembros del Gremio recibieron capacitación en encuadernación manual y se les ofreció un empleo después de completar esta capacitación.

Las miembros y asociados de la Guild of Women Bookbinders se forjaron un nicho para sí mismas a fines del siglo XIX al producir a mano encuadernaciones finas y artísticas en una época en que la encuadernación se estaba volviendo cada vez más mecanizada. Como parte de sus esfuerzos de capacitación, el Gremio organizó un taller, dirigido por Constance, la hija de Karslake, cerca de Hampstead Bindery en 1899. El Gremio aceptó entrenar solo a mujeres con experiencia en la escuela de arte, probablemente limitándolas a un pequeño grupo de mujeres de clase media; para 1903, tenían un estimado de 25-30 estudiantes. De acuerdo con los estilos artísticos de la época, muchas de las encuadernaciones presentaban patrones de Art Nouveau, con líneas dramáticas y formas curvas elegantes. La publicidad de Karslake afirmaba que cada encuadernación estaba decorada con un patrón único, aunque varios patrones parecen haber sido variaciones de otros.

El Gremio promovió y vendió no solo sus propias encuadernaciones, sino también los de otros grupos, como el Gremio de Arte de Chiswick. En consecuencia, la presencia de un sello del Guild of Women Binders en un libro no necesariamente significa que fue creado por el Guild a menos que se pueda identificar el cuaderno individual, y puede significar «poco más que un sello de librero».

En última instancia, el Gremio no fue una empresa comercial exitosa, debido posiblemente a la inexperiencia de Karslake en el mundo de la encuadernación profesional (a pesar de sus lazos con los procesos de encuadernación, nunca había trabajado como encuadernador). Karslake había tratado de hacer que el Gremio creciera demasiado lejos y demasiado rápido, aceptando más alumnos que maestros y esperando demasiado de su personal docente. Algunos encuadernadores profesionales sospechaban que las encuadernaciones eran demasiado sofisticadas para haber sido producidas por mujeres, especialmente las recién adiestradas; algunos incluso acusaron a Karslake de pasar la obra de Hampstead Bindery como trabajo del Gremio. Los compradores potenciales comenzaron a desconfiar de Karslake y de los productos del gremio (con cierta justificación, ya que Karslake y sus talleres tenían poco conocimiento de las técnicas de encuadernación, como las que practicaban otros encuadernadores de la Arts and Crafts de la época), y muchas de ellas no se vendieron. El Gremio fue cerrado en 1904, dejando a Karslake en bancarrota y muchas de las mujeres que habían trabajado con él se vieron empañadas por la controversia (aunque algunas continuaron con sus carreras independientes como encuadernadoras).

Lista incompleta de encuadernadoras asociadas con la Guild of Women Bookbinders

  1. Annie S. Macdonald
  2. Ella Bailey
  3. Constance Karslake
  4. Olive Karslake
  5. Edith de Rheims
  6. Florence de Rheims
  7. Helen Schofield
  8. Mrs. Frances Knight
  9. Lilian Overton
  10. Hélène Cox
  11. Mary Downing
  12. Muriel Driffield
  13. Gertrude Giles
  14. Dorothy Holmes
  15. Ethel Slater
  16. H. W. Sym
  17. Gertrude Stiles
  18. Gwladys Edwards

Si desean ver mas trabajo de las encuadernadoras que conformaron la Guild of Women-Binders pueden consultar este catálogo impreso en 1902 tiene una introducción muy detallada respecto al nacimiento y objetivos de la organización asi como un repaso breve sobre las encuadernaciones que se presentan.

Este post ha sido redactado conmemorando el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

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The bindings of to-morrow. A record of the work of the Guild of women-binders and of the Hampstead bindery

Algunos libros de caligrafía usados en México en el siglo XVII

Este documento escrito por el historiador argentino José Torres Revello es también fundamental para el análisis de la enseñanza/aprendizaje de los oficios del libro en México, en especial de la caligrafía, este a falta del ensayo de Edmundo O’ Gorman «Bibliotecas y librerías coloniales, 1585-1694.

Pienso que la caligrafía, de suma complejidad técnica no es, en relación a la encuadernación o la imprenta un oficio que dependa de muchos recursos mecánicos, por ello es posible que su difusión en México haya sido por medio de la imitación de los modelos propuestos en las obras que se mencionan, lo que no descarta la existencia de espacios en México donde este quehacer haya sido la labor preponderante, un supuesto que habrá que investigar en su momento.

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Algunos libros de caligrafía usados en México en el siglo XVII

La enseñanza de las artes del libro en México

Taller de encuadernación en México. Archivo Casasola

Este post será construido periódicamente se trata por el momento de recopilar el trabajo de investigadores que se han ocupado de la historia de la educación en algunas ciudades del país casi siempre en forma de escuelas de artes y oficios y que de algún modo han podido documentar la existencia dentro de la matrícula de alguno de los oficios del libro, que es nuestro objeto de estudio, en estos sistemas de enseñanza.

Por el momento la profundidad de estos estudios en lo que toca a las artes del libro es demasiado escasa ya que apenas si se hace mención de ellas como materias, pero será una tarea el irle dando forma para constatar de que modo la enseñanza de estos oficios tuvo lugar en México.

La regulación de la práctica escolar en la Escuela de Artes y Oficios para Mujeres de la Ciudad de México, 1871-1879.

Historia de la educación en Zacatecas I: problemas, tendencias e instituciones en el siglo XIX.

Arte, Educación y Mujer. Embarque hacia el exilio de 1939.

La encuadernación del impreso antiguo en México: reflexiones sobre un problema de conoci-miento patrimonial

Modelo de patente para una mesa de costura de encuadernación

En la web del Museo Nacional de Historia Americana me encontré con esta foto de una patente para una mesa de costura para encuadernación, un telar vamos. En la descripción del objeto se aclara que el dispositivo era capaz de ir bajando el nivel de los libros una vez cosidos lo que evitaría tener que coser en una posición incómoda cuando las costuras eran numerosas y evitar dejar los volumenes cosidos en el aire como en el caso de esta imagen.

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El tránsito del rollo al códice. José Luis Gonzalo Sánchez Moreno


Este documento es de lectura indispensable para quién desea conocer un poco mas sobre la historia del libro encuadernado y por añadidura, de los soportes escriptóreos anteriores a su aparición, brinda un panorama general de la transición entre estos instrumentos y clasifica, con mucho acierto, las fuentes mas antiguas de información en fuentes literarias, artísticas, arqueológicas y antropológicas, Sánchez Moreno nos lleva de la mano por esta historia de una forma clara y muy amena y permite al lector construirse una idea mas certera de la historia del libro encuadernado.

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El tránsito del rollo al códice